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Edición en español Domingo 13 de septiembre de 2026

A Sainz se le amarga el Gran Premio de su ciudad

Lejos de cualquier sorpresa, Carlos Sainz quedó eliminado en la Q1 del primer Gran Premio de España en Madring, un desenlace amargo para el piloto que ha acompañado el nacimiento de esta carrera como embajador y que esta semana se ha multiplicado por Madrid antes de ponerse al volante. Tenía ganas de estrenarse ante los suyos, de competir a unos minutos de casa, pero llegó con un Williams que apenas le permite asomarse a los puntos. «Me da rabia no tener un coche para lucirme más o para brindarle a toda esa afición que va a estar apoyándonos un resultado un poco más excitante, más divertido, pero es lo que hay», dijo antes de subirse al volante para afrontar una crono en la que se quedó a 2,1 segundos del Mercedes de George Russell. Había pocas razones para esperar un gran salto. Había sido decimoséptimo en los primeros libres, decimosexto en los segundos y decimoctavo en los terceros. Superó a Alex Albon en las dos sesiones del viernes y también en la del sábado, en la que su compañero no marcó tiempo tras golpear el muro. En la clasificación, el tailandés se recuperó y fue quien marcó el corte para la Q2, superando a Sainz por solo cinco milésimas. Por si fuera poco, el madrileño fue sancionado con tres posiciones en aprrilla por molestar a Valtteri Bottas durante el intento de vuelta rápida del finlandés. Hasta ese punto llegó la crueldad. Saldrá antepenúltimo en casa. «No hicimos una buena ‘qualy’», admitió Sainz. «Me faltaban dos o tres décimas en las rectas. Estamos en otra categoría con el resto de pilotos de la media tabla, que nos sacan casi medio segundo». El piloto no dudó en pedir explicaciones a su equipo por lo que consideró un error grave: «Salimos también pronto al último intento y en un circuito así hay una evolución grande de la pista. Creo que he sido de los primeros en cruzar la línea de meta, y con la evolución de la pista no acabo de entender por qué salimos tan pronto, sobre todo cuando no hay nada que perder. No fue una buena elección». Sainz volvió a calificar Madring de «circuitazo» y valoró lo mucho que se disfruta a una vuelta. «Vas muy rápido entre muros y debes arriesgar». En los últimos libres él mismo comprobó ese riesgo. Un bloqueo en la frenada de la curva 7 lo llevó hacia las protecciones, pero consiguió detener el Williams unos centímetros antes del muro y evitó el impacto. Advierte, eso sí, que si este domingo sale una carrera sin adelantamientos habrá que tomar nota: «Habrá que ver si ha quedado un circuito demasiado ratonero, y si podemos hacer también que nos ofrezca carreras divertidas. Lo veremos por si hay que cambiar algo». Sainz ya espera poco del fin de semana, después de calificar el año como perdido. El bajón le ha llegado en Madrid tras estrenar un circuito al que sabe que podría sacar muchísimo más partido de contar con la herramienta adecuada. A la emoción de conocer una nueva pista sumaba su implicación en el proyecto que ha llevado la F1 a Madrid. No participó en el diseño del trazado, pero su voz ha sido una de las más autorizadas a la hora de darle su forma definitiva. Pero Madring ha resultado poco favorable para el Williams actual. Sainz llevaba mucho tiempo esperando poder competir en un gran premio que se celebra a veinte minutos de su casa, pero la realidad del cronómetro ha deslucido el que considera uno de los momentos más emotivos de su carrera, y para el que incluso ha preparado un casco inspirado en el que llevaba de niño, que reproducía el diseño de su padre durante sus últimas temporadas en el Mundial de rallys. Este sábado, Sainz padre, entregó sendas réplicas de ese casco a los principales impulsores institucionales del gran premio, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida. El bicampeón del mundo de rallys y tetracampeón del Dakar ha actuado estos días como principal anfitrión en el hospitality de Williams, convertido en lugar de encuentro de familiares, amigos y famosos. La decepción alcanzó también a la colorida y abarrotada grada fan Team Fifty5, situada en la chicane de las curvas 8 y 9, en la subida de las Cárcavas. Allí se congregaron los aficionados más acérrimos de Sainz, uniformados con una gorra amarilla e incontables banderas de España, puesto en pie a cada paso del coche del español. No esperaban mucho más de lo que ocurrió, pero la ilusión siempre está ahí. Lo mismo le pasa a Sainz. «Tengo ganas de correr en casa, de hacerlo lo mejor posible. Saldré desde atrás intentando remontar, sabiendo que es un circuito difícil de adelantar, pero que pueden pasar muchas cosas». A partir del lunes estará pensando ya en Bakú, en donde Williams prevé estrenar sus mejoras. Si con ellas Sainz es capaz de acercarse a los puntos, ya se dará por satisfecho. De momento, quiere disfrutar de un momento con el que llevaba soñando muchos meses, aunque de otro modo muy distinto.

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