España regresa a unas semifinales ocho años después. Este sábado a las 20:00 (Teledeporte, DAZN y Movistar +) la selección femenina de baloncesto volverá a medirse ante el rival que más veces le ha cerrado la puerta. El equipo de Miguel Méndez se mide en el Berlín Arena a Estados Unidos , la todopoderosa vigente campeona, en un partido que LaFamilia afronta con la lección aprendida. Saben que a las americanas solo se les puede hacer daño jugando sin fallos y, sobre todo, sin miedo. El camino hasta aquí no ha sido, para nada, plácido. España arrancó aplastando a Alemania (83-53) el día de la inauguración, pero en el segundo partido vivió su primer susto del torneo: una derrota inesperada ante Mali por 82-73 que puso su clasificación en jaque. Por suerte —y por buen baloncesto— la selección venció a la amenazante Japón (79-59) y consiguió la primera posición del grupo gracias a la victoria de las alemanas ante las malienses. Ya en cuartos, la selección firmó un sobresaliente partido ante Australia (89-66), con Alicia Flórez como MVP del encuentro y una imparable Megan Gustafson que se fue a los 16 puntos. Estados Unidos no ha dejado siquiera resquicio para las dudas: pleno de victorias ante China (94-61), República Checa (105-64) y frente a una Italia que le puso en más aprietos de los esperados, pero a la que terminó superando con un ajustado 55-52. En cuartos, el combinado de Kara Lawson aplastó a Hungría con contundente 108-56, con Napheesa Collier (19 puntos, siete rebotes) y una Caitlin Clark que repartió nueve asistencias jugando como si se tratara de un partido contra alevines. Esta selección estadounidense no es una más. La selección llega a Berlín en busca de su duodécimo título mundialista y quinto consecutivo, respaldada por un dominio olímpico de ocho medallas de oro consecutivas desde Atlanta 1996. Su convocatoria mezcla el poderío habitual —Breanna Stewart, A’ja Wilson, Chelsea Gray, Kelsey Plum— con una hornada de estrellas que debutan en un gran torneo absoluto: Aliyah Boston, Paige Bueckers, Angel Reese, Rhyne Howard y, sobre todo, Caitlin Clark, la base de Indiana Fever que juega su primera gran cita internacional envuelta en la mayor expectación mediática que ha generado jamás una jugadora de baloncesto femenino. España, por su parte, se apoya en un bloque muy renovado en el que apenas hay experiencia mundialista previa: de las 16 jugadoras que iniciaron la concentración, solo Alba Torrens había disputado antes una Copa del Mundo, precisamente en 2014. El resto del equipo combina el liderazgo de jugadoras como Mariona Ortiz con el talento emergente de Alicia Flórez y de dos jóvenes de apenas veinte años, Iyana Martín y Awa Fam, además del poderío interior de Gustafson y la dirección de Maite Cazorla (29 años), quien disputa también su primer Mundial. El hilo que conecta a ambas selecciones va más allá del partido: cinco españolas compiten actualmente en la WNBA —Gustafson, Awa Fam, Raquel Carrera, Alicia Flórez y la capitana María Conde—, y varias de ellas comparten vestuario con jugadoras que este sábado serán rivales. La propia Gustafson fue compañera hasta la pasada temporada de A’ja Wilson, Jackie Young y Chelsea Gray en Las Vegas Aces. Cazorla, por su parte, guarda una gran amistad con la ausencia más destacada de la lista americana: su excompañera en Oregon Sabrina Ionescu . La base tinerfeña no ocultó su sorpresa en una entrevista para ABC cuando reveló su reacción al enterarse de la ausencia de la jugadora de las Liberty: «A mí me chocó. Cuando vi la lista, le mandé un mensajito», contó Cazorla, que admitió entre risas que prefiere no tener que enfrentarse a ella: «Me parece una jugadora muy difícil de defender». En cuanto al palmarés, la diferencia es considerable. España cuenta con una plata mundialista, lograda precisamente ante las americanas, además de una plata olímpica en Río 2016 y un póker de títulos en el Eurobasket (1993, 2013, 2017 y 2019). Estados Unidos, en cambio, acumula ya once campeonatos del mundo y una hegemonía olímpica ininterrumpida desde hace tres décadas. El historial directo entre ambas selecciones también es abrumador, con dos finales perdidas por España como episodios más dolorosos: el 77-64 de Estambul en 2014 y el 101-72 de Río en 2016, con Alba Torrens presente en las dos citas y hoy todavía en la plantilla. Con esa carga histórica de fondo, Maite Cazorla resumió para ABC cómo afronta el vestuario español la pregunta que lleva sobrevolando desde incluso antes de comenzar el torneo: si de verdad, se puede competir a Estados Unidos. «Mira, te voy a contestar con un ¿por qué no? Si nos llega el momento, nosotras vamos a ir a por todas», respondió, recordando además la exhibición del equipo en el preolímpico de Puerto Rico: «Demostramos que hay que competir durante los 40 minutos y que se puede ganar. ¿Por qué no?». El partido, el segundo de la doble sesión de semifinales de este sábado en Berlín —a las 16:30 se miden Francia y Alemania—, decidirá qué combinado disputa la gran final del domingo. Ganar sería un hito histórico; perder, después de plantar cara a la mejor selección del mundo, ya se contaría como un paso más en la reconstrucción de un baloncesto femenino español que once años después de aquella final de Estambul vuelve a soñar a lo grande.