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Edición en español Viernes 28 de agosto de 2026

Una habitación es hasta siete veces más cara que una matrícula completa del curso

Un tercio de los universitarios españoles estudian fuera de su provincia. Eso implica, además de los correspondientes gastos de matrícula y material, asumir unos costes relacionados con el precio de la vivienda. Ocurre en un contexto en el que, además, los pisos completos están por las nubes, pero también las habitaciones. La Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) alerta de que el coste de una habitación en un piso compartido ha subido un 68% más de media en Madrid o Barcelona en diez años. Las matrículas por su parte cuestan de media 15,37 euros por crédito . Mientras que estas tasas suponen entre el 7% y el 11% de los estudiantes desplazados, el lugar en el que deben vivir durante 10 meses -la duración del curso académico- puede llegar a costar de cinco a siete veces la matrícula completa, como destaca la asociación. En el segundo trimestre del año, el precio medio de las habitaciones en pisos compartidos fue de 425 euros , según datos de Idealista. Ahora bien, en los grandes centros el coste se dispara. Por ejemplo, Barcelona es la ciudad con los alquieres de habitaciones más caros de España, con 600 euros al mes. Le siguen Madrid y Palma donde se alcanzan los 550 euros de media y San Sebastián, Bilbao o Málaga se mueven en el entorno de los 500 euros de media. Dónde estudian sus hijos es uno de los grandes quebraderos de cabeza de los padres si tienen en cuenta que si salen de casa tendrán que pagar mucho más. Tampoco es lo mismo el dónde: frente a Barcelona el precio medio de la habitación en Cáceres o Ciudad Real no llega a los 300 euros. Las zonas calientes del alquiler por habitaciones -no todo es universitario- se sitúan en Madrid, Valencia y Barcelona. La competencia es feroz. Los datos de la plataforma apuntan que el número de personas interesadas por un cuarto ha crecido un 12% en el último año. La explicación está en que compartir piso no es solo cosa de estudiantes. Jóvenes profesionales o perfiles con sueldos bajos también tienen que recurrir a esta opción para poder tener un techo. Ante los elevados precios, datos de HousingAnywhere muestran un crecimiento en las búsquedas de barrios menos tradicionales . Es decir, se prioriza el precio a vivir más cerca del centro de estudios o en el centro de la ciudad. Gran parte de los universitarios dependen de sus padres para poder formarse y pagar un piso. Además de la renta mensual, hay que sumar los gastos que pueden subir el precio del mes unos 50 euros más. Iñaki Unsain, personal shopper inmobiliario, explica que el movimiento ya se produce desde antes del verano . Tanto, que «hay viviendas que prácticamente no llegan al mercado abierto» . Muchos estudiantes optan, como indica el experto, no solo en pagar los diez meses de alquiler de la habitación o piso sino pagar también el verano para evitar quedarse sin su residencia en la vuelta al curso escolar. «La búsqueda se ha adelantado porque la oferta es muy limitada y la demanda muy alta. Muchos están dispuestos a pagar uno o dos meses con tal de tenerlo todo asegurado», explica Unsain. La vuelta al cole volverá a ser un año más la más cara. Asufin señala que el coste de los estudios suele ser moderado, aunque se puede incrementar si se cursa un máster o formación privada. Los universitarios no escapan de una realidad en la que la inflación ha erosionado también el ahorro de sus familias para financiar sus estudios. De hecho, un 14% optan por financiar estos estudios al no encontrar otras alternativas viables para pagar los costes.

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