Para empezar un jarro de agua fría. El Real Madrid comenzó la Euroliga con derrota después de caer por la mínima ante el Dubai. Después de un partido ingobernable, con numerosas alternancias en el marcador, falló la pizarra de Pedro Martínez en la última posesión y a Andrés Feliz se le nubló la mente en el tiro que decidía la suerte del partido. Un desenlace amargo después de la larga estancia de los blancos en los Emiratos Árabes, donde la semana pasada conquistaron la Supercopa europea tras vencer en semifinales a este mismo rival. El Madrid encontró buenos minutos en la dirección de Maledon, pero le faltó un referente capaz de gobernar el partido. En el Dubái destacó por encima de todos Dwayne Bacon, autor de 24 puntos y cinco rebotes e imparable cada vez que encontró espacio para atacar el aro. No fue un buen día para los lanzadores del Madrid, que ya entraron sin puntería: 1 de 8 en tiros de campo y tres triples fallados en los primeros seis minutos. Así encontró Dubái el primer hueco. Mintz abrió desde el perímetro, Kabengele taponó a Feliz y Bacon colocó a Jantunen bajo el aro con un mate para el 15-7. Pedro Martínez pidió tiempo. Sarr respondió con un 2+1 y Pradilla culminó un parcial de 0-9 que devolvió el mando a los blancos. Shengelia lo recuperó sobre la bocina con el triple del 20-16. El Madrid seguía sin acertar desde fuera, pero Jantunen rompió el atasco. El finlandés firmó los dos primeros triples de su equipo y el segundo completó otro parcial, esta vez de 0-7, para colocar el 25-30. Entre medias, Maledon había empatado con una penetración y Luwawu-Cabarrot castigó el mal balance defensivo local. Xavi Pascual cortó la escapada. Wright, Diakité y Bacon fabricaron un 7-0, favorecido también por la salida de Tavares, que obligó a Pedro Martínez a pedir otro tiempo muerto. La réplica fue más fuerte. Luwawu-Cabarrot anotó siete puntos en el cuarto, coronados por un triple desde la esquina, y Maledon aceleró el cambio de mando: robó un saque, convirtió el 2+1 y después cruzó la pista para asistir a Tavares. La zona blanca se movía con agresividad, sin conceder tiros cómodos, mientras el parcial crecía hasta el 1-13. Abalde, con ayuda del tablero, elevó la ventaja a diez en los mejores minutos de los blancos. Sarr añadió un tiro libre y Kabengele, como Shengelia diez minutos antes, acertó con el reloj a cero para ajustar el descanso al 38-44. Okobo, inédito en la primera mitad, enlazó tres canastas tras el descanso y Bacon completó un 2+1 para firmar un 9-0 de salida que devolvió el mando a Dubái. El Madrid respondió con Luwawu-Cabarrot y el triple de Pradilla, pero encontró su mejor argumento en Damian Jones, quien empezó a justificar su fichaje. Bien alimentado por Maledon, el pívot anotó sus diez puntos en el tercer cuarto y dejó a los blancos a uno (63-62). El Madrid volvió a ponerse por delante en el último periodo. Dos canastas consecutivas de Campazzo y otra de Jantunen completaron un parcial de 0-8 que obligó a Xavi Pascual a detener el encuentro (65-70). Tavares, menos dominante que en la Supercopa, sumó cerca del límite de la posesión, pero Petrusev respondió desde la esquina y devolvió la presión a los visitantes. Feliz asumió entonces el protagonismo. Contestó al triple del serbio con otro y añadió una penetración para colocar el 71-77 a tres minutos del final. El Madrid tenía el partido a mano, pero encadenó varios ataques precipitados. Okobo anotó sobre la bocina de posesión, Kabengele sumó desde el tiro libre y Luwawu-Cabarrot desperdició una ocasión cómoda. Wright aprovechó el medio metro que le concedió Feliz para clavar el triple que completaba un 7-0 y adelantaba al Dubái a 51 segundos del final (78-77). Campazzo falló el siguiente ataque, aunque una gran defensa de Pradilla concedió al Madrid una última oportunidad con ocho segundos. Feliz pidió el aclarado, penetró hacia su izquierda y lanzó desequilibrado contra el tablero, pero el balón no tocó el aro.