Tenía prisa Luis de la Fuente por saltar al césped del Carlos Tartiere. Le apetecía encontrarse con Santi Denia y Pablo Amo y, más allá del saludo protocolario, abrazarse con ellos y charlar de forma más pausada antes del inicio del partido. Esta vez rivales, pero durante muchos años compañeros y colaboradores en el entramado técnico de la Federación Española, los tres amigos departieron entre risas antes de ponerse a ver otra victoria de un grupo de jugadores a los que, en su mayoría, han visto crecer desde la adolescencia. Dos internacionales más se sumaron a la causa en Oviedo. A De la Fuente se le acumulan las bajas, la última la de Fabián, de vuelta a París par el nacimiento de su primer hijo, y preparó otra revolución en el once ante Chequia, en el que entraron de inicio Iván Fresneda y Roberto Fernández. Con ellos ya son 55 jugadores los que se han estrenado con el riojano en la selección. Dieciséis lo hicieron en 2021, cuando le tocó asumir el mando de la absoluta tras el positivo por covid de Busquets, que obligó a aislar a los internacionales convocados para la Eurocopa por Luis Enrique. Entonces echó mano de quienes eran sus jugadores en la sub-21. Y tres de ellos, Cucurella, Zubimendi y Josep Martínez, le acompañaban también este sábado en el Tartiere. Desde entonces la cuenta no ha parado de engordar, y tiene pinta de que seguirá haciéndolo. Fresneda, dorsal número 4, y Roberto, número 17, cumplieron un sueño infantil y pudieron celebrarlo con victoria, aunque con menos tranquilidad de la que seguramente hubiesen querido. El lateral del Sporting de Portugal compartió banda en la primera mitad con Lamine Yamal y tuvo más presencia en ataque. En la segunda, ya sin el azulgrana, sufrió en defensa. Por su lado llegó el gol checo y la mayoría de los acercamientos en el intenso cuarto de hora en el que España llegó a temer por el triunfo. «Es un buen equipo, con un gran entrenador y cuerpo técnico y en la segunda parte han dado guerra. Sabíamos que no iba a ser nada fácil», concedía Fresneda al finalizar, ya sin la tensión competitiva. «Por supuesto que he cumplido un sueño. Llevo unas semanas muy buenas con el grupo, aprendiendo y disfrutando». Roberto, más desdibujado, apenas gozó de oportunidades para estrenarse como internacional con un gol. Solo un remate a puerta y participación escasa para el delantero del Espanyol, que justo antes del 3-1 se retorció de dolor en la banda después de una durísima entrada. «Estoy reventado, me he llevado palos por todos lados», admitía en Televisión Española. «No he podido marcar, pero estoy contento de haber arrastrado centrales para que otros compañeros pudieran rematar. Soy delantero y quiero meter goles, pero era mi debut y estaba disfrutando. Ha sido mucho sacrificio durante muchos años». Al igual que Fresneda, De la Fuente le concedió a Roberto un estreno de 90 minutos. La mitad estuvo Lamine Yamal, uno de los primeros a los que el riojano hizo debutar, con 16 años y dos meses, y que hoy marca la pauta de la selección. Anda en estado de gracia y con el don de poner de cara los partidos nada más comenzar. Dos minutos tardó en marcar en Wembley ante Inglaterra; mismo tiempo que en Sevilla, frente a Croacia. En Oviedo se demoró un poco más. Seis minutos le costó batir a Kinsky con una de sus jugadas predilectas, encarando desde la derecha y colocando el balón en la escuadra opuesta. De la Fuente no pudo más que echarse las manos a la cabeza.