Ni Cerezo invitó a Riquelme, ni Florentino se enfadó con nadie porque su rival en las últimas elecciones a la presidencia del Real Madrid estuviera en el palco del Metropolitano el día del derbi. Poco antes del almuerzo entre las dos directivas, que se celebró en las dependencias del estadio dada la pronta hora del partido, el presidente del Real Madrid supo que Enrique Riquelme estaría en el palco. El presidente de Atlético de Madrid, al ser preguntado por ello, dijo que también se acababa de enterar y se disculpó argumentando que «no controlamos todo el palco» y le explicó a Florentino que algunas de butacas se alquilan a distintas empresas, como pasa también en el palco del Camp Nou. En el caso del derbi, la butaca que ocupó Riquelme la tiene alquilada la empresa Starlite, la promotora del festival musical de verano en Marbella, cuyo fundador, Ignacio Maluquer, fue quien invitó y acompañó al empresario alicantino. El Real Madrid no alquila ninguna de sus butacas del palco de honor y Florentino no estaba acostumbrado a estas prácticas, pero al serle explicada quedó agotada cualquier posibilidad de incomodidad o de enfado, aunque Florentino dejó claro que al revés nunca habría pasado. Cerezo insistió en disculparse y el presidente del Madrid no le dio más importancia. La relación entre Ignacio Maluquer y Enrique Riquelme es personal y empresarial. Además de ser amigos, Maluquer es accionista de Cox, la compañía energética de Riquelme. En lo que concierne al Madrid, su alianza tuvo un momento de especial interés durante la pasada campaña electoral. En uno de los conciertos que organizaba, Maluquer se hizo el encontradizo con el padre de Haaland, que vive en Marbella, para llegar a un acuerdo por el que ni Haaland ni su familia desmintieran que ficharía por el Madrid si Riquelme era elegido presidente. Se llegó a rumorear la cifra de compensación de un millón de euros, y de hecho Riquelme prometió, acta notarial mediante, que si no llegaba Haaland al Madrid se comprometía a pagar la cuota a todos los socios durante un año. Al final no hubo acuerdo ninguno, como lo demuestra el hecho de que el padre y la agente del jugador, Rafaela Pimienta, salieron a desmentir cualquier pacto con el candidato.