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Edición en español Jueves 3 de septiembre de 2026

Cuando Brasil cierra la puerta, Turquía abre la ventana: el fútbol cambia de aires

Más allá de los titulares, las presentaciones y las grandes cifras, el mercado oculta tendencias que ayudan a entender qué esta pasando en el fútbol mundial. Jugadores que antes costaban menos ahora han visto disparada su valoración, países que eran exportadores ahora cierran las puertas, posiciones muy valiosas dejan de serlo… estas son algunas de las modas que ahora mismo rigen los traspasos del verano. Este es el verano en la que la barrera de los 100 millones ha dejado de ser un tabú. Aunque esas cifras no son nuevas, se han convertido en algo común incluso en jugadores menos testados internacionalmente, como pueden ser dos de los más caros del verano Morgan Rogers (al Chelsea por 138 millones de euros) y Elliott Anderson (fichado por el City por 135). Ambos jugadores, sin embargo, forman parte de una tendencia del mercado de la Premier. Y es que los seis gigantes económicos (los dos equipos de Manchester, el Liverpool, el Arsenal, el Chelsea y el Tottenham) cada vez recurren más al mercado interno para sus grandes fichajes y dejan que sean otros equipos de menos capacidad adquisitiva, como el Brighton o el Aston Villa, los que apuesten por jugadores llegados del extranjero. Eso hace que los grandes equipos tengan que pagar más por esos futbolistas, pues no hay nada más caro actualmente en el fútbol mundial que el mercado interno de la Premier, pero también les proporciona cierta seguridad, pues son jugadores ya testados en la competición. Las direcciones deportivas de esos equipos, que no tienen problemas para desembolsar cantidades estratosféricas, parecen haber escarmentado de algunas apuestas como Gyokeres o Mudryk, que llegaron directamente a equipos del ‘big six’ y no se adaptaron. Entre los diez fichajes más caros de la temporada en la Premier, todos realizados por equipos del ‘big six’, solo hay dos salvedades a esta tendencia: Barcola y Bouaddi. El primero, fichado por el Liverpool, llega tras ganar la Champions dos años seguidos, mientras que el marroquí es lo más parecido a la excepción que confirma la regla, la mayor apuesta por un jugador con poco historial de los colosos de la Premier. Antes de 2023, nueve de los diez jugadores más caros de la historia eran atacantes puros, jugadores como Neymar, Mbappé, Dembelé, Joao Felix, Griezmann, Grealish, Hazard… solo Pogba y, de algún modo, Coutinho, se salían de ese molde. El fútbol pagaba mucho más por los jugadores que tenían un contacto directo con el gol. En 2023, con los fichajes de Enzo Fernández, Moisés Caicedo y Declan Rice, todos ellos muy por encima de los 100 millones de euros, se vio cómo el mercado estaba pagando más por otro perfil de futbolista totalmente diferente. Aquello no fue un espejismo, este verano la tendencia se ha reforzado y aumentado. Entre los diez jugadores más caros de esta ventana estival hay siete que juegan como mediocampistas: Rogers, Anderson, Tonali, Mateus Fernandes, Enzo, Bouaddi y Bruno Guimaraes. Todos ellos llegan a un grande de Inglaterra, seis desde otros equipos de la misma Liga, y forman parte de la nueva obsesión de las direcciones deportivas, que no es otra que poner el dinero en la organización del equipo. Cuando BlueCo se hizo con el control del Chelsea tras la venta obligada de Roman Abramovich llegó al mercado con una estrategia casi edadista. Todos los jugadores por los que apostaban eran jovencísimos y descartaban a los que superasen los 23 años. El Real Madrid mantenía una política similar, pues solo se hacía con los servicios de veteranos si estos llegaban libres tras finalizar su contrato previo. Eran dos ejemplos bastante radicales de una tendencia general en el mercado, las direcciones deportivas valoraban mucho en los fichajes el valor de reventa de lo que estaban adquiriendo, y eso llevaba a descartar jugadores que, aunque pudiesen dar un rendimiento inmediato, no iban a conseguir valer más en el mercado de lo que costaban en ese momento. El jugador joven sigue siendo, por ese motivo, el mayor anhelo de todos los equipos de fútbol, pero el discurso se ha moderado este verano. Con la llegada de Xabi Alonso al banquillo, el Chelsea ha decidido incorporar jugadores ya veteranos como Henderson o Welbeck que buscarán dar una dosis de experiencia a un equipo que a veces ha pecado de todo lo contrario. El Real