Entraba Andrea Fuentes en este Europeo con las ideas claras: el último campeonato de investigación y desarrollo, de prueba y error, de romper con las reglas estipuladas hasta el momento y torcer hacia su propia meta. Podían darse el batacazo, pero en el camino aprenderían. Sale del Europeo con una lista de buenas noticias y también un par de deberes para el futuro próximo, que empieza ya, toda vez que el Mundial del año que viene otorgará plazas para los Juegos de Los Ángeles 2028. En la maleta, se paga con gusto el sobrepeso de las ocho medallas que ha conseguido la delegación. Un oro, cinco platas y dos bronces, y mucho más. El reconocimiento del público y de los jueces, porque en esas medallas, aunque no todas fueran de oro, va escondido un liderazgo: en la impresión artística. Donde han doblegado a sus rivales por mucho que las superaran en el podio. Y ese es el camino. En este curso de repensar por dónde querían ir, se ha trabajado más en ese lado que no luce tanto ni da medallas, casi sin competiciones, pero que pone las bases de los podios del futuro. Se cultivaron los ingredientes en el laboratorio: la gestión de las expectativas tras un Mundial de órdago en 2025; la expansión del orgullo individual para que repercutiera en el grupo; la capacidad para aprender de todas para minimizar envidias y maximizar resultados; la convicción madura de Iris Tio; las acrobacias que soñaba Andrea Fuentes y definía Víctor Cano; la progresión física en las nadadoras, con clases de crossfit y lo que hiciera falta para que no se fallara para impulsar a la compañera hacia el cielo. Y de eso recogen muy buenas notas. «Cerramos este Europeo con sentimientos divididos: estoy ultraorgullosa de cómo ha nadado el equipo. Y hay también un sentimiento de rabia, sinceramente, por no haber conseguido pillar el oro en algunos de los eventos. Pero aprendiendo. Tenía ganas de que nos viniera en algún momento un hostión, de máxima dureza que no se vean las cosas tan claras, antes de triunfar del todo. El Europeo era el momento perfecto para decir: hay que meterle algo más, no se sabe el qué», analizaba Fuentes. Se han demostrado que bajar la dificultad las hace más ágiles para volar, para inventar, para soltar todo lo que llevan dentro. Porque lo otro es cuestión de repetir y repetir, que no es cualquier cosa, desde luego, pero esto que tienen dentro no se puede entrenar ni copiar ni imitar, por mucho que se quiera replicar en un acto legal pero quizá poco ético, como con ese elemento que las rusas arrebataron a España e incorporaron en el último instante de la final del equipo libre y que les otorgó la puntuación suficiente para dejar a las españolas en plata. Sabe también Fuentes que para el Mundial del año que viene tendrá que añadir puntos en la tarjeta de dificultad. Que con la valentía, la creatividad y la emoción han llegado muy lejos, y quieren llegar todavía más allá. Pero hay un apunte muy positivo que subraya la seleccionadora: «Nos hemos quedado más cerca que nunca. En el equipo técnico, España ganó en elementos técnicos a Rusia, lo que nunca había pasado en la historia. Nos quedó por debajo la dificultad. Tomo nota, pero es la estrategia de este año: queríamos aprender qué pasa con la apnea para los deportistas. Queremos estudiarlo a partir de ahora que tendré datos científicos para aumentar la dificultad sin preocuparnos. Y trabajarla. Para ser más capaces». Se dará un descanso, pero en mes y medio ya estará con la mente puesta en la transgresión, en ese otro nivel que ella inventa y sus pupilas lo hacen real. Que para eso tiene a un grupo ya experimentado que crece y crece. Y a una Iris Tio que convierte cada rutina en un acontecimiento que deja sin respiración, eriza la piel y expande el alma. Baile, apneas, movimientos, sincronía, sentimiento que salpica de la piscina al corazón. Y una espinita que espoleará todavía más su ambición: la penalización en el dúo mixto. «Era lo que más creíamos que ganaríamos el oro. Las expectativas no pueden ser cumplidas siempre y lo mejor que puede pasar es que tengan más hambre. Estos momentos son los que te hacen disfrutar luego de las victorias, cuando ves que no todo es tan fácil, que todo el mundo trabaja», explicó Fuentes. Tio puede con todo, aunque no sabe ni cómo lo hace a veces, pero lo hace, lo borda. La única nadadora en completar un maratón de pruebas, cada una un mundo, y transformarlo en arte. Ya es un acontecimiento cada vez que salta al agua, esa a ritmo de hip hop, de rock o de ópera. De sus siete pruebas, ha convertido seis en medalla. Con un oro magistral en el solo técnico para poner otro pie en la historia de este deporte, primera española en ser campeona de Europa ; como fue la primera española en ser campeona del mundo. Con cuatro platas de relumbre en dúo mixto, libre y equipos, y el bronce en solo libre que espoleará todavía más su ambición. Tiene 23 años. Como colofón a estos campeonatos, una rutina acrobática que redefinió este deporte, subido el listón hasta lo inverosímil, empujando el límite de lo imposible un poco más lejos. El puñetazo al agua al finalizar la rutina certificó que este equipo quiere seguir este camino, inventárselo, redefinir la natación artística. «Me pongo autocrítica en cómo hacer para que rinda todavía más. Y el año que viene cambiaremos la estrategia. Este año hemos descubierto que era por aquí; nos hemos acercado mucho, pero no lo suficiente. Estamos compitiendo con dos países enormes, China y Rusia, con una escuela increíble con unos métodos que aquí no se podrían hacer y tampoco queremos hacerlos. Tendremos que buscar la manera de poder combatirlo. En dúo y en solo ya hemos superado a las rusas; hay que descubrir qué falta para hacerlo también en el equipo». Fuentes, y el grupo, ya trabaja para ello.