Hay imágenes que resumen perfectamente hacia dónde camina el fútbol femenino europeo. La del pasado viernes es una de ellas. El London City Lionesses abrió la nueva temporada de la Women’s Super League derrotando al Manchester United (2-1), con Alexia Putellas como capitana. Un equipo construido a golpe de inversión y fichajes internacionales que presentó un once sin una sola jugadora inglesa. Puede parecer una anécdota, pero no lo es. Concretamente, es la fotografía de una liga que ha entendido que, para crecer, no necesita limitarse al talento nacional. Busca a las mejores allí donde estén. Y España tiene unas cuantas. La paradoja es evidente: Inglaterra es uno de los grandes rivales de nuestra selección y, al mismo tiempo, uno de los grandes destinos de nuestras mejores futbolistas. España ganó a Inglaterra la final del Mundial de 2023. Dos años después, las inglesas se tomaron la revancha en la Eurocopa de 2025. Y en 2026, ambas volvieron a encontrarse en la clasificación para el Mundial: Inglaterra ganó 1-0 en Wembley y España respondió con un contundente 4-0 en Mallorca. Dos potencias frente a frente. Pero mientras las selecciones se disputan los títulos, las ligas cuentan otra historia. Alexia ya no está en Barcelona. Mapi León tampoco. Ona Batlle, Laia Codina y Mariona Caldentey juegan en el Arsenal, donde acaba de desembarcar también Misa Rodríguez. Alejandra Bernabé está en Liverpool. Andrea Medina juega en el Manchester United, Maite Oroz en el Tottenham y en el Everton están Inma Gabarro y Ornella Vignola. El fenómeno se sustenta en una estrategia pensada y trabajada. En el London City, Alexia, Mapi, Jana Fernández, Lucía Corrales, María Pérez, Elene Lete y Daniela Arques, forman parte de un proyecto que ha apostado con fuerza por el talento español. Y no parece que vayan a parar. De las 23 campeonas del mundo españolas, solo seis juegan actualmente en España: Cata Coll, Irene Paredes, Aitana Bonmatí, Athenea del Castillo, Eva Navarro y, recién llegada como estrella mediática al Atlético de Madrid, Jenni Hermoso . El resto han encontrado su sitio fuera. Esta misma semana, también en Inglaterra, se hizo público que el Manchester City puso sobre la mesa más de 500.000 libras por Fiamma Benítez. El Atlético de Madrid rechazó la oferta, pero el mensaje es evidente: el mercado inglés no solo busca a nuestras estrellas consagradas. También quiere talento emergente y se fija en las que vienen detrás. Proyección de futuro, sin duda. No hay que caer en el error de hacer la lectura de que España ha dejado de dominar el fútbol de clubes. El Barcelona, por ejemplo, sigue siendo el gran referente y dominador del fútbol femenino europeo, sigue ganando y demostrando que el talento español está en la élite. Pero una cosa es el Barça y otra la Liga F. La Liga F no crece al ritmo que debería. Y ahí está el problema. Inglaterra está construyendo un imponente negocio alrededor de sus estrellas. En 2024-25, los clubes de la WSL alcanzaron 90 millones de libras de ingresos, un 39% más que la temporada anterior. Los ingresos comerciales llegaron a 41 millones. Pero no se trata solo de dinero. Se trata de entender que una futbolista como Alexia Putellas no es únicamente una jugadora: es también una figura capaz de atraer audiencia, generar conversación, vender una competición y abrir mercados. Y Alexia incluso participa en esa estrategia. Su proyecto Eleven TV llevará a España un partido de la WSL por jornada a través de YouTube. Una estrella española ayudando a vender en España el producto de la competición inglesa. Una pregunta incómoda: ¿por qué no hacer lo contrario? ¿Por qué Eleven TV no podría ayudar a llevar la Liga F a Inglaterra y vender allí nuestro producto ? España tiene talento, campeonas del mundo, tiene un potentísimo club como el Barça, tiene entrenadoras de prestigio, jugadoras de alto nivel y una selección capaz de competir de tú a tú con Inglaterra. Lo que falta es convertir todo eso en una competición atractiva, bien gestionada y capaz de generar negocio. Inglaterra está comprando nuestro talento porque ha entendido su valor. Quizá la Liga F debería empezar por entender que ese talento también puede ser su mejor herramienta para venderse fuera. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver. ¿Qué tiene que hacer la Liga F para conseguir que algunas de las mejores quieran quedarse? España e Inglaterra compiten por los títulos cuando juegan sus selecciones. Y, a pesar de comprar nuestro talento, a nivel de clubes, en el campo, (de momento) también ganamos. Dónde perdemos por goleada es en la gestión. Y es tan importante que, a pesar del talento, una mala administración de recursos unida a una peor toma de decisiones administrativas y de planteamientos, pueden dar al traste con todo lo bueno que hasta ahora hemos conseguido.