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Edición en español Jueves 10 de septiembre de 2026

La hora de la verdad para Roglic ante un Enric Mas crecido: una contrarreloj que puede ser decisiva

La Vuelta a España entra en su fase más decisiva con el cronómetro como juez implacable. Este jueves, las calles de Jerez de la Frontera albergarán una batalla de 32 kilómetros que puede alterar la clasificación general. No es una jornada cualquiera; es la fecha marcada en rojo por Primoz Roglic para intentar dar un vuelco definitivo a la carrera y poner contra las cuerdas a un Enric Mas que se resiste a ceder el trono. Con la montaña agonizando en las jornadas posteriores, las rectas jerezanas se convierten en el escenario ideal para que el ciclista esloveno demuestre por qué es considerado uno de los mejores especialistas del mundo en la lucha en solitario. Para Primoz Roglic, la cita supone un test extremo de supervivencia y ambición. El líder del Red Bull Bora llegó a esta Vuelta rodeado de dudas, mermado en su condición física y acusando una alarmante falta de preparación tras una temporada accidentada. A pesar de los contratiempos, el esloveno se mantiene al acecho, cobijado por una estadística que defiende sus pretensiones cuando se mide cara a cara con el español. En los 22 enfrentamientos directos que ambos han protagonizado en la disciplina del esfuerzo individual —un histórico que viaja desde el Algarve en 2017 hasta la reciente crono de Mónaco en 2026—, el corredor del Red Bull Bora siempre ha salido victorioso. Los números puros ofrecen un panorama demoledor a favor de Roglic. Sobre una distancia acumulada de 548 kilómetros cronometrados a lo largo de sus carreras, el esloveno ha logrado arañar una ventaja media de 2,9 segundos por kilómetro a Enric Mas. Si trasladamos matemáticamente esa implacable proyección a los 32 kilómetros que componen el recorrido de Jerez de la Frontera, el jefe de filas de la escuadra alemana podría asestar un golpe de entre 1 minuto y 30 segundos y 1:45 al ciclista balear. Sería insuficiente, toda vez que el español le aventaja en 2:10 en la clasificación general. Consciente de ello, Roglic encara el día con calma. El propio esloveno valoraba la dureza previa del recorrido analizando que «sin Pogacar esto está definitivamente abierto». Pero Mas se siente con fuerza: «La verdad es que no me preocupa nada. No tengo miedo a la contrarreloj. Estoy bien; creo que hemos hecho un trabajo perfecto. Estoy confiado. La crono es bastante llana y no tiene muchas curvas. Hay que centrarse en la potencia, en la posición y nada más. Un buen resultado sería conservar la Roja. No estoy preocupado, es un interrogante el cómo me saldrá». En el seno del Red Bull Bora, el optimismo se mide con cautela y realismo analítico. Su director deportivo, Patxi Vila, no oculta que el rendimiento en Jerez marcará la hoja de ruta para los días venideros: «Al final, dependiendo cómo acabemos la crono partirá todo para ver si en las dos etapas de montaña que quedan es posible todavía la victoria. Todo pasa por hacer, no diría una buena crono sino una excelente crono». Según explica el técnico, la preparación para la gran ronda española fue deficiente debido a contratiempos de última hora. «Roglic, potencialmente, es el de antes. Lo que ha pasado es que la preparación para la Vuelta no ha sido perfecta. Nos ha faltado 10-12 días de preparación y eso ha hecho que llegue un pelo corto. Por eso vemos que en montaña le falta ese pelín para estar con Enric. Nos falta ese poco en montaña, esa es la realidad, pero potencialmente Primoz es el Primoz de hace dos años», confiesa sin paños calientes. A pesar de las dificultades previas, el rendimiento en carrera ha superado las expectativas iniciales del conjunto alemán, tal y como admite Vila al desvelar que «Primoz, a estas alturas, está mejor de lo que pensábamos«. »Si soy sincero, vinimos aquí a ver si hacíamos un top 5 o un top 10, porque realmente la preparación ha sido paupérrima. Estamos felices porque esto ni lo soñábamos», añade. Sabe, además, que enfrente tienen un rival formidable: «También estamos viendo a Enric más fuerte que nunca. Tienes que hacer la mejor crono