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Edición en español Martes 15 de septiembre de 2026

Un gol de Espí en el 91 evita un ridículo en Elche

El Madrid llegará al derbi con las mismas sensaciones con las que acabó ante el Rayo. Otro partido de dos caras. Intensidad, fútbol y ocasiones en la primera mitad. Pijama y almohada en la segunda. Ganó, sí, pero es preocupante que el equipo no sepa que los partidos duran noventa minutos y no cuarenta y cinco. El encuentro comenzó con polémica. Bueno, ni siquiera había empezado a rodar el balón cuando tres jugadores del Madrid incendiaron a una buena parte de su afición. Y casi toda España. Saltaron ambos equipos al Martínez Valero con una camiseta de apoyo a Ceuta con el lema ‘todos somos caballas’, pero en el caso de Konaté, Vinicius y Mbappé el lema era ‘todos somos Fly Better’. El brasileño y los dos franceses decidieron no ponerse del todo la camiseta y dejarla a la altura del pecho, por no se sabe bien qué motivo. Se presupone que no les debía hacer gracia que su club decidiera formar parte de un gesto solidario y empático con los habitantes de una ciudad española que lleva el último mes y medio que lleva. O que tienen que preservar su imagen ante Mohamed VI. Vete a saber. Un feo y desafortunado gesto que culminaron quitándose directamente la camiseta en el pasamanos. Regresó Arda Guler al once de Mourinho y el Madrid volvió a tener minutos de buen fútbol. Además, lo hizo en su posición favorita, de enganche. A cinco días del derbi, el luso decidió rotar a Bellingham y mantener a Diomande en el once por segunda jornada consecutiva. Hace bien el luso. Eso de que los tres de arriba jueguen de titulares los 60 partidos de la temporada es machacar innecesariamente a los que en abril y mayo le tienen que hacer ganar títulos. La victoria la encarriló el Madrid en la primera mitad, como es habitual, ante un Elche tan valiente como cándido. Juega bien el equipo ilicitano, Osorio es un delantero muy interesante, pero atrás son una feria. Y eso, ante la presión alta del Madrid, de momento lo mejor de esta segunda etapa de Mou, podía ser un viaje al precipicio. Ya a los 120 segundos, Tchouaméni robó un balón que, si en lugar de caerle a Vini le hubiera ido a Mbappé, el desenlace hubiera sido distinto. Y es que el brasileño sigue sin ese punto de definición que echa de menos su entrenador y ya lo manifiesta en público. Hasta tres claras tuvo el brasileño, todas mal definidas. La noche y el día respecto a Mbappé. El 0-1 lo firmó Guler en el 25. Libre directo del turco al palo, rebote en la mano de Dituro y para la red. El portero del Elche no está entre los 10 mejores de la Liga, pero lo que no puede permitir un guardameta es un gol por su palo. Si te la clavan por encima de la barrera, pues te quitas los guantes y aplaudes, pero ese pasito hacia el lado de tu barrera no es admisible. Por muy bien que la lanzara el turco. El 0-2 llegó en el 33, en la primera acción de impacto del chico más caro de la historia del Madrid. Lo disfrutó Raúl en el palco, presente en el Martínez Valero. Pase filtrado de Valverde a la carrera de Diomande, centro del costamarfileño y remate de Mbappé. Gol y susto. Justo en el momento de golpear el balón, se llevó un rodillazo de Dituro en su muslo izquierdo. El típico bocadillo, pero en esta ocasión más fuerte que de costumbre. Por suerte para el francés, no hubo más daño que dolor en esos minutos posteriores al golpe. Un dolor que contrastaba con la alegría de Diomande, que apretaba los puños mientras levantaba los brazos. Era un ‘por fin’ de desahogo. Primera asistencia del africano para empezar a quitarse alguno de los millones de los 140 que lleva en la mochila. Al descanso se llegó con esa ventaja doble del Madrid, que pudo ser triple si Mbappé no hubiera estado adelantado un par de centímetros en una arrancada. Gol bien anulado. Así que, como ante el Rayo, más allá del marcador, el partido no tenía más historia. Pero este Madrid bipolar se empeña en lo contrario. El Elche se adueñó del balón y, como sabe asociarse, poquito a poco fue desnudando la desidia del Madrid con llegadas que avisaban que el partido no se había terminado. Además, la única que tuvo el Madrid, en el 62, volvió a caerle a esa escopeta de feria que es ahora mismo Vinicius. Cantó línea el Elche en el 72. Justo el jugador que más veces insistió. Poderoso salto y cabezazo de Osorio. 1-2. El bingo llegó diez minutos después. Fer Niño, disparo cruzado ante jugadores de verde e inmóviles. Con dos puntos tirados a la basura, el Madrid volvió a espabilar y ya con Endrick y Espí tocó arrebato y encontró el gol de la victoria en el 91. Tiene ángel el chaval. Y mucho trabajo Mourinho.

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