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Edición en español Jueves 3 de septiembre de 2026

Lágrimas y caras largas de los futbolistas que no juegan donde quieren

El telón del mercado de fichajes estival cayó en la medianoche del martes 1 de septiembre después de concretarse los últimos movimientos en forma de fichajes o cesiones, que dejaron sorpresas y decepciones por igual. Porque a la par que muchos equipos y futbolistas vieron materializarse por fin sus deseos, como es el caso de Dani Ceballos y su anhelo de regresar al Betis, otros tantos se dieron de bruces con la realidad de los presupuestos y las masas salariales o con la intransigencia de sus clubes y tuvieron que aplazar sus sueños para futuras ventanas. Hace años ya que la Liga española está instalada en la austeridad, marcada por el sistema de límites salariales impuesto por la patronal, y muy lejos de los alocados dispendios que se suceden en la Premier League. Los clubes españoles están más saneados económicamente pero, salvo en el caso de los tres grandes —Real Madrid, Fútbol Club Barcelona y Atlético de Madrid—, son incapaces de protagonizar operaciones como las del campeonato inglés, primando los fichajes de coste moderado y poco riesgo y las cesiones . Además de los números, que dicen que el fútbol español se ha gastado este verano tres mil millones de euros menos que el inglés (748 de la Liga por los 3.800 de la Premier) y ha quedado incluso por detrás de la Serie A italiana (1.160) y la Bundesliga alemana (781), esta economía del gasto ha dejado varias operaciones frustradas que han dejado a varios clubes y futbolistas con las ganas . La última ventana de fichajes ha desmentido la vieja máxima de que los profesionales del fútbol acaban jugando siempre donde ellos quieren. El caso más llamativo, por las conmovedoras imágenes del jugador abandonando el que era su club entre lágrimas, es el de Pablo García . El prometedor canterano del Betis, de solo 20 años, conoció en la noche del martes que debía hacer las maletas rumbo a Santander para cambiar el verde y el blanco del club sevillano por los que luce el Racing y se derrumbó tras recoger sus pertenencias en la ciudad deportiva Luis del Sol. Pese a ser el máximo goleador histórico de la cantera del Betis, a la que llegó con solo cinco años, y haber disputado ya 33 partidos oficiales con el primer equipo, tuvo que abandonar el club contra su deseo para hacer hueco a Dani Ceballos . «Ha sido muy duro para todos, pero hay que tener la cabeza arriba y seguir», confesó antes de viajar a Cantabria. «Ojalá volver, eso es lo que queremos todos. Había muchas cosas que no dependían de mí, ojalá hubiese salido todo como todos esperábamos ». Su padre, Ramón García, reconoció también en la radio que su hijo había salido «hecho polvo» y que tuvo que darle «una pastilla para dormir». «Son 15 años, es una vida entera». Parecida ha sido la situación de Marc Casadó , hasta este martes jugador del Barcelona, pero que desde este miércoles integra ya la plantilla del Deportivo de la Coruña tras acordarse su cesión. Aunque inicialmente el deseo del canterano azulgrana, de solo 22 años, era seguir en el Camp Nou, acabó dando su visto bueno a una cesión con opción de compra al conjunto gallego. Aunque había llegado a ser una pieza recurrente para Hansi Flick, el Barça, que necesitaba hueco en su vestuario, dejó claro al futbolista su futuro lejos de la entidad retirándole el dorsal -que entregó al recién llegado Anthony Gordon- y haciéndole entrenar aparte junto al resto de descartes del técnico alemán para este curso. En el aeropuerto, muy serio, Casadó reconoció que « dejar de jugar un año en el Barça siempre es complicado, a todos les cuesta irse de casa . No me voy molesto, ya he hablado con el club y todos tenemos cosas a mejorar». En La Coruña coincidirá con otro fichaje de última hora, el uruguayo José María Giménez, que tras verse sin sitio en el Atlético de Simeone también encontró una salida en forma de cesión. En el fútbol español, el traspaso frustrado del verano ha sido sin duda el de Julián Álvarez , en el que no han pesado ni una plantilla sobredimensionada ni un límite salarial desbordado, pero sí ha tenido mucho que decir el dinero. Porque el argentino expresó su claro deseo de salir rumbo al Barcelona durante el Mundial, pero las ofertas azulgranas nunca se acercaron a las pretensiones de los responsables del Atlético. A eso se añadió que en las oficinas rojiblancas no gustó la forma de proceder del Barça , que insistió de forma pública en su afán por hacerse con el delantero para tratar de forzar un acuerdo. Una actuación que desembocó en una rotunda negativa de dejar salir a Julián rumbo al Camp Nou. Así, la única salida para el futbolista era aceptar la oferta de un tercero, siendo el Arsenal el más interesado, pero prefirió seguir un año más en el Atleti a la espera de una nueva oportunidad. Tampoco el Manchester City era el principal deseo de Enzo Fernández , cuyo traspaso se cerró al límite del cierre de mercado por 145 millones de euros, pero el argentino gestiono su situación de forma diferente. Después de pasarse buena parte del Mundial filtrando que le encantaría vivir en Madrid, el centrocampista terminó aceptando que desde el Bernabéu no iban a desembolsar la cantidad que reclamaba el Chelsea por su fichaje y aceptó la realidad: si quería cambiar de aires tendría que ser dentro de la Premier. Fuera de España hubo también futbolistas que tuvieron que deshacer maletas ya casi preparadas o cambiar billetes de avión a última hora, como Nicolás Tagliafico, Lamine Camara, Floarin Balogun, Erik Lira o Youssouf Fofana . El primero, encaminado al Atlético, vio frustrado su fichaje por la incapacidad del club madrileño de liberar la masa salarial necesaria a tiempo; el segundo, que ya tenía acordado su pase del Mónaco al Chelsea, vio como el club del principado rompía el acuerdo a última hora; tampoco se movió Balogun después de estar a un paso del Everton por no superar el reconocimiento médico; sí lo hizo Lira con el Mónaco, pero el que iba a ser su club de destino no consiguió liberar una plaza de extracomunitario; finalmente Fofana, que iba a cambiar el Milan por el Olympique de Lyon, se quedó varado por las apreturas financieras de los galos y acabó recalando en Sevilla con una rápida operación en forma de cesión .

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