Dicen que Carlos Alcaraz ha vuelto al tenis, pero no es el que arranca contra el portugués Jaime Faria en el partido de segunda ronda del US Open. Todavía es otro. No es el juego eléctrico, violento, sonriente que ha enamorado al mundo. La pregunta que flota en el recinto de Flushing Meadows, que discuten los aficionados, que disecciona la prensa, es si el ‘Carlitos’ que ha venido a Nueva York, tras un parón de cuatro meses y medio, puede ser una versión cercana al de siempre . Eso le convierte en favorito inmediato al título. El primer set ante Faria ofrece dudas al respecto. Lo que viene después sirve para creer que puede lograr una nueva barbaridad : pasar veinte semanas fuera de las pistas, sin jugar a cinco sets desde enero, sin preparación en la temporada de pista dura y levantar el ‘grande’ de la Gran Manzana. Tras ese primer set preocupante, la remontada es autoritaria y llega a tercera ronda pisando fuerte (4-6, 6-0, 6-3, 6-2). No es que la primera manga empiece torcida para Alcaraz. Gana sus dos primeros servicios en blanco, más por las facilidades de Faria que por la contundencia de su saque. Su servicio, indispensable para aspirar a todo, falla. Poca colocación y potencia. Y eso enturbia su juego: en el primer set, apenas gana la mitad de los puntos con su saque. Reconoce después que sus problemas en el saque le llevan a la «precipitación» , a sentirse «cada vez peor». Su derecha no es potente, ni mandona. Le falta finura en los golpes, las dejadas se atragantan en la red. Intenta movimientos extraños, como subidas a la red a destiempo. Hay reveses que se marchan a mucha distancia de la línea. Su juego no está y no lo encuentra. Tiene la oportunidad de romper el saque del portugués y falla una derecha fácil. «Estaba con prisas, me costó el ‘break’», reconoce tras el partido. Faria, tres meses más joven que él, aprovecha el regalo desde la seriedad y con un saque potente que le deja muchos puntos bajo control. Materializa uno de los dos puntos de ‘break’ que le concede el murciano. Cuando Alcaraz tiene que responder y romperle el saque, se descompone: un resto malo a un segundo saque blando, impotencia frente a la derecha de Faria, fallo de derecha e incapacidad de conectar el resto. Juego en blanco y set para el portugués. Nadie en Arthur Ashe, la central del US Open, se preocupa en exceso. Una señora pasa buena parte del set pegada a su móvil, haciendo ‘scroll’ en Instagram. Un grupo de chicas con posibles hablan a gritos desde uno de los palcos, dando la espalda a la pista, compartiendo una de esas cajas de ‘chicken nuggets’ -pollo rebozado- con caviar, que se venden a cien dólares. Tampoco se ve excesiva preocupación en Alcaraz ni en su equipo. El murciano ha reconocido tras su partido de primera ronda que tiene dudas sobre su capacidad física para aguantar partidos de cuatro y cinco sets. Ahora va a tener la oportunidad de comprobarlo. Y no tarda en dar la respuesta: no hay miedo frente al susto que le pega Faria. Pero salta de la silla para el segundo set y vuelven los problemas. En su primer saque, el luso se pone 15-40. Por fin aparece una dejada exitosa y acaba levantando el juego. El «¡vamos!» que grita suena a punto de inflexión. Faria contribuye con dobles faltas y con una pelota violenta de Alcaraz que deja pasar y que, también se necesita un punto de fortuna, toca la línea. Es un golpe demoledor para el joven portugués. Ha estado muy cerca de empezar el segundo set con ventaja y la ha desperdiciado. A partir de ahí, Alcaraz juega cuesta abajo. Aparece la sonrisa, se suelta y su tenis lo celebra. Llegan los globos ajustados, la derecha coge velocidad. Se divierte y le mete lo que aquí se llama un ‘bagel’ o un ‘donut’, un 6-0. En la tercera manga, el español mete una marcha más . Asoman los puntos espectaculares, esbozos del Alcaraz de siempre. La estadística muestra que ha afinado la escopeta: coloca quince golpes ganadores en ese set. Con 2-1 a favor del español, Arthur Ashe se vacía. La gente ya sabe cómo acaba este cuento y no quieren lío de tráfico ni perder sueño. El cuarto y definitivo set cae de maduro y Alcaraz celebra con su esquina. Ha pasado un nuevo examen: remontar un set, cumplir con un partido largo, de mayor exigencia física. Y jugando de menos a más. Cada vez con más ritmo, lo que siempre ha dicho que necesita para encontrar su mejor nivel. Ya está en tercera ronda, donde se enfrentará al chino Wu Yibing , que debería ser un rival asequible. Las dudas pesan menos, la ilusión vuela más alto .