Varias ciudades que albergaron partidos del Mundial de fútbol que acabó conquistando España están esperando aún que la FIFA les pague los millones de dólares que les fueron prometidos, según ha informado ‘The Athletic’ (filial de deportes de ‘The New York Times’) este martes. El citado medio ha hablado con cuatro ejecutivos , que han preferido mantenerse en el anonimato, involucrados en la organización del Mundial. Según han demandado, la FIFA les prometió un millón de dólares a cada uno en concepto de «fondos de legado» para construir pistas y campos de fútbol y apoyar proyectos sociales en sus ciudades. Esta es la misma cantidad que la FIFA prometió a los anfitriones del Mundial de Clubes en 2025. Cuando han pasado ya varias semanas, ni la FIFA ni nadie en su nombre se ha puesto en contacto para pagarles lo prometido. Tampoco se realizó dicha promesa de manera pública ni oficial, si bien estos ejecutivos aseguran que hubo varias conversaciones hablando al respecto en los meses previos a la organización del torneo. Las ciudades de Estados Unidos que albergaron partidos del Mundial fueron Seattle, San Francisco, Los Ángeles, Dallas, Houston, Kansas City, Atlanta, Philadelphia, Miami, Boston y Nueva York/Nueva Jersey, donde España se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia al ganar en una histórica final a una débil —pero agresiva— Argentina. Dos de esos ejecutivos señalan a The Athletic su sorpresa al encontrarse en esta situación, especialmente tras comprobar las cifras que maneja la FIFA. Al presupuesto operativo para el torneo, 2.700 millones de dólares, se unen los más de 15.000 que obtuvo de ingresos en el ciclo 2023-26 , lo que les había hecho confiar en que el pago prometido se realizaría en tiempo y forma. Durante el propio Mundial, los ingresos directos por patrocinios, derechos de retransmisión, patrocinio, concesiones y demás se fueron en su mayoría a las arcas de la FIFA. Sin embargo, las ciudades asumieron los costes relacionados con transporte, seguridad y logística de transporte tanto en los estadios como en las zonas de aficionados, el FIFA Fan Fest y eventos aledaños. Estos fueron asumidos de manera íntegra por cada uno de los estados donde estaban esas ciudades, bien vía impuestos, bien por inversores privados. Aún contando con el retorno económico para los anfitriones, hay varios ayuntamientos que consideran que aún han perdido dinero. Esta noticia de The New York Times es el último golpe que recibe Gianni Infantino en los últimos días. Su intento de vender parte de los derechos de los próximos Mundiales de fútbol, una suerte de privatización más o menos encubierta, dejó al dirigente suizo absolutamente solo bajo amenazas de boicot de las principales federaciones regionales, con la UEFA a la cabeza. La absoluta pérdida de confianza en Infantino, que había encontrado en el entorno de Trump a sus mejores aliados , le ha dejado solo y bajo riesgo ya no solo de quedarse sin reelección en el próximo ciclo al frente de la FIFA sino incluso forzado a una eventual dimisión sin completar su tiempo de mandato.