Hay una señal empresarial que merece atención cuando los grandes ciclos de inversión empiezan a madurar: el vendedor se convierte también en banquero de sus clientes. Si éstos no disponen de capital suficiente para seguir comprando, el proveedor puede financiarlos, garantizar su deuda o comprometerse a adquirir aquello que no consigan colocar. Las ventas continúan creciendo. La cuestión es si continúa creciendo también la demanda real. Nvidia empieza a adentrarse en ese territorio. The Wall Street Journal revelaba esta semana que el fabricante de chips ha asumido compromisos que podrían alcanzar los 230.000 millones de dólares entre garantías y avales para sus clientes. Hay 105.000 millones vinculados a un centro de datos de OpenAI en Ohio y hasta 125.000 millones… Ver Más