España moviliza en horas su respuesta humanitaria cuando una crisis migratoria golpea una de sus ciudades. Ese reflejo nos honra como país y no debería cuestionarse nunca. Pero hay una segunda emergencia que casi siempre llega después, si es que llega: la económica. La hemos vuelto a ver en Ceuta tras la entrada masiva de personas registrada los días 30 y 31 de julio. La atención a las personas fue inmediata; la atención al pequeño comercio, a la hostelería y a los autónomos que sostienen la ciudad avanza mucho más despacio, y en buena medida sigue por hacer. En los últimos días, el propio Gobierno ha reconocido ya la magnitud de lo ocurrido. El pasado 25 de agosto, el Consejo… Ver Más