Toni Bou (Barcelona, 1986) acaba de conquistar su 40º título mundial de trial, el vigésimo consecutivo desde que comenzó su reinado en 2007. Una cifra que parece difícil de dimensionar incluso para quien la ha conseguido. «Veinte años son una pasada y 40 es un número impactante», reconoce. A sus 39 años, Bou continúa en lo más alto después de dos décadas en las que ha tenido que reinventarse ante la llegada de nuevas generaciones de rivales y convivir con las lesiones. El último título tiene un valor especial, además, porque lo ha conseguido con un hombro que sigue roto y que durante buena parte de la temporada llegó a hacerle pensar que los 40 Mundiales consecutivos eran «totalmente inviables». El campeón afronta ahora una nueva etapa con la decisión sobre una posible operación pendiente y con la intención de seguir disfrutando encima de la moto. Después de alcanzar tan histórica cifra, Bou visitó la sede de ABC y reflexionó sobre el reconocimiento a su carrera, la presión de mantenerse durante tanto tiempo en la cima y los retos que todavía tiene por delante. —Acaba de ganar su 40º título. Después de lograr el primero, en 2007, ¿imaginaba que algún día llegaría a una cifra así? —Para nada. Ya había ganado mucho más de lo que podía soñar en 2007. Me llegó muy temprano. Era muy jovencito y pensaba que, si iban bien las cosas, no me lesionaba y tomaba las decisiones correctas, podía ganar más. Pero nunca imaginé ganar tantos años seguidos . Veinte años son una pasada y 40 es un número impactante. Son 20 años consecutivos ganando, algo espectacular. —¿Qué cree que es más difícil, todo el camino que ha tenido que recorrer para llegar a la cima o mantenerse ahí durante tanto tiempo? —Los dos caminos son difíciles, pero lo más complicado es mantenerse 20 años. En cualquier momento puede pasar algo, un error mecánico, una lesión, y las hemos tenido. Vas salvando las situaciones, pero en cualquier momento puedes quedarte fuera de la lucha por el título. —Durante todo este tiempo han pasado muchos pilotos. ¿Hay algún rival que le haya obligado a reinventarse para poder seguir ganando? —Yo creo que desde que empecé a ganar me fui reinventando, porque cuando estás delante eres el objetivo. La gente quiere superarte y se fija en cómo haces las cosas. O evolucionas o te comen. Siempre he ido evolucionando, tanto en la época de Adam Raga como ahora con Jaime Busto y Gabriel Marcelli, que son dos jóvenes que vienen muy fuertes y están subiendo muchísimo el nivel. El deporte ha cambiado muchísimo en estos veinte años, ha evolucionado una barbaridad. Hoy en día todo el mundo va a rueda atrás en todos los sitios y se hacen cosas impresionantes. Me siento muy orgulloso de haber mantenido el nivel, de haberlo subido y de haber aguantado tantos años. —Ha dicho que este Mundial ha sido probablemente el más duro de su carrera. ¿Hubo algún momento en el que pensase que el 40º título se le podía escapar? —Sobre todo llegó ese momento en el Mundial ‘indoor’, cuando venía con la lesión del hombro. Sinceramente, tenía muchas más posibilidades de operarme que de seguir. Continuaba por esa pasión, porque ya había tenido la experiencia de que las lesiones, sobre todo de tendones, pueden evolucionar de una manera que haga que todo cambie en dos o tres meses. Y así fue. Hasta ese momento tenía muy claro que este Mundial, que los cuarenta seguidos, eran totalmente inviables si continuaba con ese dolor. —¿Le hace estar más orgulloso de este título por su estado físico actual que de otros que ganó estando al cien por cien? —Sí, claramente. Hay un trabajo detrás muy grande y, cuando piensas realmente, sin engañar a nadie, que no vas a poder ganar con el brazo así, conseguir mejorar, trabajar cada día y demostrarte a ti mismo hasta dónde amas este deporte y lo que estás dispuesto a hacer para ganar es algo de lo que me siento muy orgulloso. También lo estoy de haber llegado a divertirme otra vez encima de la moto después de un trabajo muy fuerte con el fisio y con la gente del gimnasio, incluso llegando a cambiar mi posición encima de la moto para poder volver a tener ese nivel. —¿Ha sentido alguna vez más presión por mantener esa racha que ilusión por ganar el siguiente título? —Muchas veces puedes caer en esa trampa, porque al final la gente puede llegar a exigirte muchísimo y tú también te exiges muchísimo. Hay que darle la vuelta. Por mucho que hayas ganado, nadie te lo va a regalar. Vas a empezar de cero, igual que todos, y eres un candidato, evidentemente con mucha experiencia y un buen nivel. Pero ganar es ganar y perder no es la gran derrota. Hay que darle la vuelta a eso. Con los años lo he vivido de una manera muy diferente. Si no hubiera ganado estos cuarenta consecutivos también habría estado muy contento, porque creo que he hecho una carrera espectacular y nada puede cambiarlo. Ahora quiero disfrutar del momento, de las carreras