
El 11 de septiembre, las Torres Gemelas de Nueva York se derrumbaron encima del policía William Jimeno, cuando intentaba rescatar a las víctimas del atentado. Quedó sepultado a 10 metros de profundidad, entre cadáveres.
Por Clarín
Resistió 13 horas y quiso morir. Sobrevivió ese día junto a otras 17 personas rescatadas vivas entre las ruinas. El cielo había amanecido azul, límpido y brillante aquella mañana típica del fin del verano en Nueva York, cuando el clima se vuelve agradable y casi perfecto.
William “Will” Jimeno saltó bien temprano de la cama en su hogar en Clifton, New Jersey, se vistió con su uniforme de policía, despidió con un beso a su esposa Allison y con otro a su panza embarazada de 7 meses, y luego a su hijita Bianca, de 4 años, que seguían dormidas.
Se fue a trabajar a Manhattan, como todos los días. Pero aquella jornada luminosa y apacible, el 11 de septiembre de 2001, derivaría en pocas horas en el terror más espeluznante que haya sufrido Estados Unidos en su historia, con el ataque sincronizado con aviones secuestrados que impactaron contra las torres del World Trade Center y el Pentágono en Washington, y con otra aeronave que terminó estrellándose en Pennsylvania.
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