«Todo se acabó. Ya no es más que un gigantesco cementerio». Estas son las palabras de Omkar Joshi, de 35 años, refugiado en las colinas de la localidad nepalí de Timure tras la trágica inundación que asola al país . «Lo único que queda es arena y piedras empapadas de sangre humana », relata a AFP. La riada barrió el pasado miércoles el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, al norte de Katmandú, y el valle del Bhote Koshi, al este de la capital. Hasta ahora, las autoridades de Nepal han recuperado los cuerpos de casi 400 personas y hay 910 desaparecidos. La mayoría son turistas, y entre ellos están cuatro españoles. La inundación golpeó Syabrubesi, el… Ver Más