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Edición en español Sábado 5 de septiembre de 2026

Un ataque híbrido algorítmico

El fútbol español está bajo «ataque híbrido algorítmico», hallazgo lingüístico de Silvia, la Clausewitz de Baracaldo, ahora metida a Pilar Urbano del sanchismo, para describir la invasión de Ceuta, donde el delfín «asesinado por el cielo, / entre las formas que van hacia la sierpe / y las formas que buscan el cristal»… –¡Tenga cuidado, Robespierre, no sea que yo le tire al delfín entre las piernas! –gritó famosamente Danton al Incorruptible. En el fútbol, «un ataque híbrido algorítmico» era para nosotros el del Madrid de Mourinho en la Liga de los récords (de goles y de puntos), pero todo degenera, y ahora «un ataque híbrido algorítmico» es el exhibido por la Organización del fútbol nacional con su nuevo «Reglamento de fútbol comentado» (nada que ver ya con don Pedro Escartín) destinado a mostrar quién manda en la Españeta del gol. Los Jefes de la Cosa no sólo hacen lo que hacen, sino que lo publicitan, como aviso a navegantes. Ser árbitro no es difícil, como enseña el tópico. Lo difícil es ser ingeniero aeroespacial. Difícil, si acaso, es encontrar a alguien con vocación de árbitro. Vamos, que hay que ser Bolaños, que es el que quería ser árbitro, hasta que descubrió que en España sólo hay un puesto más sencillo que el de árbitro, aunque peor pagado: ese puesto es el de ministro, y requiere de idéntica preparación. Bolaños, que aspiraba a llegar a árbitro del CTA, llegó a ministro de Justicia, rama del poder de la que, al parecer, se va a columpiar el Caso Negreira, como recomiendan los expertos para mantener los equilibrios (hoy por ti, mañana por mí) en la gobernanza de la Españeta. Si en América ya han dado carpetazo al Caso Epstein por el procedimiento de chapar el Congreso hasta después de las elecciones, ¿por qué hay que estar aquí azuzando el Caso Negreira contra la sana convivencia de las aficiones? Recuérdese con qué mano izquierda la fiscalía madrileña desestimó la denuncia por los cánticos racistas contra Vinicius en el estadio del Atlético por la atenuante de extrema rivalidad propia de un derbi, que por algo ellos tienen ahí a sus Emilios Betti que saben interpretar estas retóricas jurídicas. Y sí, el año arbitral se presenta oscuro, como el reinado de Witiza. La Organización va, como Pulgarcito, dejando tutoriales en forma de audios cual migas de pan que indican el recto proceder de los trencillas para las competiciones domésticas. A la Historia Universal de la Desfachatez pasará el audio del árbitro del Barcelona-Athletic. «Le das un pisotón a Laporte que flipas», dice el árbitro a Lamine’2030 . Unai Simón: «¿No le sacas amarilla?» Árbitro: «He considerado que no». Una competición sujeta, no a un reglamento, sino a la consideración de un pobre hombre que en España podría llegar a ministro. En otro audio dejado caer por la Organización para domesticar al rebaño, el jugador del Barcelona Olmo aparta con un empellón a un jugador del Rayo, y el árbitro, otro Hernández (los Hernández son muy amables), corre en su auxilio: «Sigue, sigue, sigue, que no le has empujado, que se te pone delante». O sea, que ya no son los toros el reflejo del país, como dijera Ortega, sino el fútbol. Toda la acción de gobierno en España cabe en ese par de audios arbitrales que la Organización (la que fuere) pone a disposición del público, cuyo único entretenimiento son las ruedas de prensa de Mourinho, que siempre deja titulares. Gustó el de que su jugador Thiago Pitarch aún no tiene gemelos para centrocampista del Madrid. «Son como los míos». Thiago necesitaría los gemelos de Silvia, y Dios le ha dado los gemelos de Mou, que son los de Peter Crouch, pero en señor bajito, cosa que sólo se arregla con una venda en la mano, como Lamine’2030, o haciendo largos en la piscina salada del Arsenal de Lista. Una vez los de ‘L’Equipe’ le preguntaron a Camavinga por Modric: «Modric hace unas cosas… Si lo intento yo, me dejo el tobillo». –Si mis gemelos valieran tus tobillos… –Y si mi pluma valiera tu pistola.

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