Una tarde con la bala naranja Blanca Hervás: «Este es un deporte muy puñetero»

Se la ve muy tranquila, sonriente, con esa mezcla de madurez y sorpresa de quien no acaba de creerse el salto que ha protagonizado en los últimos cuatro meses. Blanca Hervás (Madrid, 23 años) va convirtiéndose poco a poco en la imagen del atletismo español. Sus progresos con el crono este año, sus vibrantes postas en las pruebas de relevos y esa zancada elegante, fácil, que la hace deslizarse por la pista con una gran belleza plástica, han situado a la velocista de Valdemarín en el escaparate del deporte español. Es el lujo de nuestro atletismo. Una de las figuras más seductoras de esta generación que está reescribiendo el relato de la velocidad nacional. Las balas naranjas. Cae la tarde, tórrida, asfixiante, en las pistas del CSD, el mítico tartán de Moncloa en el que se han entrenado durante seis décadas los mejores atletas españoles. 39 grados. Julio Rifaterra , expertiguista de élite, sabio del atletismo, indica que hoy Blanca va a entrenarse a cubierto. «Con esta temperatura no queda otra», explica. La sesión de entrenamiento es suave. La velocista madrileña lleva a cabo un calentamiento ligero y a continuación despliega una sesión de ejercicios de elasticidad, movilidad articular, abdominales, lumbares, pliometría… antes de llegar al trabajo más importante. Los pies. «Esto lo llevamos trabajando años. Me gusta que Blanca corra el 400 a base de pies. Porque esto le ahorra energía», explica Rifaterra, un hombre que ha bebido de los conocimientos de José Luis Torres, el gran pionero de la técnica en España. Ver entrenarse a Blanca Hervás es toda una experiencia. Sus ejercicios sobre las vallas, la explosividad de sus saltos, la impactante anatomía de sus abdominales, el rebote de sus tobillos sobre la pista. Todo es facilidad y soltura, como si su físico hubiera sido diseñado para convertir toda la complejidad del atletismo en algo muy sencillo. Habla Blanca sin grandilocuencia, con la misma naturalidad con la que corre. «Voy a Birmingham con una mentalidad muy positiva, muy ilusionada, está siendo un año perfecto y quiero terminarlo en los Europeos por todo lo alto», explica Hervás, quien sin embargo, parece ya conforme con su temporada de 2026. «Soy muy consciente de que estoy ya muy contenta con mi año. En los Europeos sólo me queda disfrutar. Yo este año estoy feliz». ¿Hay quizá falta de ambición en esas palabras? «No», interrumpe Blanca con rapidez. «Lo que no tengo es la presión, no me gusta. Prefiero ir a los campeonatos así. Para mí lo importante es disfrutar, no me planteo cumplir con los objetivos que me pone la gente: mi enfoque es otro». Son tres pruebas las que afrontará la velocista en los Europeos: 400 metros y los relevos 4×400 femenino y mixto. Si todo va bien serán un total de cinco carreras. Los relevos son dos grandes apuestas de medalla para el atletismo español. «Es difícil saber si tenemos más opciones de podio en el mixto o en el relevo femenino. Creo que en los dos tenemos un nivel alto, habrá que lucharlo todo. Noruega, las británicas, las checas, Países Bajos… esas van a ser las rivales». Blanca no es de las que siguen en detalle la actualidad del atletismo, de hecho, le cuesta pronunciarse sobre los españoles con opciones de medalla en Bimingham . «Es que yo soy cero seguidora de números y estadísticas. No sé, supongo que Barroso, Attaoui, María Pérez, Llopis… no tengo ni idea, ¡igual la estoy liando!», afirma entre risas. Existen dudas a la hora de diagnosticar el estado actual del atletismo español. Hay campeonatos en los que el rendimiento de la España naranja es excelente y sin embargo, en la última Copa de Europa el resultado fue muy flojo. ¿Qué falta? «Debería haber más ayudas para los entrenadores, más apoyo económico para ellos», señala Blanca. «Porque los técnicos son los culpables de que nosotras triunfemos. Son una figura escondida. Luego toda la gloria se la lleva la atleta. Y lo que no entiendo es lo de quejarse de que el fútbol se lleva todas las portadas, eso es absurdo. El futbol mueve mucho, basta con salir a la calle para verlo. Nosotras tenemos que seguir creciendo y ganando títulos, eso nos dará más exposición. Yo agradezco que los medios nos presten atención porque así se nos conocerá más». Rifaterra aporta su visión: «Yo creo que hay que apoyar más a los entrenadores no contratados por la federación, hablo de cientos de técnicos y yo estoy en ese grupo. La mayoría trabaja con pocos medios, horarios complicados, instalaciones regulares… Yo ahora tengo la suerte de trabajar aquí en el CAR, pero durante años nos hemos comido los mocos en instalaciones malas. Blanca entrenó muchas veces en instalaciones malas y pasando frío. Porque de las escuelas de atletismo salen talentos pero luego quedan desamparados. Y no hablo sólo de dinero, falta cariño para los técnicos, un telefonazo, palabras de reconocimiento… Y en esto, Italia es la gran referencia. Hay que copiar sus estructuras, la seguridad