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Edición en español Viernes 18 de septiembre de 2026

Bienvenido, Mister Apollo: el dinero americano del Atlético no llegó al campo

«¿Habrá fichajes galácticos?», se preguntaban algunos aficionados en noviembre del año pasado, tras hacerse oficial el desembarco del fondo de inversión estadounidense Apollo Sports Capital como máximo accionista del Atlético de Madrid, con más de un 55% de las participaciones. Aunque por definición un grupo inversor de esta índole lo que busca es sacar la mayor rentabilidad posible a su dinero, no fueron pocos los que se ilusionaron con la llegada al club de uno de los fondos más grandes del mundo. Ilusión que alimentaron sus propios responsables, ya que en un ‘Forum’ celebrado en el Metropolitano el pasado mes de abril, uno de los cogestores de Apollo y miembro del Consejo de Administración del Atlético de Madrid, Rob Givone, detallaba que entre sus objetivos estaba «conseguir apoyos, marcas y gestionar para ayudar a crecer a la marca a nivel mundial». Y uno de sus socios, Antoine Bonnier, de Quantum Pacific, poseedor del 25% del Atlético, fue más allá: «Esperamos convertirnos en el club más fuerte de España, incluso de Europa». Desde el inicio Apollo mostró que uno de sus principales focos de atracción fue la futura Ciudad del Deporte , «un centro de entretenimiento en Madrid, la ciudad que más crece de Europa, una oportunidad de diversificación de ingresos», en palabras del propio Givone. Una infraestructura con una inversión de cerca de 400 millones de euros para la que en parte vino Apollo, y por la que este agosto se ejecutó una ampliación de capital de más de 100 millones de euros. Pero el todavía consejero delegado del club, Miguel Ángel Gil Marín (que mantiene un 10% de las acciones), aseguró semanas antes que esta inyección económica también se utilizaría para reforzar la plantilla: «Estos recursos económicos se destinarán tanto al mercado de fichajes como al desarrollo de nuestra ciudad de ocio y deporte». Sin embargo, este extra para el presupuesto del Atlético de Madrid no sólo no se ha notado, sino que este mercado de 2026 ha sido el de menor gasto en fichajes de los tres últimos veranos, tanto a nivel neto como bruto. En esta ventana estival, tomando como base los datos de Transfermarkt (página de referencia para analizar los valores del mercado futbolístico) el Atlético de Madrid de Apollo ha hecho una inversión bruta de 123 millones de euros (sin tener en cuenta variables), que restando los ingresos por ventas se queda en un desembolso neto de 64 millones en fichajes. El fichaje más caro ha sido el del danés Morten Hjulmand, por 40 millones; seguido por Kang In Lee (35); el Cuti Romero (33); y Grimaldo (15). Jonathan David, el último refuerzo, no ha supuesto gasto porque llegó cedido. En el otro lado de la balanza, ha recaudado 59 millones en ventas: la más cara ha sido la de Ruggeri por 25 millones (sacando beneficio respecto a su fichaje hace un año); se ha recuperado la inversión con los 20 millones por Almada; y por Nahuel Molina recibirán 13 millones. Se trata de un gasto muy inferior al de los dos últimos años con Gil Marín como máximo accionista. En 2025 la inversión total en fichajes fue de 173 millones (50 más), eso sin contar las variables, que en casos como el de la contratación más costosa de ese año, Alex Baena, fueron muy cuantiosas: 42 millones fijos y 13 en variables. Hancko 26 millones, Cardoso 24, Raspadori 22, Almada 21, Ruggeri 17, Pubill 16, Musso 3 y Nico González 2 (por la cesión), supusieron un desembolso muy notable, que incluso tras restar ventas se quedó cerca de los 100 millones limpios. Mientras que en 2024 el gasto en contrataciones fue aún mayor. Con Julián Álvarez como máximo exponente, con 75 millones fijos, y de nuevo sin contar unas variables que rondan los 15 millones, el gasto del Atlético ese verano fue de 188 millones de euros (65 más que este 2026). Gallagher por 42, Le Normand 35, Sorloth 32 y las cesiones de Lenglet (3) y Musso (1,5) supusieron uno de los mayores desembolsos de la historia del Atlético de Madrid, detrás de los casi 250 millones de 2019, donde sólo Joao Félix costó 127 (engañoso, porque ese verano los ingresos en ventas fueron mayores que el gasto, con los traspasos de Griezmann, Lucas o Rodri). Aunque en 2024 los ingresos en ventas también fueron importantes, recuperando precisamente en Joao 52 millones para sumar un total de 114 millones que entraron en caja. El gasto limpio en traspasos fue de 74 millones, también superior al de esta temporada. Sin embargo, fuentes oficiales del Atlético de Madrid han afirmado a ABC que el desembolso limpio este verano en fichajes se ha movido entre los 97 y los 101 millones de euros, cantidad que sería similar a la inversión de 2025. Según el club, las cifras de Transfermarkt (que son semejantes a las publicadas por los medios de comunicación especializados en deportes) están «alejadas de la realidad», aunque no han querido entrar a valorar los precios concretos de cada traspaso, ni tampoco confirmar cuál fue la inversión oficial en 2025 y 2024. Por último, han recalcado que este año el club debe realizar una aportación de 80 millones de euros para la futura Ciudad Deportiva, que se espera que esté lista para antes de la final de la Champions que albergará el Metropolitano, y anticipan que en materia de fichajes Apollo pretende seguir la línea de «racionalidad» de los últimos años.

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