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Edición en español Lunes 31 de agosto de 2026

Una geóloga explicó qué puede estar detrás de la actividad sísmica en La Victoria

Foto de Archivo de un sismógrafo que refleja lo datos de un terremoto en la escala abierta de Richter. EFE/Ulises Rodríguez

 

La ingeniera geóloga Luiraima Salazar había puesto el foco sobre la actividad sísmica en el centro-norte de Venezuela minutos antes de que un segundo temblor sacudiera las cercanías de La Victoria, estado Aragua, durante la noche del jueves 27 de agosto. En su Breve Reporte Sísmico N.º 35, la especialista describió la actividad registrada en el país y llamó particularmente la atención sobre los movimientos ocurridos en el entorno de la Falla de La Victoria.

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“La sismicidad registrada en Venezuela vuelve a mostrar que no estamos ante una única secuencia, sino ante la actividad simultánea de distintos dominios sismotectónicos, cada uno con estructuras activas y potencial sismogénico propio”, escribió Salazar en su cuenta de X. Su análisis diferenciaba los eventos registrados en los Andes, el centro-occidente, el centro-norte y Oriente, evitando atribuirlos a un mismo proceso tectónico.

En el caso de Aragua, Salazar señaló que inicialmente se había registrado un movimiento de magnitud 2,2 cerca de La Victoria y posteriormente un evento de magnitud 3,4, ocurrido a 7,2 kilómetros de profundidad y localizado en el municipio Tovar, en el sector de la Colonia Tovar, de acuerdo con los datos de Funvisis. “Ambos eventos se encuentran regionalmente dentro de la zona de deformación asociada al Sistema de Fallas de La Victoria, aunque una asociación directa con una traza específica requiere localizaciones hipocentrales más precisas”, explicó.

Poco después, a las 8:38 p. m., Funvisis reportó un nuevo sismo, esta vez de magnitud 3,9 y cinco kilómetros de profundidad, con epicentro a 19 kilómetros al norte de La Victoria. El movimiento fue percibido en distintos sectores de Caracas, Miranda y Aragua.

El interés en el reporte de Salazar aumenta por sus antecedentes. El 17 de julio, la geóloga ya había dedicado un informe especial a la Falla de La Victoria después de documentar cinco microsismos próximos a la localidad, con magnitudes de entre 2,0 y 2,6. En aquella oportunidad explicó que la concentración de eventos merecía seguimiento y planteó que los movimientos podían estar relacionados con reajustes locales, transferencia de esfuerzos mediante estructuras transversales o reactivación de fallas secundarias. La Falla de La Victoria es, además, un sistema geológico complejo y activo que se extiende por unos 350 kilómetros y presenta múltiples trazas.

Salazar, sin embargo, marcó distancia con cualquier interpretación que convierta esta actividad en una predicción de un terremoto mayor. “Esto NO significa que el sismo registrado pudiera ser precursor de un evento mayor”, advirtió al referirse al movimiento ocurrido en el entorno de Mérida, mientras que sobre la actividad del centro-norte remarcó: “La coincidencia temporal no implica conexión causal ni anuncia un gran terremoto”.

Para determinar si existe algún vínculo entre los movimientos se requieren, según la especialista, localizaciones hipocentrales precisas, profundidades revisadas, mecanismos focales y un análisis de la distribución temporal de los eventos.

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