que aportan a través de contratos con el ejército, los carabinieri…». «Yo siempre digo que las becas tendrían que ser para los atletas que aún no han llegado a un alto nivel. Hay muchas ayudas cuando ya eres buena, ¿pero antes? Ahí es donde se necesitan los medios, en los talentos jóvenes, para que no dejen el deporte. Igual no es fácil de llevar a cabo, pero hay que mejorar esto», añade Blanca. «Y la detección de talentos. Esto es fundamental, hay que ir a buscarlos, hay físicos espectaculares en los colegios», remata Julio. Es el primer año de Hervás como profesional del deporte, algo que siempre le ha parecido raro. «Lo tengo más asumido, pero siempre tengo detrás de la oreja si debería hacer algo más, alguna otra actividad más, profesionalmente. Se lo decía hoy a mi padre y me ha dicho: ‘¡pero si no tienes tiempo para nada!’. No sé, soy inquieta, ambiciosa. Tengo los pies en la tierra y no sé si esto va a durar siempre. Me encanta vivir del atletismo porque lo disfruto muchísimo y estoy haciendo lo que me apasiona, es como vivir siempre de vacaciones. Pero quiero seguir formándome, porque en el futuro haré otras cosas». ¿Qué es lo peor de ser atleta full-time? «Quizá que no eres una persona normal, no puedes llevar el estilo de vida que llevan tus amigas, hay ciertos planes que no puedes hacer con tu familia, tienes una disciplina, unos horarios, unas obligaciones. Y luego también la parte mental. Somos sufridores mentalmente, cuando algo va mínimamente mal, lo ves como una ola que te crees que todo va a ir fatal». El talento de Hervás parece tan grande que surgen posibilidades para el futuro incluso en otras pruebas, como los 800 metros o los 400 vallas. «Ni una ni otra, jajaja! Las vallas me encantaría probarlas, pero no es realista, no estamos aquí para jugar». Su entrenador añade que «los 800 metros nos obligarían a hacer un trabajo muy diferente, con series largas. Y a Blanca no la veo, ella es velocista. De hecho, su mejor prueba es el 300, puede bajar de 36 segundos. Y el 400 vallas es muy técnico, habría que entrenarlo, y te puedes dar golpes». Hay una sensación en la carrera de Blanca que habla de una atleta entrenada sin prisas, con vistas al futuro, sin exprimir. «Blanca está al 50 por ciento», explica Rifaterra. «Se tiene que hacer mayor en fuerza, mejorar multisaltos y eso irá mejorando poco a poco. Estamos trabajando mucho los pies, activarlos para que la lleven. Su pico estará en los Juegos de 2032. Ahí será una atleta de menos de 48 segundos». Blanca se ríe y dice: «Ojalá». Y Julio le replica: «Sí, esa es tu eterna palabra, ¡siempre estás con el ojalá!». «Yo soy ambiciosa, pero paso a paso. Yo tengo que ver que cumplo un objetivo y voy a por el siguiente, no me gusta la frustración. Hasta que no he bajado de 51 segundos, pues no pienso en lo siguiente», admite Blanca. «Mira, hay grandes atletas como Sarría, Carballo, Pellico, que yo les envío tus vídeos, tus entrenamientos y ven tu fluidez y me dicen que eres una atleta de menos de 50 segundos, ya», interrumpe Julio. «Si yo soy consciente de eso, me lo dicen, pero de ahí a que salga… esto es un camino muy largo que tienes que disfrutar y avanzar poco a poco. Sin sufrir y sin obsesiones. Este es un deporte muy puñetero, hay que ir con sensatez, te tienen que respetar las lesiones…», concluye Blanca. Habla Hervás con mucho respeto de sus compañeras del relevo, las balas naranjas. «Paula Sevilla es una deportista admirable, siempre está ahí, entrena como una bestia y compite aún mejor. Tiene mucha calidad. Rocío Arroyo tiene mucho futuro, Ana Prieto es muy joven y tienen una gran cabeza, es peligrosa». ¿Y las velocistas? «Maribel Pérez es perseverante y está aguantando a un nivel increíble y Jaël Bestué es para mi la mejor velocista de la historia en 200 metros». Femke Bol es la atleta que más admira Blanca. «Es humilde y es una gran atleta, mi ídolo, mi referencia». «Pues yo la miro en el 800» -matiza Julio-, «y no la veo feliz. Ha dado el salto para ser la mejor en algo, porque McLaughlin es la mejor atleta del mundo y no pudo con ella». Aquel relevo de China 2025 (el oro en el 4×400 de un Mundial solo para relevos, en el que irrumpieron las balas naranjas), el duelo con la estadounidense. «Yo esperaba que me adelantara, una americana siempre te va a pasar. Y cuando me adelantó me di cuenta de que iba cómoda, decidí ir con ella porque iba cómoda. Al entrar en recta veo que ella no tiene fuerza y yo sí. Y pensé ‘campeonas del mundo’, no me lo esperaba». Julio añade: «Yo creo que la dejaste pasar y que sabías que la ibas a ganar después. Hiciste grandes parciales en esa carrera y esos cronos son los que anuncian tu potencial. Y eso tiene que entrar en tu cabecita». «La verdad es aquello fue fácil», sentencia Blanca. Y se va con la misma calma con la que ha llegado en esta abrasante tarde madrileña. Una calma que la acompaña siempre por las pistas. Una calma elegante. La elegancia blanca .

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez