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Edición en español Domingo 6 de septiembre de 2026

El Atlético sale escaldado de San Mamés

El Atlético de Madrid, cuando le tocaba crecer, soltó el acelerador en San Mamés y sumó ante el Athletic de Bilbao su primera derrota liguera. Los chicos de Simeone, que habían ofrecido una genial versión hace una semana contra el Sevilla, volvieron a las andadas con una actuación irregular, demasiado especulativa, y se vieron sorprendidos en los primeros compases de la segunda parte tras sufrir una desconexión imperdonable. Nico Williams primero y Robert Navarro después solo necesitaron un par de cargas de caballería para lacerar la defensa colchonera, dos minutos de fuegos artificiales de los que el Atleti nunca supo reponerse, ni siquiera con la salida de Julián al campo, que sumó sus primeros minutos desde el fin de su culebrón con el Barcelona . Sancet redondeó la goleada vasca en el tramo final. Solo dos minutos tardó Kan-In Lee en demostrar que el siete de Griezmann le va al pelo, jugador exquisito el surcoreano, fenomenal su jugada iniciada con un recorte seco sobre Yuri y finalizada con un preciso disparo con la derecha. Respiró aliviado Unai Simón porque el gol fue evitado por la madera, pero el Atleti, como en Sevilla hace una semana, rodaba a un nivel de lo más estimulante, ávido en la presión y veloz a la hora de asociarse en tres cuartos. Por su parte y tras el susto, el Athletic intentó llevar la iniciativa como siempre que defiende el honor de San Mamés, aunque su juego por bandas carecía de la mordiente necesaria para incomodar a un sistema defensivo tan acoplado como el de Simeone. A los vascos, en cambio, sí les funcionaba colgar balones desde el banderín de córner y fueron dos las ocasiones generadas bajo esta directriz gracias a la tibieza de sus rivales cuando tocaba aguantar el bombardeo. De hecho, esos pequeños fogonazos dieron fe a los locales, que a punto estuvieron de adelantarse tras una embarullada jugada y un posterior chut de Sancet a la red lateral. La balanza del encuentro había cambiado, el Atleti no conseguía retener la pelota, obligado a resistir y a intentar cazar alguna contra para sobrevivir, pues el tanto bilbaíno podía materializarse en cualquier momento. Fue Baena, ave fénix, el que intentó aliviar a sus compañeros. Primero probó suerte desde el medio del campo, demasiado desviada su intentona, y más tarde tiró a puerta tras una gran asistencia de Kang-In Lee, bien colocado Simón para desarticular la bravura del andaluz. Aplaudió Simeone convencido, orgulloso, pues las acciones de su pupilo, puro talento individual, hicieron recular al Athletic y devolvió el timón del choque a los madrileños, que optaron por bajar el ritmo hasta la llegada del descanso salvo por algún acelerón en los últimos minutos. Y fue en la primera jugada de la segunda parte cuando al fin se estrenó el marcador, obra de los hermanos Williams. Iñaki encaró con valentía a Hancko en el área, centró y Nico, con un buen cabezazo y aupado por Oblak, puso la guinda. El derrumbe fue total pues, solo dos minutos después, Robert Navarro aprovechó una pérdida de los madrileños y duplicó la ventaja tras una gran conducción y posterior definición al palo largo. La cara de Simeone en el banquillo era un poema. Mientras, San Mamés entraba en ebullición como en sus mejores días. La reacción debía ser contundente y el técnico argentino hizo cuatro cambios de golpe, entre ellos Julián Álvarez , el recién fichado Cuti Romero o el canterano Arnau Ortiz. En ese momento, el partido se convirtió en un auténtico caos, con jugadores fuera de posición, carreras descontroladas y con las ansias condicionando ambos bandos, ya que uno buscaba sentenciar y el otro salir de la tumba. El Atleti tenía el balón, aunque eran los locales los que picaban con más fuerza gracias a la frescura en el regate de Nico Williams. Julián se movía bien por todo el frente de ataque, en busca de alguna conexión estrella con Baena o de alguna posición de disparo franca, como la que encontró en el minuto 71, evitado su tanto por una gran estirada de Simón. Un empuje ante el que el Athletic respondió con un auténtico cerrojo alrededor de su portería: comenzó a pedalear hacia la victoria con un esquema de cinco defensas y cuatro centrocampistas, consciente su entrenador, Terzic, que los de Simeone tienden a atragantarse cuando están obligados a llevar la iniciativa. El alemán dio en el clavo y los suyos siempre parecieron más cerca de sumar el tercer tanto que el Atlético de recortar distancias, teoría validada por Sancet, autor del 3-0 en el tramo final.

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