Trump extiende sus tentáculos militares en Latinoamérica

Pete Hegseth asiste a las maniobras que forman parte de PANAMAX 2026, en la ciudad de Panamá, el 13 de agosto.
Foto: Aris Martinez (REUTERS) | Vídeo: EPV

 

Al Gobierno de Donald Trump se le puede acusar de muchas cosas, pero no de ocultar sus verdaderas intenciones en América Latina, que pasan por controlar la región. Esos tentáculos de Estados Unidos en lo que tradicionalmente ha considerado su patio trasero se extienden de diversas formas, desde gobiernos más o menos títeres como la Venezuela de Delcy Rodríguez, a alianzas políticas estrechísimas como la Argentina de Javier Milei pasando por las operaciones militares para imponer sus intereses.

Por Luis DoncelCarlos S. Maldonado / elpais.com

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, da ahora un paso más en esa dirección al anunciar que el nuevo Gobierno colombiano de Abelardo de la Espriella, tras solo una semana en el cargo, le ha dado el visto bueno para que las tropas de Estados Unidos actúen en suelo colombiano. También dice que no descarta una intervención militar en Cuba. Son nuevos nombres en la lista de países latinoamericanos en los que el ejército más poderoso del mundo amenaza con campar a sus anchas.

Guadalupe González, analista del Colegio de México, ve en esta situación un “punto de quiebre”. “El eje central de la estrategia de Estados Unidos pasa por restaurar su preeminencia en el Hemisferio Occidental como máxima prioridad, antes que otros escenarios de conflicto como Oriente Próximo, Europa e incluso Asia. Esta es una novedad enorme”, añade.

“Todas las opciones, incluidas las militares, están sobre la mesa”, ha dicho este miércoles en Panamá Hegseth al ser preguntado por los planes de la Administración republicana para Cuba. También ha recomendado a la isla que “preste atención” a la voluntad de Trump de “hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses”. Poco antes, el jefe del Pentágono había lanzado un mensaje con la vista puesta en Colombia.

Tras los enfrentamientos de la Administración republicana con el izquierdista Gustavo Petro, la llegada al poder de un presidente ultraderechista anuncia una nueva era de colaboración entre Washington y Bogotá. Y esta nueva etapa se inaugura con un anuncio doble. El secretario de Defensa —nombre oficial del Departamento, aunque él prefiera llamarlo de Guerra— dijo, por una parte, que Colombia le había solicitado que se sume a la lucha contra el narcoterrorismo “autorizando operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas”. Y, por otra, que el país sudamericano se unirá al Escudo de las Américas, una coalición fundada por Trump que con esta incorporación ya contará con 19 países que comparten métodos para luchar contra las redes del narcotráfico en la región.

Todas estas declaraciones no suponen una gran sorpresa. La concepción que la Administración republicana tiene de América Latina quedó meridianamente clara con la publicación el pasado diciembre de su Estrategia de Seguridad Nacional. Allí, decía sin miramientos que Estados Unidos busca “restablecer su preeminencia” en el Hemisferio Occidental. Para ello rescataba la doctrina Monroe del siglo XIX que se resumía en la frase “América para los americanos”. O, en una traducción menos literal pero más fiel a su espíritu, “América para los estadounidenses”.

“En otras palabras, afirmaremos y haremos valer un corolario Trump a la doctrina Monroe”, aseguraba el documento, en una nueva teoría que ha dado en llamarse doctrina Donroe, un juego de palabras entre Donald y Monroe. Según el texto que resume las prioridades de esta Administración, el “corolario Trump a la doctrina Monroe” constituye “una restauración del poder y de las prioridades de Estados Unidos, coherente con los intereses de seguridad del país”. El documento añadía que Washington debe “reconsiderar” su presencia militar en el Hemisferio Occidental.

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Author: Pablo Perez