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Edición en español Jueves 10 de septiembre de 2026

El historial del Camaleón, al desnudo: las comisiones millonarias del falso CEO venezolano de las petroleras

Cortesía

 

Durante la última semana de agosto, un hombre de 72 años y aspecto algo menudo, pero con cierto porte de caballero decimonónico, entraba y salía del hotel Villamagna de Madrid, en pleno paseo de la Castellana, como un Castelar con bigote recortado. Siempre con su … maleta tipo ‘trolley’ rodando por la recepción y el ‘lobby’ del lujoso establecimiento, José Trinidad Márquez (o William Jaramillo, o Domingo Galán Macías, o un largo etcétera de nombres robados) mantuvo allí reuniones entre los días 26 y 28 de agosto con el responsable de Seaplace. Se trata de una empresa de «ingeniería española dedicada al desarrollo de proyectos de diseño de buques e industria ‘offshore’», con sede en la calle de Bolivia, 5, en el distrito de Chamartín. Quédense con esa dirección, porque es donde un grupo de policías nacionales de la comisaría del distrito de Chamartín le echó el lazo al mayor estafador de multinacionales, el conocido como Camaleón Criollo.

Por: ABC

Para llegar a esa consideración, han tenido que pasar 35 años de una vida tan trepidante como delictiva, aunque poco caro le haya costado en términos penales tantísima avaricia. Los archivos policiales, según la información a la que ha tenido acceso ABC, señalan un historial de 13 reseñas por delitos de guante blanco y otras cinco requisitorias de juzgados y comisarías, con órdenes de averiguación de domicilio, prohibiciones de entrada y salida de España.

Hay que ir 35 años atrás, a 1991, para encontrar el primer rastro de las estafas de Trinidad Márquez. Se hizo pasar por ejecutivo de la empresa estatal petrolera de Venezuela, PDVSA, para concertar un contrato con Stone & Webster para construir una planta de etileno, por dos comisiones, de 3.5 millones de marcos y otros tantos de dólares. No contento con ello, tres años después, vuelve a estafar a los alemanes, esta vez con la promesa de una planta de olefinas en el estado de Anzoátegui (Venezuela). Otros 1,2 millones de dólares.

En 1997, la suiza Vitor, que distribuye energía, lo demandó en un tribunal de Florida tras hacerse pasar de nuevo por un jefe de PDVSA con 120.000 barriles de crudo diarios. Sumó una comisión de 3,75 millones. Al año siguiente, comenzó a dejarse sentir en España, tras intentar estafar a Astilleros Españoles, a la que prometió 26 tanqueros por 1.680 millones de dólares. Pidió que el 30% fuera abonado al firmar el acuerdo y él se llevaría el 1% de comisión (800.000 dólares). Para ello, mostró un cheque de la Unión de Bancos Suizos de 504 millones, como le exigió la empresa española. Pero Astilleros sospechó de él durante la negociación, se puso en contacto con PDVSA y supo que era un estafador. El 23 de enero de 1998, el día antes de la firma del contrato, fue detenido por la Policía en el hotel Husa Princesa, donde estaba alojado. Hasta ese momento, no le constaban antecedentes en España.

Fue detenido y extraditado a Venezuela, cumpliendo prisión en El Junquito. En su celda, tenía cama de matrimonio, ordenador, microondas, dos líneas de teléfono fijas y frigorífico. Había comprado al director del centro, que fue destituido. Lo trasladaron al Pabellón H, el de los ‘presos vip’.

Entretanto, salieron a la luz más detalles de su carrera: antes ya había timado a Cooper Rolls (Ohio); Icec (Nueva York); Intel Chemical Co. (Tulsa) y Lewag (Viena). También a la empresa alemana Linde. En 2003 pidió protección a un tribunal de bancarrotas de Texas, simulando ser CEO de Pemex, la petrolera mexicana. El amparo le duró hasta 2008.

Estafa al embajador español

La línea temporal nos lleva ahora a marzo de 2009. José Trinidad Márquez fingió ser ministro para el Poder Popular de la Energía de Hugo Chávez (y, por tanto, presidente de PDVSA) y engañó por teléfono a Dámaso de Lario Ramírez, embajador de España en Caracas, para lograr un contrato de 210 millones para la empresa española Técnicas Reunidas (una petrolífera que entonces cotizaba en el IBEX) para construir una planta termoeléctrica. Los 2 millones de comisión no se los pudo llevar porque fue arrestado el 13 de mayo. Le habían abonado un cheque de 240.000 euros y otro de 1,3 millones, pero el juzgado de Instrucción número 52 de Madrid bloqueó sus cuentas antes de que pudiera cobrarlos.

En julio de 2012, la Audiencia Provincial fue condenado dos años, la mitad de los que pedía la Fiscaía porque carecía de antecedentes en España. Lo mandan a Estremera, donde conoce a alguien a través del que se hace con el DNI de un portero de fincas de Móstoles que carecía de cualquier formación académica: Domingo Galán Macías. El afectado dijo había conocido a Trinidad ese año y que le desaparecieron de su casa tanto el DNI como el pasaporte. La versión policial es que un familiar de Galán coincidió con el Camaleón en la cárcel y le cedió la identidad del bedel.

De hecho, es con ese nombre con el que aparecía como apoderado en la consultora de Gustavo Eustache, actual diputado del PP en la Asamblea de Madrid, natural de Venezuela, y secretario de Nuevos Madrileños en el PP regional de Isabel Díaz Ayuso y que, según su entorno, ha denunciado también por estafa a José Trinidad.

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