En la carretera secundaria y solitaria que conduce a Elche de la Sierra, de repente un cartel en amarillo flúor. «Atención precaución, zona de paso de linces». Unos kilómetros más allá, la señal de tráfico nunca vista. Un triángulo de peligro con la cara de un lince. Hasta este punto de la España fascinante y desconocida, Albacete profundo en el límite con Andalucía, sierras escarpadas y paisajes maravillosos, llega la Vuelta a España con sus andamios itinerantes, cada día en su un sitio. En tierra de felinos y una industria centenaria de alfombras de serrín, se registra la sorpresa. Gana otro deportista de incógnito, Bastien Tronchon, francés del Groupama que se impone a Van Aert y al séquito de velocistas. (Noticia en ampliación)