Raúl Asencio ve comprometido aún más su futuro tras ser condenado formalmente por un delito contra la seguridad vial al conducir ebrio . Un nuevo varapalo judicial que compromete su vinculación con el Real Madrid y que agrava su situación deportiva, descartado de los planes del técnico José Mourinho. A sus 23 años, el prometedor central canario se ha convertido en el triste protagonista de la crónica de sucesos, sepultando las expectativas deportivas que un día levantó en La Fábrica madridista. Poco queda de aquella apuesta de Carlo Ancelotti en la temporada 2024-25, cuando las numerosas lesiones de los centrales de la primera plantilla le obligaron a mirar al filial, un hecho poco habitual. Ese año jugó 23 partidos, con 18 titularidades y 1.671 minutos. En marzo de 2025 llegó la primera convocatoria con la selección absoluta de Luis de la Fuente. La promesa cuajaba y ese verano el Madrid mejoró su ficha —entre premios y primas se elevó a los ocho millones de euros brutos— y le puso una cláusula de ‘galáctico’: 1.000 millones. Pero la temporada 2025-26 fue un calvario, contagiado por la crisis que se instaló en el banquillo, primero con Xabi Alonso y después con Arbeloa. El joven defensa perdió presencia en el equipo y desapareció de la selección. Su valor de mercado, que llegó a ser de 40 millones de euros, se ha desplomado hasta los 20 millones. En lo personal, la trayectoria de Raúl Asencio se define por la inmadurez fuera del césped y una preocupante reincidencia en el escándalo. El último episodio se produjo a mediados del pasado mes: fue detenido la madrugada del 16 de agosto en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) al volante de su Porsche. Detenido en un control preventivo de tráfico, arrojó una tasa de 0,90 mg/l de alcohol en aire espirado, casi cuadruplicando el límite permitido (0,25 mg/l). Tras someterse a un juicio rápido el 19 de agosto, el jugador aceptó los hechos y fue condenado a una multa de 14.400 euros y a la retirada del carné de conducir durante ocho meses. Este incidente con el alcohol llega en el peor momento posible. Asencio también afronta de manera inminente la apertura del juicio oral por el escándalo de la difusión de un vídeo sexual que involucra a una menor de edad, aunque podría quedar absuelto, y a tres ex compañeros suyos de la cantera del Real Madrid: Ferrán Ruiz, Andrés García y Juan Rodríguez. Los hechos se remontan al verano de 2023, durante el periodo vacacional de los jugadores en Gran Canaria. Asencio, que no participó en la grabación ni aparece en las imágenes de contenido sexual, mostró el vídeo a un tercero, motivo por el cual fue denunciado. No obstante, puede quedar libre de cargas legales tres años después. Para ello debe quedar formalizada la aceptación de perdón por parte de las víctimas, las dos jóvenes que aparecían en el vídeo. La Fiscalía retiraría entonces la acusación, quedando así extinta cualquier responsabilidad penal. Hay que tener en cuenta que la legislación española permite retirar las acusaciones si existe aceptación del perdón formal por parte de las víctimas. Hasta entonces, la Fiscalía solicitaba dos años y medio de prisión por presuntos delitos de revelación de secretos y contra la intimidad, una espada de Damocles judicial que condicionaba por completo su libertad y su carrera. En el plano estrictamente deportivo, el futuro de Raúl Asencio en el Real Madrid está completamente roto. Con el regreso de José Mourinho al banquillo del Santiago Bernabéu, las puertas del primer equipo se le han cerrado de golpe. El técnico portugués, célebre por exigir una disciplina férrea y perfiles intachables tanto dentro como fuera del campo, no cuenta en absoluto con el central canario y se lo ha hecho saber. Asencio venía arrastrando además una lesión en el recto femoral de su pierna derecha sufrida a finales de julio. Su ostracismo en la plantilla es absoluto: apartado de la dinámica del primer equipo, sin minutos y sentenciado por el cuerpo técnico. La gran incógnita entre la afición blanca es cómo el club no le dio salida antes del cierre del mercado estival de este 2026, que echó las persianas en la medianoche de este pasado martes. Los motivos de su permanencia forzosa responden a varios factores críticos. El primero es el vacío legal de sus causas penales. Ningún club de primer o segundo nivel europeo quería asumir el alto riesgo reputacional y legal de fichar a un futbolista que tenía a las puertas un juicio penal. El segundo es la falta de ofertas reales. Su cotización en el mercado se ha devaluado. Las pretensiones de traspaso del Real Madrid se toparon con la cruda realidad: el teléfono de las oficinas de Chamartín no sonó por él. Finalmente, su estado físico. La lesión muscular sufrida a las puertas del mercado de fichajes enfrió cualquier posibilidad de cesión de última hora a equipos menores, ya que los clubes interesados no querían hacerse cargo de la ficha de un jugador inactivo y envuelto en litigios.