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Edición en español Viernes 11 de septiembre de 2026

Noria, buggies, terrazas, pádel: el interior de Madring es una feria

Pierre Gasly, el francés de Alpine, llega andando hasta el gigantesco paddock del circuito de Madrid. En la rotonda donde lo esperan los fotógrafos para registrar su entrada, el piloto se confunde de camino. No encuentra un sendero hacia el motorhome de su equipo. Sonriente y ofuscado, repite la pregunta que más se escucha en la mañana de inauguración del Madring . ¿Pero por dónde tengo que ir? Madrid está de estreno y el circuito construido en Ifema nada tiene que ver con los usos y costumbres de la F1. Su interior es un misterio por desentrañar. Callejones muy amplios, un paddock enorme, garajes gigantescos, una sala de prensa espectacular con pantallas inmensas… Todo grande y, por tanto, considerables las distancias que hay que recorrer para ir de un punto a otro del interior del circuito. En el campamento de McLaren ya han hecho sus cálculos. Desde la zona donde está ubicada su torre de hospitalidad en tonos naranja hasta el primer garaje del pit-lane como les corresponde por su condición de campeones del mundo, hay diez minutos de paseo andando, más de quinientos metros calculan. Madring es nuevo y diferente, y como tal, poco tiene que ver con la estructura urbanística de los circuitos tradicionales, donde del box al motorhome se tardan diez segundos, solo cruzar una calle. La pista de Madrid se encuentra dentro de las instalaciones de Ifema y la movilidad es otra. Requiere una logística. Por este motivo a media jornada empiezan a proliferar los medios de transporte. Los carritos típicos de los campos de golf recogen pasajeros que se mueven de un lado a otro, conducen los pilotos casi siempre. Valtteri Bottas, el piloto de Cadillac, ha llegado en bicicleta desde no se sabe dónde, tan colosales son las dimensiones del recinto. Alexander Albon, el compañero de Sainz en Williams, aparece por otra calle en patinete. Ifema cuenta con parkings de sobra para albergar los coches que usan las escuderías para desplazarse desde la Castellana o desde el aeropuerto, donde la mayoría tienen su hotel de estancia, pero casi nadie llega a su puesto de trabajo por el mismo camino, pese a las recomendaciones de los organizadores. Es un momento refrescante y divertido porque la gente se pierde por los entresijos del circuito. Suena el ‘Bienvenidos’ de Miguel Ríos como tonadilla de fondo para recibir a todos los que llegan por primera vez a Madring. La mayoría de los acreditados han accedido en mini-vans después de recoger su pase en un hotel de Barajas. «Madrid es una de las mejores ciudades del mundo. Y obviamente correr aquí será una experiencia increíble. Siempre es un placer para mí correr en España», enfatiza Fernando Alonso, cuyo exmánager, Luis García Abad, ha sido la piedra angular para ejecutar la imponente obra. El interior del circuito es una feria de lujo. Experiencia inmersiva, según los nuevos cánones. Hay terrazas en cada esquina, bares que promocionan tapas, pistas de pádel, recintos vip para los más adinerados que pagarán entre 6.000 y 7.000 euros por vivir el espectáculo junto a la curva ‘Monumental’, la más icónica de la pista. Hay, de momento este jueves, gradas vacías que han sido alquiladas a empresas especializadas de Polonia y Suiza y que serán devueltas a sus propietarios a partir del 14 de septiembre. Y para que nada falte en el concepto de evento más que de carrera de coches, hay una noria justo detrás de la curva 15, antes del segundo túnel del trazado. Como la noria de Singapur, el origen de la idea de Madring. «Prefiero este tipo de paddocks, mucho más amplios, con espacio para movernos, en el que entra más gente y con capacidad para las acciones de los patrocinadores», describe el piloto brasileño de Audi Gabriel Bortoleto. A los pasajeros de las escuderías, Madring les recuerda al antiguo circuito de Valencia, instalado en el puerto de la ciudad con los pantalanes que utilizaban los barcos de la Copa América como garajes de los fórmulas 1. A otros se les asemeja al GP Miami, un circuito semipermanente construido alrededor del Hard Rock Stadium en Miami Gardens, que emplea el estadio como una parte de los servicios del gran premio. «Ojalá hagamos de Madrid un clásico de la Fórmula 1 como lo son ya las ciudades que lo han recibido, México, Las Vegas, Miami… -comenta Carlos Sainz-. Madrid es la ciudad donde me he criado y ha experimentado un gran crecimiento en los últimos tiempos».

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