Lo dijo Fernando Alonso en el circuito de Madrid : en las carreras de Bakú y Las Vegas iban a sufrir mucho . La primera de ellas ha llegado ya y, según se ha visto en la primera jornada de entrenamientos, sus temores se han hecho realidad. El dato es demoledor y mata cualquier tipo de relato optimista: en la larga recta de la capital azerí, donde algunos monoplazas han llegado a rozar los 340 km/h —George Russell, el más rápido del día, llegó a los 339— en su mejor vuelta de los segundos libres, Alonso se ha quedado mucho más lejos de lo previsto. El coche del asturiano se quedó en los 309 km/h y el de su compañero, Lance Stroll, 315 . Son 30 y 24 km/h de carencia con respecto al coche con más punta en un circuito donde es clave ser competitivo en las rectas. La comparación con otros equipos de Fórmula 1 son demoledores, pero si se miran las demás categorías el dato es aún peor. El motor Honda de los dos AMR26 quedó totalmente retratado frente a los coches de la Fórmula 2, hasta el punto de que todos fueron más rápidos que él. Los 22 coches de la segunda categoría de monoplazas alcanzaron mayor punta que los dos Aston Martin: desde el paraguayo Joshua Durksen, que alcanzó los 328,4 km/h , hasta el sueco Dino Beganovic, canterano de Ferrari que llegó a los 318,7 km/h , llegaron más lejos que los dos coches verdes. La lógica apuntaba a que, con cada evolución del motor Honda, en Aston Martin llegaran a un punto razonablemente cómodo de competitividad. De un coche que nació muerto no se puede esperar una resurrección súbita, si bien al menos no seguir sufriendo lo mismo que a principios de temporada sería bueno. Sin embargo, en Bakú, se han vuelto a repetir las dolorosas vibraciones que parecía agua pasada. En las cámaras subjetivas se ha visto cómo tanto Stroll como especialmente Alonso tenían que apartar las manos del volante para desentumecerse los dedos, notablemente afectados. Honda había prometido novedades en Azerbaiyán, que no iban a ir tanto en la velocidad —ya es tarde para eso— como en la manejabilidad. «Seguiremos trabajando en la gestión de energía y el ajuste del motor, dando pequeños pasos y sumándolos para mejorar constantemente nuestro rendimiento», aseguró Shintaro Orihara, máximo responsable del motorista nipón, en la previa de la carrera. La realidad es bien distinta. Ni manejabilidad, ni velocidad, ni avances en el rendimiento . Tanto es así que dedicaron la primera sesión de libres para probar distintas piezas que iban a montar y en los segundos, en teoría, iban a ajustar el planteamiento para poder obtener datos. Ni siquiera pudieron hacer eso como tenían previsto porque al final de la segunda sesión detectaron una fuga de aceite en el motor que no solo les obligó a desmontar el coche, sino que también obligaría a los mecánicos a tener un trabajo extra por la noche. Un motor nuevo montado en la FP1 tuvo una avería en la FP2. Antes de este desastroso viernes, Alonso y Stroll ya sabían que iban a cambiar el motor interno, el turbo y los anclajes, lo que les mandaría al fondo de la parrilla en cualquier caso . Vistas las pruebas, hay muy pocos motivos para el optimismo en Aston Martin con respecto a una eventual mejoría en clasificación o carrera.