que puedas, una crono excelente, no podemos fallar nada, eso lo tenemos claro, y luego, cuando lleguemos por la noche echaremos la cuenta con papel y boli y veremos dónde estamos». Para Vila, la clave psicológica es determinante en esta edición: «Enric está en el mejor momento de su carrera. No diría tanto a nivel de números o de potencial, sino él personalmente. La confianza que le he visto a Enric en esta Vuelta no se la había visto nunca. Y eso era su talón de Aquiles. Físicamente no estará mucho mejor que en otros años, pero yo creo que la actitud y la confianza que tiene es lo que sí está marcando la diferencia». Al otro lado de la trinchera, la atmósfera en el Movistar Team es de máxima concentración, pero también de una confianza nunca antes vista. José Joaquín Rojas, director deportivo de la formación telefónica, asume la dificultad de la jornada, pero mantiene la fe intacta: «La etapa de la crono es un día que a priori le favorece más a Roglic, pero nosotros estamos confiados en que todo va a salir bien porque Enric ha demostrado que está superbien, el equipo genial, con lo cual hay que confiar». El técnico subraya que el escenario actual ha cambiado para ambos ciclistas: «Todo el mundo sabe que ni Roglic es el de hace dos o tres años ni Enric es el mismo. Está claro que Roglic va a ser el claro favorito en la crono, pero creo que las distancias serán menores de las que todo el mundo piensa». El pilar central de esta resistencia es el cambio de mentalidad del balear. Según Rojas, «Enric está muy confiado. Creo que al final lo que ha cambiado sobre todo de Enric este año es la cabeza. Tiene mucha más moral y está mucho más tranquilo. Todos lo ven y nosotros así también lo sentimos». Para la escuadra azul, el objetivo mínimo y realista en Jerez es mantener una renta controlada y confiar en la superioridad de su líder cuando la carretera mire hacia arriba. «¿Con qué margen nos conformamos en la contrarreloj? Nos conformamos con seguir de líderes y luego, día a día. Hemos visto que Enric es superior en la montaña, con lo cual todo lo que sea acabar sobre un minuto con Roglic será bueno. Eso lo firmaríamos», admite Rojas. Saben que, tras el esfuerzo individual, la carrera aún deparará batallas épicas: «Luego quedan dos etapas como la de Granada que es superdura, que creo que puede marcar más incluso la diferencia que la crono». Una lucha sin tregua en la que conviene no perder de vista a otros rivales, tal y como advierte el propio Rojas: «Creo que es una pelea más bien entre cuatro, ¿no? Todavía no nos olvidemos de Richard Carapaz y Felix Gall. Esto acaba el domingo y hasta el domingo hay que luchar». Alejandro Valverde, seleccionador nacional y excompañero de Mas en el Movistar tiene claro que esta contrarreloj no penalizará tanto como se piensa al español. «Todos sabemos quién es Roglic, que es mejor contrarrelojista que Enric. Pero Roglic no está en su mejor momento. No está mal, por supuesto, si no no estaría segundo, pero no está en su mejor momento. Luego tenemos a un Enric en su mejor momento física y mentalmente. ¿Que puede ganarle? Pues sí que le puede ganar, pero tiene una renta de más de dos minutos con él, que yo creo que puede ser suficiente. Y aún queda mucha montaña por delante y en todas las etapas de montaña Enric está demostrando que está por encima de Roglic», asegura en conversación con ABC. «Veo una contrarreloj que está ahí, que le puede restar tiempo, pero que no creo que le quite para ganar la Vuelta», añade. La resolución de esta contrarreloj no solo definirá al portador del maillot rojo al final del día, sino que determinará el grado de agresividad de las tácticas que veremos en las jornadas de Granada. Con aspirantes de la talla de Carapaz y Gall todavía al acecho en la sombra, la Vuelta se encamina hacia un desenlace de infarto. Primoz Roglic se agarra a su idilio histórico con el reloj para salvar los muebles en una temporada gris, mientras Enric Mas busca blindarse con el liderato en el terreno enemigo. Los 32 kilómetros de Jerez dictarán sentencia y decidirán quién asume el control del destino antes de que la montaña vuelva a rugir.

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