William Anseume: ¿Acordamos, o qué?

Desde el 3 de enero ha habido una innegable distensión en el país. Esto a pesar del daño laboral inmenso, de los presos políticos que permanecen tras las rejas, del poco avance -o ninguno- en cuanto a la situación económica, a la escasa posibilidad de apertura para los medios de comunicación e información o redes -solo liberaron X, y eso luego de los terremotos-; a la contención que continúa sobre los partidos políticos y mucho más.

Pero aquello tenebroso del inolvidable, por macabro,Tun-tun, de la persecución y prisión por caprichos del poder, esa presión permanente sobre el ciudadano que piensa y actúa distinto ha mermado. No digo que se acabó: mermó. Aquí sí hay que agradecer la intervención y presencia de los norteamericanos, no solo militarmente: políticamente. ¿Ahora sí podemos solos? No.

Y entró el diálogo. Satanizado por muchos, por la memoria de todos los infructuosos anteriores, porque de algún modo continúan en el poder los mismos, sin distinto cachimbo. Sin embargo, impera una condición inexistente en todos los anteriores: allí están presentes, encima, quienes están “tutelando” este proceso de negociación, esta transición: los EE.UU.

Marco Rubio pautó los tres pasos, los tres pasitos para salir de la dictadura en Venezuela. Pragmáticamente se van cumpliendo. Con desacuerdos y oposiciones a esas acciones, claro. Como es normal. ¿Esos avances no los vamos a aplaudir? Esta misma semana, quienes negocian por parte del gobierno interino y la oposición presentaron y firmaron los primeros alcances, los que fáciles no han sido. Avanzaron con la manera de conformar el nuevo Tribunal Supremo de Justicia y no solo con eso, más. Se están entendiendo. ¿Es poco? Para algunos sí. Pero es un gran logro.

Además, el mensaje político permea a toda la sociedad venezolana, tal como lo quería, según algunas encuestas creíbles, como la del PNUD: sea como sea, se están entendiendo. Eso implica distensión también entre chavistas y opositores o “escuálidos”, como fuimos tachados con el remoquete emitido por Hugo Rafael.

En fin, para los detractores que siguen abundando y algunos saboteando: ¿Si no nos entendemos, qué?, ¿si no nos acordamos, qué? ¿Más violencia? ¿Más muertos? ¿Más ataques? ¿Más armas contra la ciudadanía indefensa? ¿Terror? ¿Persecución? ¿Guerra civil? ¿Aislamiento internacional? ¿Drogas? El diálogo termina matando todas esas alternativas. Lo celebro. ¿Cómo no celébralo?

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez