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Edición en español Jueves 1 de octubre de 2026

Enrique Riquelme, la sombra que sigue inquietando a Florentino Pérez

116 días han pasado desde que Florentino Pérez ganara las elecciones del Real Madrid. Lo hizo con un 65% de los votos. Un resultado que no dejaba ninguna duda de su victoria, pero también un triunfo que no estaba dentro de los esquemas del actual mandatario. Los comicios los convocó Florentino sin que nadie se los reclamara, en aquella rueda de prensa en la que puso en el mapa a Enrique Riquelme , hasta ese momento fuera de la órbita de la gran mayoría de la masa social blanca. Lo hizo, además, creyendo que jamás conseguiría el famoso aval y no lograría presentarse, pero no fue así. Ante la sorpresa de Florentino, Riquelme logró el dinero . Cerca de 190 millones de euros, una elevadísima cantidad que había sido el principal motivo por el que en esta segunda etapa no se había presentado nadie a las convocatorias electorales. Y ante, de nuevo, la sorpresa de Florentino, el presidente no arrasó en la votación. Las estimaciones de voto que manejaban ambas candidaturas le daban al principio de la campaña un 5% de papeletas a Riquelme y más de un 90% a Florentino. Diez días después, el domingo electoral del 7 de junio, fueron un 35% de socios los que votaron al alicantino. Y ese dato, a pesar de dejarle como perdedor, le inquieta a Pérez, que sigue viendo la sombra de Riquelme desde entonces. Lo sucedido hace diez días en el Metropolitano, donde amenazó con irse del palco si se cruzaba con Riquelme, invitado al derbi por un empresario, es un ejemplo de la intranquilidad en la que convive ahora Florentino en su poltrona en el Real Madrid. Dos años en blanco; un inicio de etapa con Mourinho que ya camina sobre el alambre en Liga; el no fichaje de Rodri ni de cualquier otro centrocampista creativo, necesidad de hace ya tres años; un desapego al equipo de una buena parte del Bernabéu, y de la afición que no va al Bernabéu, principalmente hacia Vinicius, pero también a Mbappé, ambos causantes de todo el revuelo de las camisetas de apoyo a Ceuta; la impopular renovación del brasileño; la continuidad de Tchouaméni y Valverde en el club, pese a su famosa doble pelea… Son muchos frentes para un presidente recién elegido en las urnas que está sin red ante sus socios y aficionados, cansados del camino del club y del equipo desde el verano de 2024. Detrás de algunos de estos quebraderos de cabeza, a ojos de Florentino, está la mano de Riquelme, algo que desde el entorno más cercano al excandidato niegan rotundamente. Según este mismo entorno, el empresario está focalizado ahora mismo en inversiones estratégicas de COX, la empresa que fundó hace ya casi 20 años y con la que se gana la vida en Panamá y en otros países de Centroamérica y América Latina. De hecho, por eso su residencia personal y, ahora también fiscal , la tiene oficializada al otro lado del charco. Una intensa agenda profesional que él entiende que debe compaginar con su papel de alternativa a la presidencia del Real Madrid, pero alternativa no significa oposición. Los que conocen a Riquelme aseguran que el excandidato quiere lo mejor para el club y para el equipo. Para él, las elecciones ya son agua pasada y entiende que la estabilidad es lo mejor que le puede pasar a la entidad en estos complicados momentos. Por eso no entiende lo que para él es una obsesión de Florentino hacia su persona. Acudió a unas elecciones que no buscaba, jugó limpio, perdió, dio la enhorabuena a Florentino y se quitó de en medio: «No puedes preparar unos Juegos Olímpicos durante cuatro años y pensar que van a ser cada semana», le repite su entorno. Y esa es su idea. Riquelme ha decidido apoyar al club y al equipo desde su butaca de socio, pero eso no quiere decir que en su cabeza no siga teniendo como reto presidir el Real Madrid ni que vaya a decirle amén a todo lo que haga Florentino. Hay líneas rojas que piensa combatir. Principalmente, la del cambio societario. Si el presidente decide finalmente convocar una asamblea para intentar vender el cinco o el diez por ciento del club, como prometió en las elecciones, entonces sí que tiene decidido plantar batalla. Mientras tanto, su próximo movimiento en clave madridista será reabrir la sede electoral, ubicada en la calle Rafael Salgado con Castellana, para que se convierta en una plataforma para los socios: «Será el proceso de escucha más grande de la historia del club», comenta su entorno. Una plataforma para que los socios del Real Madrid puedan expresar sus ideas, quejas, propuestas, proyectos… En definitiva, poner al socio en el foco de la entidad, algo que Riquelme ya insistió en su campaña: «Él salió de las elecciones con la sensación de que el socio lleva veinte años olvidado». Que es justo lo que entiende Enrique, y su círculo más cercano, que debe hacer Florentino con Riquelme. Olvidarse de él. El excandidato tiene constancia de que el presidente blanco y su poderoso entorno político y empresarial le están intentando buscar las cosquillas por cualquier lado, pero él no tiene intención de entrar al cuerpo a cuerpo. Ni, tampoco, de achantarse. Riquelme está convencido de que Florentino está muy mal asesorado por personas de su máxima confianza que solo buscan su beneficio personal, no el del Madrid, pero esa no es su guerra y no piensa entrar. «De tonto, no tiene nada», sentencia su entorno. Enrique Riquelme, de contrincante electoral a la sombra que inquieta a Florentino.

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