El ciclismo es un deporte que ha cambiado mucho en las últimas décadas. Nada tiene que ver la preparación o el material que utilizaban en los años 80 los Bernard Hinault, Greg LeMond o Laurent Fignon con lo que tienen hoy en día Pogacar, Van der Poel y compañía. Se ha avanzado en la de nutrición, en los sistemas de entrenamiento, en los métodos de descanso, en la propia tecnología de las bicicletas y en mil y un factores que casi lo convierten en un deporte diferente. Por ello, cuando a menudo se juntan ciclistas de otras épocas para eventos, retransmisiones o actos, siempre surge el tema de conversación que implica una comparativa entre el antes y el ahora. Uno espera encontrar disparidad de opiniones, anécdotas y mucha sabiduría de sus antiguos compañeros y rivales. Sin embargo, lo que ninguno podría esperar es encontrarse cara a cara con uno de sus grandes enemigos deportivos y no reconocerlo. Que sea otro completamente. O incluso otra. Hace poco más de cuatro meses, el periodista especializado David Walsh, mundialmente conocido por ser el primero en destapar el caso de dopaje de Lance Armstrong y todo el US Postal, publicó el libro ‘La escapada: el Tour, cl ciclista y yo’. En él participa un antiguo corredor que, por momentos, fue un gran rival de Pedro Delgado. Se trata de Robert Millar, quien ahora es conocido como Pippa York. Y es que, quien fuera segundo en La Vuelta de 1985 tras perder frente Perico aquel triunfo en una gloriosa etapa camino de Segovia, decidió hace unos años iniciar su transición a mujer. Una noticia que supuso un auténtico shock dentro del ciclismo y que sorprendió a rivales como el gran escalador español. Robert Millar fue profesional entre 1980 y 1995 y, además de aquel segundo puesto en La Vuelta, también consiguió otra ‘plata’ en el Giro de 1987 y rozar el podio del Tour en 1984, además de coronarse como el mejor escalador de la ronda francesa al llevarse la clasificación de la montaña. Aquel día hizo historia, ya que se convirtió en el primer británico en subirse al cajón de los Campos Elíseos de París. Ese gran nivel le hizo ganar cierta popularidad entre el público y, sobre todo, ser conocido y respetado dentro del pelotón internacional. Sin embargo, todos sus rivales concordaban en que el escocés era un hombre muy misterioso y reservado. Años después, algunos como Perico, han entendido por qué. Tras la publicación del citado libro, la periodista Laura Messeguer quiso rescatar la rivalidad entre Delgado y Millar y por eso habló con el exciclista español sobre cómo recordaba a su oponente y sobre cómo había sido su experiencia al conocer su nueva apariencia. Y es que Perico y Robert, ahora Pippa York, coincidieron recientemente en un acto. «En esa época, cuando éramos corredores, tampoco tenías una convivencia tan intensa con el rival. Él era un escocés llegado a Francia que no encajaba allí. Entendía que era introvertido y ya está», explicaba el español, ganador de un Tour de Francia y dos Vuelta a España. Sin embargo, al enterarse de la historia de su transición, Delgado se interesó por conocer más sobre su oponente y si aquella aparente frialdad estaba marcada por su compleja situación. «Leyendo el libro me di cuenta de que es de otra manera y que se ha podido liberar, afortunadamente». Tal fue el cambio que cuando Perico se volvió a cruzar con su pasado, ahora ya Pipa York, le costó reconocer a aquel ciclista con el que compartió carretera y batallas: «Estuvimos cenando juntos y no la reconocía». Delgado asegura que todos los deportistas de élite se vuelven más simpáticos cuando abandonan la competición porque dejan a un lado la rigidez que da la concentración y el ansia por alcanzar los objetivos. En cierto modo, aprenden a vivir más relajados. Sin embargo, en el caso de Millar, su cambio venía provocado por una cuestión más profunda. Para Pedro, la retirada fue «liberarte de la presión del corredor, de tener que ganar, de ser el foco de todos». Por eso, se convirtió en «una persona más amable». Pero «con Pippa eso no era así, sino que vino la liberación por otros motivos, por sentirse feliz consigo misma». Para la renacida Philippa York, su transición fue un giro de 180 grados en su vida, no solo en lo físico, sino también en lo anímico y en lo mental. De hecho, en una entrevista con ‘El Mundo’ durante el Tour de Francia del año 2022 confesaba que «si hubiese podido, Robert Millar nunca habría existo». York tuvo que pasar varios años escondida mientras se completaba su decisión, la cual se hizo realidad en el 2003, por culpa de la presión que los medios ingleses ejercieron sobre ella. Pero en el 2020 aceptó la llamada de David Walsh para seguir con él la edición del Tour de Francia de aquel año, compartiendo experiencias en su coche y dando lugar a conversaciones que después florecieron en ese libro en el que tratan de «reflexionar sobre las exigencias psicológicas de la élite, las sombras del dopaje y, sobre todo, su transición de sexo más allá de los 40 años».