María resiste hasta la última llamada: la bala de Kansas debuta ya con España

«Sólo te pedimos una cosa: no dejes que nadie decida por ti». La voz, en inglés, suena firme al otro lado del teléfono. Y María Portela , ya decidida a competir con la camiseta de España, escucha con calma, con paciencia, también firme con su decisión. Hace un mes, la joven velocista recibió dos llamadas de la USATF, la poderosa federación de atletismo de los Estados Unidos, que la había seleccionado para competir en Oregón, en los Mundiales de categoría junior y la quería en sus filas. Un día, de pronto, los federativos estadounidenses descubrieron que Portela aparecía en World Athletics registrada como española e intentaron convencerla hasta el final. Pero era una decisión bien meditada. María, nacida en Benidorm, de padre madrileño, lo tuvo claro. Iba a competir por España. Las presiones estadounidenses de última hora no tuvieron efecto y María, la bala de Kansas , plenamente integrada ya en la concentración del equipo español desde hace tres días, se prepara para debutar (este miércoles, 19.54 hora española) en la primera ronda de los 100 metros. Las míticas pistas de Hayward Field, donde se gestó la compañía Nike en los años setenta. esperan. Ese mismo óvalo de Eugene donde el pasado 18 de junio Portela detuvo el cronómetro en 11.39 y reescribió el récord de España sub-20 de los 100 metros ya no será terreno neutral. Esta vez la joven de 17 años —nacida en octubre de 2008, criada entre el maíz y el viento de Kansas, hija de madre estadounidense— se situará en la línea de salida con la camiseta naranja de España. Su debut oficial. El momento en que la promesa deja de ser rumor y se convierte en realidad tangible, medible, irrefutable. Pero no va a ser fácil, pese a su buen estado de forma (cronos recientes de 11.2 y 22.9 en entrenamientos), María parte con la vigésima marca de un total de 75 velocistas en los 100 metros. Y compite contra atletas mayores que ella. El de María no ha sido un camino breve sino un proceso de meses en la sombra. Mensajes entre el padre de la atleta y la federación española, su descubrimiento por parte de ABC , videoconferencias con los técnicos, gestos sencillos que abrieron puertas. A partir de ahí llegó la licencia de la federación española, el 8 de junio y, finalmente, el sí de World Athletics que la hacía elegible desde el 23 de ese mismo mes. Primero el permiso administrativo. Luego el permiso deportivo. Y ahora, en el mismo escenario donde ya dejó su huella indeleble con un bronce en los campeonatos USA, llega el estreno con la selección en los Mundiales sub-20 . Compite en 100, 200, relevos 4×100 femenino y mixto. Cuatro pruebas. Cuatro oportunidades de demostrar que esa velocidad pura, casi irreverente, que ha desatado en las pistas escolares de Overland Park no era un espejismo de instituto americano. Hay algo profundamente español en esta historia inversa. Mientras tantos talentos buscan fortuna al otro lado del Atlántico, Portela ha elegido el camino de regreso. Habla mejor inglés que castellano pero el idioma de las zapatillas de clavos es universal y no entiende de acentos. Aquí ya la hemos bautizado como la bala de Kansas. Y el apodo le sienta bien: velocidad explosiva, arrancada limpia, y ese don de separarse del grupo antes de que las rivales entiendan qué ha ocurrido. Ha batido el récord junior que estaba en poder de Jaël Bestué, la mejor velocista de España. «No he oído hablar de ella, la verdad», confiesa la barcelonesa a ABC. Pronto compartirá con ella el relevo 4×100. La realidad es que las velocistas españolas viven un momento dulce, eufórico. Blanca Hervás, Bestué, Maribel Pérez, Cladera, Sevilla, Borrero… y ahora esta chica de 17 años que amenaza con convertirse en pieza clave del relevo corto y que ya ha confesado que le ilusiona formar parte de ese sueño colectivo a largo plazo. No se trata solo de cronómetros. Se trata de identidad. De una adolescente que pudo elegir la poderosa camiseta USA pero ha apostado por España. Benidorm la vio nacer. Kansas la forjó. España le ofreció integrarse en su selección naranja y ella, con la naturalidad de quien no entiende de dramas, ha dicho sí. En cuestión de horas, cuando salga a la cámara de llamadas junto con Celia Cortés (campeona de España sub-20 y compañera de habitación de María en el hotel de Oregón), cuando se coloque en los tacos y mire hacia la meta bajo la luz de Oregón, Portela ya no será sólo la promesa oculta de Kansas. Será la bala que vuelve a la casa de su padre para empezar a correr de verdad. Hayward Field, el coqueto estadio testigo de su récord, presenciará ahora su debut internacional. Un regalo para España.

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Author: Pablo Perez