y, sobre todo, de los entrenamientos y del proceso. No quiero saltármelo solo por tener esa ansia de ganar. —¿Cómo está su hombro? —Bueno, el hombro está roto. Tengo una reunión con el médico y vamos a ver cómo lo hacemos, pero hay que mirarlo muy bien y tomar una buena decisión. Hay un tendón que está roto desde hace diez años y que no se puede operar hasta que me retire. Luego está el tendón que me rompí el año pasado, que sí tiene la posibilidad de operarse, pero ya ha pasado un año. Hay que valorar qué puede pasar durante la recuperación y hablarlo con el doctor para tener en cuenta lo que necesito encima de la moto y el nivel al que estoy. Tenemos muy claro el nivel que tenía en noviembre y diciembre y vamos a ver internamente cómo está ahora para tomar la decisión. —Ahora todo es felicidad por el Mundial, pero ¿ha tenido miedo alguna vez de pensar que ese hombro no le iba a dejar continuar? —Sí, al cien por cien. Esos primeros tres meses después de romperlo, más que miedo, sentía decepción. Pensaba que, antes de conseguir algo tan redondo y tan increíble, que esto me pasara en el último año era una pena. Me he quitado un peso de encima, pero sí que tenía ese miedo. Había momentos en los que pensaba que había mejorado, descansaba dos semanas, volvía a la moto y veía que no, que aquello seguía igual que dos semanas antes. Eso es una decepción bastante fuerte. —¿Y qué le motiva para seguir después de todo esto? —Cuando veo que empiezo a disfrutar otra vez encima de la moto y que puedo entrenar sin dolor, recupero la ilusión. Ya no me duele. Es verdad que no voy en la posición que más me gustaría, pero me lo paso bien y hago un entrenamiento normal. Eso es lo que más me llena, más que competir o ganar títulos. Me gusta mucho mi día a día. Me gusta entrenar para ser mejor y hacer lo que más me gusta. No solo mejorar, sino pasármelo bien encima de la moto. A partir de ahí me di cuenta de que le doy más importancia a eso que a ganar. Es algo que ya sabía, pero que terminé de confirmar. Así que voy a intentar divertirme en lo que me queda, hacer también nuevos proyectos, como el récord Guinness que hicimos junto a Repsol y conseguir que este deporte llegue lo más lejos posible. —¿Cree que esa diversión va de la mano con conseguir más títulos? —Al cien por cien. Creo que es imposible mantener el nivel tantos años si no te lo pasas bien. Cuando estás alegre y contento, todo sale mejor. Hay momentos en los que, por mucho que lo busques o lo quieras, no es así porque pasan cosas, pero si consigues ser feliz en general y practicar este deporte con alegría, intentando ser positivo, eso te facilita todo. Es algo que sirve para el deporte y para la vida. Creo que veinte años sin ser tan feliz como he sido yo habrían sido totalmente imposibles. No habría podido estar ganando no uno, sino los dos Mundiales cada año. Es porque me lo paso bien y lo disfruto. —¿Qué retos diferentes tiene pensado hacer ahora? —La verdad es que he estado súper centrado en el cuadragésimo Mundial, pero me pasan muchas cosas por la cabeza. Por mí me iría a Egipto y subiría una pirámide, o haría la Muralla China. Tengo el mejor equipo a mi alrededor, Repsol Honda, que me va a ayudar a conseguirlo. Creo que es un buen momento para seguir compitiendo, pero quizá también para centrarse más en llegar a todo el mundo, hacer visible lo que hacemos y que la gente vea lo espectacular que es. —Cuando se suele hacer la lista de los mejores deportistas españoles de la historia aparecen Pau Gasol, Fernando Alonso, Rafa Nadal… y muchas veces no aparece su nombre como quizá debería. ¿Qué opina? —Es un deporte minoritario, claramente. Si hubiera conseguido esto en otro deporte, está claro que tendría otra repercusión. Yo siempre lo he dicho, me siento muy lleno con todo lo que he conseguido. He tenido la suerte de estar en el mejor equipo, de que me reconozcan y me ayuden. He ido sumando desde el primer título y cada vez he sido más conocido. Han sido veinte años de evolución. Quizá no tengo la repercusión que tienen ellos, pero en mi caso estoy muy contento y lo valoro a mi manera. —¿Cree que su carrera está suficientemente reconocida o piensa que debería estarlo más? —Creo que no, evidentemente. Hoy en día es muy difícil ganar en cualquier deporte y estar veinte años consecutivos en un deporte individual, en el que no puedes cometer errores. Me gustaría que fuera más, pero si me hubiera quedado en 2007 estaría muy lejos de lo que soy ahora. He tenido la suerte de continuar, de estar en el mejor sitio y de hacerlo de la mejor manera posible. —Si dentro de muchos años alguien habla de Toni Bou, ¿qué le gustaría que se recordara? —Que se me recordara como un piloto, como un deportista que nunca tira la toalla, que lucha hasta el último momento. No solo para ganar, si un día es para hacer tercero, también hasta el último segundo. Eso es con lo que yo me identifico.