Saltar al contenido
Edición en español Lunes 14 de septiembre de 2026

Rybakina se confirma como la mejor: se va de Nueva York con otro 'grande' y como número uno

En el caso de Elena Rybakina, la procesión siempre va por dentro . Porque la tenista de Kazajstán -aunque nacida, criada y formada en el tenis en Rusia- nunca muestra emociones. Va por la vida -y por la pista- con una mueca de cuarto de sonrisa y con expresión fría en los ojos. Incluso cuando la felicidad te tiene que inundar, cuando un golpe te coloca en la cima del tenis mundial. Este sábado apenas se permitió una sonrisa amplia tras el punto con el que tumbó a Aryna Sabalenka en la final del US Open : un saque directo que cerró su victoria (6-4, 5-7, 6-2) y la confirma como la mejor tenista del momento. Saludó a su rival, saludó a la jueza y dio un par de palmadas a las cuerdas de su raqueta mirando al público, como quien gana un partido de primera ronda en un torneo menor. Unos metros más allá, el contraste: Sabalenka destrozaba su raqueta contra el cemento azul de Nueva York. Pero el logro de Rybakina ha sido cualquier cosa menos menor. Llegó a Flushing Meadows bajo el interrogante de una lesión de tobillo que le obligó a la retirada en Cincinnati, el torneo previo al US Open. En Nueva York, sin embargo, ha dejado atrás esos problemas y, de menos a más, ha llegado a lo más alto del tenis mundial. En su camino a la final, derribó a rivales exigentes como la japonesa Naomi Osaka, la china Zheng Qinwen, la estadounidense Coco Gauff -una de las favoritas- y, ahora, Sabalenka. La bielorrusa buscaba su tercer US Open consecutivo, pero la derrota supone que cierra la temporada sin ningún ‘grande’, la primera vez que le ocurre desde 2022. Y supone, en cierta manera, un cambio de guardia en la cima del tenis femenino. Rybakina ya le había robado el número uno del mundo hace un par de rondas, cuando se confirmó que, con independencia de quién ganara la final, la kazaja saldría de Nueva York en lo alto del ránking. Pero, además, Rybakina ha sido quien ha podido con ella en las dos finales de ‘grandes’ que la bielorrusa ha jugado este año: en Australia y aquí. Rybakina es la otra cara de la moneda de Sabalenka. En Nueva York ha redondeado su mejor año. Hasta ahora, solo tenía un ‘grande’ que quedaba ya lejano en la memoria – Wimbledon 2022 – y cierra el año con un total de tres. El partido arrancó muy igualado y contagiado de la frialdad de Rybakina. Fue un inicio casi esperado, con dos tenistas con un tenis similar -poderoso desde el fondo, agresivo en el saque- pero con una personalidad muy diferente. Frente a la Rybakina hiératica, Sabalenka no esconde sus sentimientos. En especial, su cólera. A veces, le cuesta desconexiones. En Nueva York, podría haber supuesto algo más que eso: un pelotazo de frustración que lanzó a la grada se quedó en una advertencia de la juez. El primer set se inclinó levemente para Rybakina, que aprovechó la única rotura de saque que ambas permitieron. Todavía más igualado fue el segundo, con el público entregado a Sabalenka. Habían pagado mucho dinero y querían un tercer set. Y lo tuvieron: Rybakina flaqueó con su saque en la recta final. En la manga definitiva, Sabalenka veía cómo estaba a punto de irse de otro ‘grande’ sin victoria y se desesperó. Lanzaba la raqueta al suelo, gritaba desconsolada, protestaba a su esquina, maldecía sus demonios. En frente, Rybakina era un témpano de hielo , algo que debía enervar todavía más a la bielorrusa. «Es difícil explicar con palabras lo que siento», dijo varias veces Rybakina cuando recibió su trofeo, con la misma sonrisa leve. Da igual que no lo celebre ni con palabras ni con gestos: se va de Nueva York como la mejor del momento.

Clique aqui para ver articulo original