La selección española pasó en unas pocas horas de la euforia absoluta a una preocupante decepción en el Mundial femenino. Tras un exuberante debut ante la anfitriona Alemania el pasado viernes (83-53), Mali le aplicó el sábado por la mañana un inesperado correctivo (82-73) , resultado que convierte al grupo A en un auténtico laberinto, que obliga a las de Miguel Méndez a ganar en la última jornada si quieren pasar directamente a cuartos de final y evitar la repesca. Es Japón quien espera hoy en la última frontera ( 17.50 horas, TDP, Movistar Plus ), un conjunto que, de forma sorpresiva, se ha colado en la nobleza de la canasta en los últimos años, sobre todo después de conquistar la plata olímpica en Tokio 2020. Un desafío de altura para un equipo, el español, que llegó al torneo en la lista de favoritas y que ya está metido en un buen aprieto. A unas horas del decisivo duelo, el grupo muestra un cuádruple empate, pues todas sus componentes poseen una victoria y una derrota gracias al triunfo de las teutonas sobre las niponas el sábado. Así, el combinado nacional no depende de sí mismo y solo será primero si vence a Japón y Alemania hace lo propio contra Mali. Todos los demás resultados lo relegarían a la repesca, salvo que pierda ante las asiáticas y las anfitrionas se impongan a las africanas, combinación que supondría una dolorosa y prematura eliminación. Una peliaguda hoja de cálculo en el que el objetivo español es claro: ganar por encima de todo. «Al final, la experiencia significa muchas veces equivocarte. Ante Mali no jugamos bien, pero no vamos a buscar culpables. Lo único que podemos hacer es trabajar en lo táctico, en el baloncesto. En eso nos estamos centrando, más que en lo emocional», declaró Méndez ayer desde Berlín. «Tenemos que tener claro que ellas van a meter desde fuera, es lo que hacen siempre. Nosotros debemos castigarlas jugando con orden, que es lo que eché en falta el otro día» analizó de cara al duelo contra Japón, un mensaje que compartió una de sus alumnas más aventajadas, María Conde. «Tenemos claro que es un partido importantísimo. Hemos podido descansar y entrenar. Mañana, a salir lo más enchufadas posible, y si no lo hacemos, solucionarlo lo antes posible». El problema es que enfrente tendrá a un equipo peculiar, de escasa altura aunque con un vertiginoso estilo de juego centrado en el tiro de tres. Sin ir más lejos, Japón, en su estreno, sumó 20 aciertos en 35 intentos, récord absoluto del torneo, y nueve de ellos llevaron la firma de Saki Hayashi (31 años, 1,73 metros), su eterna capitana, dianas que le permitieron sumar 27 puntos y superar las marcas de la cubana Gricel Herrera Méndez en 1998 y de la surcoreana Beon Yeon-Ha en 2002, ambas con ocho. Es cierto que ante Alemania solo registró dos, pero su puntería está fuera de toda duda y las españolas deberán cercarla si quieren aumentar sus opciones de victoria. De hecho, su importancia para el devenir de las niponas es tal que, antes de los Juegos de Tokio y tras unos meses en los que sus porcentajes de acierto habían disminuido considerablemente, el director deportivo japonés Tomoya Higashino diseñó un cuaderno con más de 200 jugadas para ayudarla a encontrar mejores posiciones de tiro. La estrategia funcionó a las mil maravillas ya que Hayashi, en los cuartos de final ante Bélgica, anotó el triple decisivo a falta de 15,2 segundos para fijar el 86-85 definitivo. Un jugada que impulsó a las asiáticas a vencer a Francia en semifinales y a disputar la final olímpica ante Estados Unidos, donde solo perdieron por 15. Un éxito rotundo que hizo que la escolta mostrase su lado más emocional. Con la plata ya colgada y entre lágrimas, Hayashi le dedicó el hito a su padre, principal culpable de que se convirtiera en jugadora profesional (fundó un club femenino en su ciudad natal para promover el baloncesto entre las niñas) y que murió debido a un cáncer en 2017. «Le dedico esto a mi padre en el cielo. Sé que él quería que yo lo diera todo sin rendirme, y lo hice. Siento que por fin he podido regalarle el mejor momento de mi carrera», aseguró. Hoy, esta francotiradora volverá a poner a prueba su puntería, y el objetivo será el aro de España.