Hay futbolistas a los que el gol parece perseguirles. Ferran Torres es, desde hace exactamente cincuenta y dos días, uno de ellos. El delantero de Foios levantó la Copa del Mundo en julio marcando el único gol de la final; en agosto fue presentado con la camiseta del Paris Saint-Germain ; y este miércoles, en su presentación europea con el conjunto parisino, firmó un hat-trick que dejó el Parque de los Príncipes convertido en una fiesta con acento español. El PSG goleó seis a uno al Slovan Bratislava de Yaya Touré en la primera jornada de la fase de liga de la Champions League y el ‘tiburón’ —como ya le llaman en el vestuario galo— confirmó que su particular gira mundial no distingue competiciones. El campeón de Europa no necesitó más de tres minutos para dejar una primera advertencia: Dro, canterano del Barcelona, avisó con una ocasión clarísima que el meta eslovaco Dominic Takac logró desactivar. El aviso se confirmó poco después. En el minuto diecisiete, un disparo de Nuno Mendes se estrelló en el travesaño y Dembélé cazó el rechace para adelantar a los suyos. Seis minutos más tarde, el propio francés repitió, esta vez rematando de cabeza un centro despejado de Dro. Con dos a cero y apenas veintitrés minutos disputados, el partido ya tenía sentencia. Fue entonces cuando llegó el turno de Ferran. En el minuto treinta y uno, Dembélé le devolvió el favor con un pase que el español remató de primeras para hacer el tres a cero, su primer gol en la historia de la Champions League vestido de parisino. Dieciséis minutos después de la reanudación, un recorte de Akliouche por la banda derecha —una auténtica exhibición de regate ante media defensa eslovaca— terminó en los pies del valenciano, que ajustó el remate cruzado para el cuatro a cero. Y por si el mensaje no había quedado suficientemente claro, en el minuto cincuenta y siete completó su tripleta con una media volea, tras un córner botado por Dembélé, que resumía a la perfección eso que se define como estado de gracia’ El Slovan Bratislava maquilló el resultado con el tanto de Suleiman Camara en el minuto cincuenta y ocho, pero el partido llevaba tiempo decidido. El broche final lo puso otro español: Fabián, que en el minuto ochenta y siete apareció en el área para firmar, de zurda, el seis a uno definitivo tras un rechace en una jugada colectiva. Tres futbolistas formados en el fútbol español —Ferran, Fabián y el jovencísimo Dro, titular en la medular— protagonizaron así una noche que en el Parque de los Príncipes tuvo, más que nunca, sabor patrio. Los números de la goleada hablan por sí solos: el PSG dominó la posesión con un abrumador setenta y tres por ciento, disparó en treinta y cinco casiones —catorce de ellas entre los tres palos— y convirtió seis de esos intentos en gol. Luis Enrique, que ya dirigió a Ferran Torres en la selección española, ha encontrado en el delantero valenciano un socio ofensivo con el que Dembélé parece haber elevado su nivel. La goleada llega, sin embargo, en un contexto extraño para el vigente bicampeón de Europa. El mismo equipo que aspira a convertirse en el cuarto de la historia en ganar tres Ligas de Campeones consecutivas —hito que solo lograron Real Madrid, Ajax y Bayern— atraviesa su peor arranque liguero en catorce años. El PSG acumula apenas dos puntos de nueve posibles en la Ligue 1, con dos empates y una derrota como local ante el Mónaco (dos a uno) que dejó a Luis Enrique visiblemente contrariado. El técnico asturiano, pese a todo, se mostró tranquilo tras aquella caída: «Es el inicio de la temporada, no estamos en nuestro mejor momento, pero los datos avanzados nos son favorables», declaró. La goleada continental sirve, en ese sentido, como bálsamo y como recordatorio de que el potencial ofensivo del equipo sigue intacto. Con Ferran Torres desatado —ya ha marcado en su debut en la Ligue 1 y ahora también en su estreno europeo— y con una tripleta de jugadores españoles asomando en el once, el PSG afronta con un argumento más su intento de agrandar la leyenda europea que inauguró hace apenas un año. Para Ferran, la sensación es la de quien no ha bajado aún de esa nube que empezó a formarse en la final del Mundial. De marcar el gol que corona a una selección a firmar el primer hat-trick de su carrera en la Champions League median poco más de siete semanas. En París, de momento, todo son buenas noticias para el valenciano.