Entre éxito y éxito ¿le da tiempo a hacer y a ver deporte? Siempre me ha gustado. Lo que sí que es cierto es que ahora soy más mayor y vaga. Hasta hace unos meses, hacía ‘spinning’ y antes corría. He sido de ir al gimnasio, eso sí. Escritora, deportista y del Atleti. Sí. Soy del Atleti, de toda la vida. Y lo seguiré siendo por siempre. ¿De dónde nace esa fidelidad? Vivía al lado del Calderón y mi tío Fernando era del Atlético de Madrid a muerte. Mi madre era del Real Madrid y mi abuelo del Barça. Pero mi tío nos abdujo y nos hizo rojiblancos a casi todos. De niña, era él el que me llevaba al fútbol y, mientras él lo veía, recuerdo estar jugando con otros niños allí, cuando no había tantas medidas de seguridad como ahora. ¿Cómo no iba a ser del Atleti, con lo bonito que es? ¿Qué espera del equipo esta temporada? Que consigan el doblete, como el año que nació mi hija. Me acuerdo que iba yo con mi panza a verles. Espero todo lo mejor del mundo para el Atleti. En todas mis novelas menciono al Atlético de Madrid. Me consta. Ya está tardando el club en nombrarla embajadora de marca. Mi protagonista siempre es del Atleti. Y llevo 62 libros. Es supergracioso, porque muchas veces me escriben y me dicen: Megan, ¿podrías pensar en una protagonista del Real Madrid o del Barça, o del Betis? ¿Y? No puedo. Es superior a mis fuerzas. Tiene que ser del Atleti, como soy yo. ¿Existe mucho prejuicio impostado de lo que damos en llamar intelectualidad respecto al fútbol? No llego a comprenderlo, pero hay quien debe pensar que por el hecho de que tú seas escritor, no puedes estar luego metido en la vorágine de un partido, con la gente riendo, dando palmas o saltando. Es un claro error. Yo llegué de un viaje de trabajo, hace unas semanas, y me quedé a ver de madrugada y con mis amigas, un España-Uruguay del Mundial hasta las tantas. No lo hago siempre, pero con determinados partidos, sí. Sigamos con los prejuicios ¿Sabe que hay futbolistas que leen novela romántica y les da reparo admitirlo? Me consta que hay muchos, sí. Futbolistas que leen novela romántica y erótica. Gente de todo tipo. Futbolistas y gente del mundo del motor, sí que me leen. Me entero porque lo ponen en sus perfiles. Los hay que les cuesta admitirlo en público, aunque me lo dicen en privado. Lo cierto es que cada vez tienen menos tabúes a la hora de decir, yo leo esto o aquello. ¿Leer novela erótica compromete a los hombres? A mí, la novela erótica es que me parece que requiere de una mayor, digamos, predisposición a la fortaleza emocional que en otro tipo de literatura. Es que es como un prejuicio absurdo, fundamentado en el desconocimiento. En las presentaciones, hay quien me mira y me dice «qué normal eres». Igual me esperaban vestida de cuero y con látigo. Su libro ‘Ni lo sueñes’ tiene una temática muy futbolística. ¿Qué le llevó a ello? La idea surgió porque los futbolistas acostumbran a ir acompañados de chicas guapísimas aunque sean feos como una condena. Quería escribir una historia de amor de un tipo que busca la perfección, pero conoce a una mujer no perfecta…porque tiene cáncer. Y le rompe esquemas. Su protagonista se llama Rubén Ramos ¿Tenía a alguien en concreto en la cabeza? Je, je no pensé en nadie en concreto, pero todo el mundo me dice que si es Sergio Ramos. Me salió ese apellido, pero me podía haber salido el de Futre o Caminero y no el de Ramos que, encima, estaba en el Real Madrid. Pero pensé: «que la gente piense lo que quiera». Futre, Caminero ¿esos son sus ídolos? Siempre me encantó Paulo Futre . Era increíble. Y tenía un carisma…siempre le veías sonreír, siempre le veías bien. Pero, de jovencita, también admiraba a Simeone. Ahora, fíjate, es el entrenador. Cuando empiezan los rumores de que se va a ir, yo me digo a mí misma que ojalá no se vaya nunca. Es ese tipo de deportista el que me gusta. Como Griezmann. Y Aitana Bonmatí y Alexia Putellas, que me lo han contado. Mi hija y yo somos muy futboleras y siempre estamos intentando ver todos los partidos de ellas. Me encanta cuando veo que cada vez hay más gente animándolas y dándoles la importancia que merecen. Y encima es que tenemos unas jugadoras en España buenísimas. Ojalá las trataran como tratan el fútbol masculino. Poco a poco. Quizás demasiado poco a poco. Me parece un mérito tremendo. Yo creo que también tiene mucho que ver con la fortaleza de la mujer, pero, bueno, si lo digo, me van a llamar feminista, así que me callo. No se calle. Es como cuando ganaron las chicas del waterpolo, y empezaron a meterse con Paula Leitón , la chiquilla que es buenísima y medalla de oro en unos Juegos Olímpicos y la criticaban por su peso. Ahí está ella, con un par de narices, reivindicándose tal y como es. Parece que todos seamos unos adonis. ¿Eso es lo que menos le gusta del deporte? A mí me gusta el deporte cuando se fomenta el compañerismo. Pero hoy en día lo importante no es participar, es ganar. Hay que aprender a quedar segundos u octavos. A veces, he acompañado a mis amigas con niños al fútbol y he venido horrorizada de ver los padres que se ponen como fieras. Los niños les miraban. Menuda vergüenza. ¿Qué personaje del mundo del fútbol le parece especialmente literario y por qué? Vicente del Bosque. Creo que ese hombre tiene una excelente novela por escribir. Ha vivido muchas cosas. Muchas. Y podría resultar una novela muy buena, con todo eso que rodea al mundo del futbolista. Su vida, sus vivencias… Sería buenísimo. No deja usted de sorprenderme. Por cierto ¿sabe usted que el Athletic de Bilbao, a través de su Fundación, promueve un club de lectura? Eso es magnífico. Combinas el deporte convencional con el intelectual. Muchos chavales dejan de leer porque en el colegio les obligan a tragarse auténticos truños. Esas iniciativas desde los clubes son fantásticas.