Madrid ha pagado traspaso por Dumfries y Cucurella, jugadores que siguen vigentes pero ya no son jóvenes promesas y que deberían darle más cuajo al equipo. Es algo parecido a lo que busca el Arsenal con Bruno Guimaraes, el United con Tielemans o el City con Enzo Fernández. Apostar por los jóvenes es casi una obligación, pero una plantilla competitiva necesita también otros perfiles de edad. La imagen del jugador brasileño llegando a un aeropuerto español, italiano o inglés es un clásico de los veranos que está en vías de extinción. El mercado sudamericano fue, durante muchos años, una de las grandes vetas de talento que tenían los clubes europeos. No solo los más grandes, casi todos los equipos encontraban futbolistas adecuados para sus necesidades buceando un poco por el Brasileirão. Este verano, sin embargo, el grifo parece completamente cerrado. Solo tres jugadores brasileños, Alano (al Manchester City), Viery (Fiorentina) y Prates (Dortmund) han llegado a las cinco grandes ligas europeas pagando un traspaso. Por cierto, en esa misma línea exigua, un solo argentino ha dejado su país rumbo a Europa: Facundo Medina al Betis. El cambio no viene por ninguna norma nueva ni restricción, sino por una maduración del mercado interno brasileño, que cada vez es más competitivo y consigue así retener jugadores que en otros tiempos se hubiesen marchado al Viejo Continente a toda velocidad. Se entiende que los jugadores de mayor potencial, los que sueñan con la selección, como Rayan o Estevao en los mercados anteriores, seguirán dando el salto a Europa para jugar en la máxima élite, pero los equipos medianos y pequeños de las grandes ligas tendrán que buscar en otros caladeros para confeccionar sus plantillas. Es más, casos como Lucas Paqueta o Danilo muestran que los grandes equipos del Brasileirao cada vez son más proclives a pagar importantes traspasos para repatriar talento. Greenwood, Leao, Salah, Vlahovic, Muriqi, Trossard… El mercado turco ha reafirmado este verano una tendencia que ya se venía apuntando en ventanas anteriores, y es que su liga sigue siendo muy competitiva económicamente. Todavía no atrae a las grandes estrellas en su mejor momento pero sí pugna por jugadores que aún están vigentes y que podrían tener un papel destacado en las principales ligas europeas. Este papel, que ha existido siempre y no es la primera vez que se ve en Turquía, sustituye de alguna manera los fichajes desde Arabia que marcaron el diapasón en temporadas anteriores. El fondo soberano saudí (PIF por sus siglas en inglés) parece estar desincentivando la inversión en el deporte, y los grandes equipos turcos han aprovechado esa desaparición para mejorar sus plantillas. Además, es un destino habitual para jugadores que tienen problemas de actitud o extradeportivos, una especie de segunda oportunidad para futbolistas que indudablemente tienen talento pero que provocan sospechas en las grandes ligas europeas. Un clásico de los veranos de Mundial era saber qué jugador iba a dar el pelotazo cuando terminase el campeonato gracias a tres, cuatro o cinco partidos notables. Hoy en día, sin embargo, se supone que eso era algo de unos tiempos en los que las redes de ojeadores eran mucho más precarias y el conocimiento de los jugadores más limitados. En realidad, los fichajes de futbolistas que deslumbran en el Mundial siguen ocurriendo, aunque es probable que ahora no sea tanto un descubrimiento concreto de un mes sino una reafirmación de un talento que ya se vislumbraba. Entre los traspasos del verano están Diomande, Manzambi o Saibari, jugadores de los que se oyó hablar mucho en el mes de julio por su buen rendimiento. Es cierto, eso sí, que los rumores sobre ellos comenzaron antes de que se encendiesen las luces en Estados Unidos. Diomande, que terminó en el Real Madrid, ya estaba vinculado al Liverpool y Manzambi, tras una gran Europa League, negoció con el Aston Villa desde antes de demostrar su talento con Francia. Saibari fue descubierto por muchos en la Copa Mundial, pero no por el Bayern, que ya lo tenía anunciado desde el 1 de julio. Una gran aparición en el Mundial no parece ser suficiente para fichar por un gran equipo europeo. Entre los jugadores que marcaron tres goles se encuentran el neozelandés Just, Balogun, Quiñones, Undav o De Ketelaere. Solo el primero impresionó lo suficiente como para dejar el Motherwell escocés en el que militaba para fichar por el Swansea City galés.

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