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Edición en español Sábado 26 de septiembre de 2026

Bakú como síntoma: Alonso abandona voluntariamente antes de la mitad de la carrera

Cuesta entender hasta qué punto un equipo con un músculo económico como Aston Martin se rinde a la realidad como lo hizo en la carrera sabatina del GP de Azerbaiyán . Tanto Lance Stroll como Fernando Alonso abandonaron la cita de Bakú por problemas mecánicos cuando ni siquiera se había disputado la mitad de la cita. El canadiense, de hecho, ni siquiera llegó a dar ni diez vueltas, mientras que el asturiano tuvo que entrar en boxes para abandonar en la vuelta 22 de las 51 disputadas. La mejor noticia para ambos corredores fue que este fin de semana de carreras acabó antes. Este sábado fue uno de los peores del año para ambos, y no solo por los abandonos. El paupérrimo rendimiento en las largas rectas azeríes desnudó toda promesa de mejora realizada desde Honda. Mientras los coches de Mercedes, Ferrari o Red Bull llegaban a cruzar con relativa solvencia los 330 km/h, ni Stroll ni Alonso lo lograron sin la ayuda de los rebufos . Este será el primero de los dos fines de semana que le tocaban para sufrir de aquí a final de temporada en el equipo Aston Martin. El otro será Las Vegas, donde de nuevo flotarán las carencias de un AMR26 que nació muerto, tuvo un pequeño desfibrilamiento en verano y cuyas novedades aún distan mucho de lo exigible. Prueba de ello fueron los gritos de Alonso por la radio en su pelea con Valtteri Bottas, cuyo Cadillac tampoco es nada del otro mundo. «1,1 segundos en la recta. El motor no debe estar yendo bien. No es posible», se desesperaba el asturiano, mientras veía cómo el coche del finlandés se le escapaba. La respuesta desde el muro fue aún peor: «Todo está correcto, el motor funciona normal». Desesperante para él y pàra cualquiera que estuviera en su lugar. De hecho, retirarse de la carrera no fue una decisión de equipo sino tomada de manera unipersonal por un Alonso que prefirió no perder más tiempo ni gastar más energía. No fue un sábado del todo negativo para los españoles. Y es que Carlos Sainz, que acabó el viernes de clasificación penalizado con dureza por no respetar las banderas amarillas, entró en un óptimo décimo lugar en la meta de Azerbaiyán. El madrileño se quitó la espina no solo de aquí, sino también de Madring, donde su incidente con Alonso le dejó muy señalado y, en lo moral, relativamente tocado. En cuanto al resultado de la carrera en sí, George Russell hizo lo que se le encomendó. Sin Kimi Antonelli en la pelea por ganar, que remontó como las manzanas que caen del árbol de maduras, el británico solo tuvo que aguantar durante toda la carrera los envites, primero de lejos y luego mucho más de cerca, de Max Verstappen. Tras una salida en la que los pilotos buscaron aguantar más que atacar, no fue hasta el accidente de Alex Albon más de mediada la carrera cuando los bostezos se convirtieron en cálculos mentales. La salida del coche de seguridad hasta que se repararon las protecciones y se retiró el coche dio tiempo a que los ingenieros planteasen una nueva estrategia. A la vuelta tras la reanudación, Franco Colapinto decidió que era el momento de lucirse. Y para ello se llevó puesto no solo a su compañero, un desesperado Pierre Gasly , y de rebote a Lando Norris, que pasaba por ahí y acabó viéndose en medio de los Alpine. El fallo de Oscar Piastri después completó el desastre de McLaren, uno de los equipos que apuntaban a brillar aquí. Los incidentes no solo permitieron a Sainz subir puestos sino que además devolvió a Verstappen y Hadjar a la pelea por arrebatarle la victoria a un Russell que solo tuvo que resistir. Prueba de ello es que, aunque las últimas cinco vueltas tuvo que vivirlas mirando a los retrovisores, al final pudo sostener su tercera victoria del año y con ello recortar 15 puntos a un Antonelli que, sin hacer ruido, remontó hasta el quinto puesto.

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