
Una investigación pone nuevamente en el centro de atención al magnate norteamericano Harry Seargeant, sus inversiones en la isla y su relación con Caracas
Una investigación sobre las actividades del empresario petrolero estadounidense Harry Sargeant III revela una conexión hasta ahora poco conocida con Curazao: Curaçao Refinery Utilities (CRU), empresa estatal perteneciente a la estructura de 2BAYS, habría aportado 200.000 dólares a una campaña destinada a influir en la política de Washington hacia Venezuela.
El caso adquiere especial relevancia para Curazao porque CRU y 2BAYS mantienen una relación comercial con Global Oil Management Group, el grupo empresarial de la familia Sargeant que desde 2023 busca poner en marcha la producción de asfalto en las antiguas instalaciones de la refinería en Emmastad.
La conexión se produce mientras documentos oficiales del propio gobierno de Curazao reconocen que Global no ha cumplido con sus obligaciones financieras, contribuyendo a las presiones de liquidez que enfrenta 2BAYS. Al mismo tiempo, la estrategia petrolera de la isla se ha desplazado cada vez más hacia la terminal de Bullenbaai, actualmente beneficiada por el movimiento de petróleo venezolano.
Aportando
Una investigación publicada por Whale Hunting, del periodista Bradley Hope, señala que el empresario Harry Sargeant III contrató al excongresista estadounidense Aaron Schock para prestar servicios de asesoría estratégica, mientras buscaba proteger intereses comerciales afectados por la política estadounidense hacia Venezuela.
Según los documentos y mensajes examinados por la investigación, cinco empresas e inversionistas con intereses relacionados con Venezuela financiaron el esfuerzo. Chevron habría comprometido 100.000 dólares, mientras que Curaçao Refinery Utilities aportó 200.000 dólares. Fidera y Mangart Capital Management habrían contribuido con 50.000 dólares cada una, mientras otros 80.000 dólares fueron canalizados mediante una compañía taiwanesa denominada Smart Property Solutions.
La investigación sostiene que el objetivo político era fortalecer dentro de Washington una línea más favorable a acuerdos con Venezuela frente a sectores que defendían una política de mayor presión.
Para Curazao, la revelación abre una pregunta fundamental: ¿Quién autorizó que una empresa propiedad del Estado destinara 200.000 dólares a una operación destinada a influir en la política estadounidense hacia Venezuela?
Los documentos revisados para esta investigación no demuestran que CRU haya cometido un delito ni que el aporte haya comprado una decisión concreta del gobierno estadounidense. Sin embargo, el origen público de los fondos convierte la operación en un asunto de evidente interés para Curazao.
Global Oil
La relación no es únicamente política. Global Oil Management Group llegó a un acuerdo en 2023 con la organización de la refinería de Curazao para utilizar parte del complejo de Emmastad para producir asfalto destinado principalmente al mercado estadounidense.
En abril de 2025, Crónicas del Caribe informó que Global suspendió temporalmente sus actividades para reactivar la planta de asfalto debido a las sanciones estadounidenses contra Venezuela y los cambios que estas provocaron en el mercado.
En ese momento, 2BAYS confirmó que Global estaba reevaluando sus inversiones debido directamente a la situación geopolítica. El propio Sargeant viajó a Curazao y se reunió con el primer ministro Gilmar Pisas para discutir las posibilidades de mantener las operaciones.
El vínculo con Venezuela era claro: el proyecto de asfalto dependía en gran medida del acceso a crudos pesados y productos venezolanos. Por ello, cualquier cambio en las licencias emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro podía tener consecuencias directas para el proyecto de Global en Curazao.
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