El circuito de Madrid se estrena con el enésimo destello de un futuro ídolo de la Fórmula 1. Kimi Antonelli vence en Madring en una carrera que llevaba el apellido de Norris colgado de la espalda y en la que no hubo adelantamientos. La expectación que generó el gran premio en su preámbulo con todos los aditamentos externos se rebajó mucho con la ausencia de adelantamientos, la sal de este deporte. Fue una prueba estratégica, de posición, de cálculos de los ingenieros y en la que faltaron peleas cuerpo a cuerpo más allá del habitual berenjenal de las salidas y las primeras curvas. No es fácil adelantar en Madring, quedó claro. Antonelli lleva el viento de cara y suma su octava victoria del curso, lanzado hacia su primer título con veinte años. Para Fernando Alonso y Carlos Sainz la agria sensación de no poder lucirse ante un público que acudió a adorarlos. El asturiano fue penúltimo, 17 de 18 que acabaron, y el madrileño se retiró cuando era el farolillo rojo de la prueba. (Noticia en ampliación)