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Edición en español Martes 15 de septiembre de 2026

Las curvas 5 y 17 de Madring, en el centro de la diana

Carlos Sainz empezaría por la curva 5. Lando Norris eliminaría la 18 y la 19. Max Verstappen pide un plano y un lápiz para revisar las frenadas y hacerle el trabajo a los diseñadores… Después del estreno de Madring, los pilotos han pasado de advertir de las dificultades para adelantar a señalar claramente dónde tocarían el circuito antes del regreso de la Fórmula 1 a la capital en 2027. La opinión es casi unánime: el primer GP de España en Madrid deja una buena base sobre la que trabajar, entre los elogios a la organización, las instalaciones de Ifema y la exigencia y adrenalina que ofrece el trazado a una vuelta. Pero la carrera confirmó el problema que ya se intuía en las categorías de soporte: acercarse al coche de delante no garantizaba una oportunidad de atacarlo. Norris lo comprobó detrás de Verstappen en las últimas vueltas en la pelea por la segunda plaza, pese a disponer de un ritmo superior. Sobre el mapa, el circuito había presentado cinco oportunidades de adelantamiento: las curvas 1, 5, 13, 17 y 20. Las previsiones se basaban en la combinación de velocidades elevadas con reducciones importantes, desde los 340 a los 80 km/h en la llegada a la 5, por ejemplo. Sin embargo, esas diferencias de velocidad no bastaron para generar las maniobras esperadas. En ese punto es donde se produjo el toque entre Fernando Alonso y Carlos Sainz. La defensa del madrileño al cruzarse por delante del Aston Martin es que, por ese punto, «solo cabe un coche». Por eso el de Williams, que también es embajador del circuito, concentra ahí su primera propuesta. «En el mundo ideal yo creo que habría que intentar encontrar algo en la curva cinco. Está claro que es el sitio donde más opciones hay, después de una larga recta». George Russell lamentó que el tramo más largo de ese curvón a derechas desemboque en la estrecha sección de la rotonda, donde resulta complicado aprovechar la velocidad para colocarse junto al rival, por lo que la propuesta es conseguir una entrada que permita disputar la frenada. El perseguidor necesita espacio para salirse de la trayectoria del coche de delante y mantener el ataque al llegar al giro. Si la aproximación ya le obliga a colocar el monoplaza en una posición muy concreta, quien defiende tiene buena parte del trabajo hecho. Es el problema que Verstappen identifica en varias zonas de Madring. El neerlandés cuestiona especialmente la necesidad de frenar con el volante girado, una característica que reduce las alternativas del atacante cuando intenta compartir la entrada con otro coche. Norris, seguramente el más perjudicado por el trazado dada la velocidad del McLaren, quiso ser también el más creativo. El británico plantea una intervención drástica en el sector final. «Deberían eliminar las curvas 18 y 19: son inútiles», afirmó. Su alternativa consiste en unir las actuales curvas 17 y 20 mediante una recta, con una entrada más ancha al final y una horquilla que obligue a reducir considerablemente la velocidad. Ahí el problema parece de espacio, pues la 17 precede al segundo túnel del trazado, que da acceso de nuevo a las instalaciones de Ifema. La posibilidad de actuación se reduce mucho, porque entran en juego los pabellones y edificios del recinto ferial. La 13 aparece como otra posibilidad. Situada después de La Monumental, tendría que permitir aprovechar la velocidad de salida del peralte para generar un ataque. El planteamiento sería acentuar la frenada y revisar también el perfil del giro. La organización ha abierto la puerta a ese trabajo. En declaraciones exclusivas al portal especializado ‘Motorsport.com’, Luis García Abad , director general de Madring, aseguró que la Federación Internacional del Automóvil (FIA) ya ha indicado por dónde avanzar: «Han definido claramente cuál es la forma de mejorar el trazado del circuito, y estaremos abiertos a ello porque tendremos que reacondicionarlo para el año que viene». Sus palabras dejan claro que habrá mejoras, aunque no detallan qué curvas cambiarán ni el alcance de las obras. «Tenemos el espacio, tenemos el recinto, tenemos las instalaciones y tenemos la capacidad para hacerlo», añadió el exmanager de Fernando Alonso. «Si podemos mejorar algo, lo haremos». No será solo un cambio estético. La experiencia, asegura, les hará mejorar la seguridad, especialmente en varias zonas en las que los pilotos se quejaron de ir «a ciegas».

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