
Un coleccionista de Nørre Nebel, localidad del oeste de Dinamarca, descubrió que la roca que llevaba dos años abandonada en su jardín era un meteorito auténtico valuado en más de 210.000 coronas danesas, (unos 33.000 dólares). El hombre la encontró en un campo recién arado, la metió en una bolsa sin mayor interés y la dejó entre la tierra y el tomillo de un macetero. La insistencia de un vecino lo llevó a consultar a expertos, quienes confirmaron su origen espacial.
Por Ismael Yasnikowski | Infobae
El hallazgo se suma a una tradición escasa pero documentada en el país escandinavo. El Museo de Historia Natural de Dinamarca registra solo tres meteoritos declarados tesoro nacional desde 1989: Maribo, Ejby y Dueodde. Encontrar una pieza bien conservada en territorio danés es, según los especialistas, un suceso poco frecuente.
Cuando los expertos examinaron la roca, las señales fueron claras desde el primer momento. La superficie presentaba una costra de fusión oscura, producto del rozamiento con la atmósfera durante la entrada a la Tierra, y un imán se adhería a ella con una fuerza inusual. Al observar el interior, aparecieron pequeños destellos metálicos y una densidad muy superior a la de cualquier roca terrestre común.

Según explicaron los especialistas a los medios locales, la conservación del ejemplar era notable para los estándares del país. La Universidad de Arizona señala en su portal de divulgación científica que la atracción magnética y la costra de fusión son los dos indicadores más confiables para una primera identificación en campo, aunque solo el análisis de laboratorio permite una confirmación definitiva.
El Museo Monnig de Meteoritos de la Universidad Cristiana de Texas (TCU) advierte además que, ante la sospecha de un hallazgo, lo correcto es guardar la pieza en una bolsa seca, anotar con precisión el lugar del encuentro y no lavarla con agua ni jabón, ya que la limpieza destruye datos científicos que los investigadores necesitan para estudiar la composición del objeto.
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