La liga más opulenta y deseada del planeta vuelve a encender los motores. La Premier League reanuda su baile con veinte trasatlánticos lanzados a una carrera frenética hacia un único trono: la corona del fútbol inglés. Solo uno tocará el cielo levantando el trigésimo quinto trofeo desde aquel histórico punto de inflexión de 1992, cuando la First Division rompió con la Football League para adueñarse de un negocio millonario. De aquella grieta calculada nació el gigante audiovisual que hoy domina la escena mundial con puño de hierro. Como manda la tradición —o al menos la algunos—, el campeón abrirá el baile en una jornada inaugural sin partidos aplazados donde todos los contendientes levantarán el telón al unísono. El Arsenal recibirá en el Emirates al recién ascendido Coventry City para dar la patada de salida a un curso con aroma a hito histórico: el primero en una década que echa a andar sin Guardiola en los banquillos de las Islas. El tablero de ajedrez, de entrada, promete emoción. Los ‘gunners’ parten como favoritos, y con motivos. Mikel Arteta puso el año pasado la guinda a la larga reconstrucción que dirige desde 2019 al conquistar por fin el título que se le resistía. Lejos de relajarse, el Arsenal ha vuelto al mercado con ambición de dinastía: ha fichado al brasileño Bruno Guimarães, capitán del Newcastle y uno de los grandes nombres del verano, y al extremo griego Tzolis, procedente del Brujas tras firmar 17 goles y 23 asistencias en la liga belga, a los que suma al ecuatoriano Piero Hincapié —cuya cesión ha convertido en fija— y al portero Meslier. Y no ha terminado: busca cerrar la llegada del defensa del Aston Villa Konsa, valorado en unos 60 millones, para cubrir la baja de Saliba, lesionado de la espalda en el Mundial frente a España. El mensaje del campeón es diáfano: quiere más. Los otros dos recién ascendidos abrirán su casillero el sábado, y con dos exámenes de altura. El Hull City recibe al mediodía al Manchester United y el Ipswich Town, de vuelta en la élite, se mide al Sunderland, dos de las grandes revelaciones del pasado curso. Los ‘red devils’, precisamente, encarnan uno de los relatos más apasionantes del verano. Michael Carrick, que cogió el timón en enero y devolvió al club a la Champions, fue premiado con el cargo en propiedad, y ha construido plantilla a su gusto: ha incorporado a los centrocampistas Andrey Santos y Tielemans por unos 85 millones y al portero Darlow, mientras oficializa al camerunés Baleba. La gran noticia, sin embargo, tiene nombre propio y sabor al retorno de un primer amor: Marcus Rashford vuelve a Old Trafford tras su cesión en el FC Barcelona. Curiosamente, Carrick ya estaba en aquel vestuario el día que Rashford debutó, hace ahora una década. Pero el gran temblor de la temporada se siente en Mánchester. El Manchester City afronta su primer curso sin Guardiola desde 2016, después de que el técnico catalán se despidiera tras diez años y veinte títulos, cerrando su etapa con un doblete de copas. Su sucesor no es un desconocido en el Etihad: Enzo Maresca, que fue ayudante de Guardiola en el triplete de 2023, regresa como entrenador jefe tras abandonar el Chelsea a mitad de temporada. El italiano hereda un club en plena remodelación: City ha perdido veteranos de época como Stones, Rodri o Bernardo y parece que la puerta de salida siguie abierta. Su debut será el domingo, en casa, ante el Bournemouth. Existe, y bien nutrida, una clase media que a estas alturas nadie se atreve a colocar entre Europa y el descenso. Everton, Leeds, Brentford, Crystal Palace, Nottingham Forest y Tottenham se reparten ese limbo fascinante. El Palace, vigente campeón de la Conference League , arranca un nuevo ciclo: perdió a su arquitecto, Glasner, que puso rumbo al Nottingham Forest, y ha confiado el banquillo a Pierre Sage, cuyo primer fichaje fue el español Óscar Mingueza, llegado libre del Celta. Enfrente, en el City Ground, Glasner estrena proyecto en el Forest con caras nuevas como el austriaco Schlager y el central Diomande, del Sporting, alrededor del talento de Gibbs-White. Y el Tottenham, tras dos temporadas coqueteando con el descenso, ha abierto la chequera de par en par —con un desembolso que rondaría los 300 millones— para volver a asaltar los puestos europeos, a la espera de cerrar los fichajes de Marmoush y Savinho, precisamente dos descartes del City. El domingo, además, tendrá un marcadísimo acento español. Andoni Iraola debutará en el banquillo del Liverpool en su visita a Newcastle, estrenándose como ‘red’ —igual que Víctor Muñoz— tras dejar atrás su exitosa etapa en el Bournemouth. En paralelo, el Aston Villa de Emery, flamante campeón de la Europa League, recibe al Brighton mientras ve apagarse —en forma de traspaso— a todas las estrellas que le hicieron alcanzar la gloria europea. Villa, Newcastle y el propio City comparten diagnóstico: han perdido a algunos de sus principales activos y quizá deban recalibrar sus metas respecto a cursos anteriores. Y la jornada bajará el telón el lunes con un partido de raíces blancas donde los haya. El Fulham de Arbeloa recibe en Craven Cottage al Chelsea de Xabi Alonso , dos viejos amigos que unieron el Liverpool y el Real Madrid, y a los que el club blanco acabó cesando la pasada temporada. El tolosarra inicia su aventura en un Chelsea inmerso en su ya clásico proceso de aligerar una plantilla desbordada, mientras Arbeloa echa a andar su proyecto lejos de los grandes focos, a orillas del Támesis y con los suyos: dos de sus futbolistas de confianza desde sus tiempos en la cantera madridista, César Palacios y Gonzalo García , le han seguido hasta Londres en busca de consolidarse como técnico de primer nivel. Diez meses de competición por delante, veinte candidatos y una sola certeza: en la liga más cara del mundo, donde el campeón se reinventa y hasta los gigantes tiemblan, nadie sabe todavía dónde estará la raya que separa la gloria del abismo. El viernes, en el Emirates, empezaremos a averiguarlo.