Un equipo rocoso y serio como el Getafe, con los códigos tradicionales de su entrenador grabados a fuego, se olvidó de uno de los lemas más antiguos del fútbol: cuando perdonas al rival acabas pagándolo. Afortunadamente, Gudelj abarató una factura que se antojaba tan elevada como injusta. El conjunto de Bordalás se plantó con ganas y criterio ante el Universitatea Craiova. Fue superior al conjunto rumano durante un primer tiempo en el que controló el juego y gozó de varios ocasiones para adelantarse en el marcador, sobre todo en las botas de Mayoral y Francho. Sin embargo, llegó al descanso sin novedad en el marcador, y al regreso del vestuario se dio de bruces con la cruda realidad de un deporte sin memoria ni piedad. El Craiova, más entonado en la segunda parte, dio un pasito adelante y apenas necesitó una grave indecisión de la defensa madrileña para tomar ventaja en el marcador. Al Hamlawi, un aseado delantero nacido en Suecia y nacionalizado e internacional con la selección de Palestina, aprovechó el error y marcó el 0-1. El golpe sirvió para despertar al Getafe y le devolvió a la buena senda. Retomó el dominio del partido, dibujar un par de oportunidades de empate y, por fin, logró la igualada gracias a un lejano y letal derechazo de Gudelj que envió el balón a la escuadra izquierda de Popescu. Quedaban diez minutos y aunque ambos equipos amagaron con lanzarse en pos de la victoria, finalmente primó la prudencia. Los dos decidieron conformarse con el primer punto de esta fase de Liga. También actuó en el turno vespertino la Real Sociedad, en su caso en la Europa League y en casa del Union Saint Gilloise belga. Y también sumó un punto. Turrientes adelantó al conjunto vasco y todo parecía desembocar en el primer triunfo donostiarra cuando en el minuto 88 Keita desbarató la ilusión visitante al anotar el postrero empate local.