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Edición en español Viernes 18 de septiembre de 2026

Por qué el Camp Nou acogerá la final Champions de 2029

La final de la Champions de 2029 es el último truco de Laporta. Y el cálculo de las ganancias se estima alrededor de los 45 millones de euros. Al terminar la temporada 2023-2024, el Barça no cumplía con el ‘fair play’ financiero (gastaba más de lo que ingresaba, como cada temporada del segundo mandato de Laporta) y la multa que la UEFA impone en estos casos es de 60 millones de euros . Laporta, muy hábil en estas situaciones de tensión, consiguió que una vez más se hiciera con el Barça una excepción y la sanción que le fue impuesta fue de 15 millones, pero con la advertencia de que si al cabo de dos años no mejoraba su economía, le cobrarían los 45 millones restantes. Han pasado los dos años, los ingresos del Barcelona no han mejorado y los gastos continúan creciendo, en montante y arbitrariedad. Que un club en quiebra técnica pague por Gordon 70 millones (más 10 en variables) sólo se explica si su representante es Jorge Mendes, uno de los comisionistas habituales que usa el presidente. Agotado el plazo, la UEFA ha impuesto la ‘segunda parte’ de la multa y el Barça ha pedido un crédito para pagarla. Pero la UEFA, que agradece mucho a Laporta que haya dejado solo a Florentino con la Superliga, no ha querido castigar de verdad al Barcelona, y para pagarle los servicios prestados, le ha concedido la final de la Champions de 2029, que generará al club unos ingresos parecidos al importe de la sanción. Éste ha sido el trato. Laporta ha acertado con Flick y el Barça tiene un equipo que juega muy bien al fútbol. Esto es indiscutible. Pero también que luego hay unas leyes para todos los clubes españoles y europeos, y una interpretación siempre muy particular cuando estas leyes afectan al Barcelona. Fue de entrada insólito, y altamente irregular, y un modo como otro de alterar la competición, los dos años de plazo extra -extra e inútil, como hemos visto- que se le concedieron para resolver el ‘fair play’. Pero tras todo este tiempo de denunciar las trampas, engaños y cosas peores de su presidente, y viendo no sólo que arrasó en las últimas elecciones a la presidencia del club, sino que todos los estamentos, públicos y privados, han aceptado, blanqueado y bendecido sus argucias -algunas bien mañosas- uno no puede dejar de preguntarse si al fin y al cabo, para ser presidente de un club de fútbol español en 2026, arramblar con todo y que te vaya bien, la única manera de hacerlo no es siendo exactamente como él.

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