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Edición en español Viernes 16 de octubre de 2026

María Vicente: «¿Fuga de talentos? No digo que en España no haya buenos entrenadores, pero cada uno debe buscar su hueco donde sea»

Acaba de instalarse. María Vicente (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 25 años) está sonriente, como satisfecha con la decisión que ha tomado. Siempre es duro hacer las maletas, dejar España y lanzarse a la aventura. Está en pleno centro de Inglaterra, en Loughborough , una ciudad pequeña, de 60.000 habitantes, pero grande en atletismo. Su nombre, difícil de pronunciar, se usa con naturalidad en el atletismo de élite. Allí se pulió el talento de Sebastian Coe y en sus instalaciones universitarias se entrena buena parte de la selección británica en la actualidad. Lejos de casa, pero en un entorno que respira deporte, comienza una nueva etapa para una atleta que ha aprendido a convivir con la exigencia, a levantarse de los golpes y a mirar siempre hacia delante. El cambio de escenario no es un detalle menor: supone salir de la zona conocida, abandonar San Sebastián y a su entrenador, Ramón Cid, para buscar nuevas herramientas, nuevos estímulos y otra forma de seguir creciendo guiada por su nuevo preparador, Ashley Bryant, exdecatleta. En el horizonte permanece el desafío de llevar su talento al máximo, con esa combinación de velocidad, potencia y versatilidad que convierten a la heptatleta barcelonesa en una deportista singular. Pero antes de los objetivos, los entrenamientos y las marcas, está la persona que empieza de nuevo, con la maleta llena de experiencias y la ambición intacta. En Loughborough arranca el siguiente capítulo de María Vicente. Y merece la pena detenerse a escuchar cómo piensa escribirlo. —¿Qué entrenamiento ha hecho hoy? —Hemos hecho un calentamiento de rutina, con muchos ejercicios, pliometría (saltos verticales con rebote), multisaltos, series de 200 metros y natación. —¿Natación? ¿Y eso? —Sí. ¡Esto me ha dejado en shock! (risas). Me ha sorprendido. Pero mi nuevo entrenador es partidario de hacerlo porque se trata de trabajar ‘cardio’ sin impacto. En teoría debía hacer 20 minutos pero a los 5 me he salido de la piscina. ¡Y lo hago con esnórquel (tubo de buceo)! (risas). —¿Cómo son las instalaciones? —Están muy bien, parece una universidad americana, todo a lo grande. Hay una pista de atletismo exterior, gimnasio y además un campo inmenso de cricket y un módulo de atletismo cubierto a dos niveles, en el piso de abajo una recta de 120 metros y arriba para saltos y lanzamientos. —Fue usted en coche desde San Sebastián, una aventura ¿no? —Sí. Me he venido con una amiga. En coche por Francia, luego siete horas de barco, de noche y luego otras cuatro más hasta aquí. Prefiero tener aquí mi coche para moverme y conocer esto bien. Había otra alternativa que era un Ferry desde Bilbao pero eran 32 horas y me entró un poco de claustrofobia, jaja. —María, ¿por qué Inglaterra? —Es verdad que pregunté a otros grupos. Por ejemplo, los holandeses me dijeron que sólo podían coger una extranjera y ya tenían una alemana. Yo conocí a este grupo inglés el año pasado, me gustó su ambiente y les escribí. —Un paso valiente. —Sí. Valiente y ambicioso. —¿Un poco loco? —No. Locas hubieran sido otras alternativas, esto ha sido con cabeza. —¿Miedo a la lluvia inglesa? —No, porque viniendo de Donosti, eso fue un paso intermedio. Si hubiera venido aquí directa desde Barcelona, me habría acojonado más, jajaja. Pero hay mucha instalación cubierta aquí. —¿Vive en la propia universidad? —No. Es un apartamento pequeño, que comparto con un nadador de la selección británica. Es muy tímido y no habla casi. —¿Esto se lo paga la Federación? —No. La vivienda y la comida me la pago yo. La Federación me paga fisio, nutricionista, psicólogo y una beca. Y luego tengo mis patrocinadores, Nike, Richard Mill y la beca del Gobierno vasco. —Supongo que los objetivos son ahora los Europeos de Valencia y los Juegos de Los Angeles. —Sí, exacto, y pondría Los Ángeles por encima porque no pude estar en los Juegos de París. —¿Piensa en el podio de Valencia? —Sí, cuanto más arriba logre estar, pues mejor. —¿Prefiere el pentatlón o el heptatlón? —Pues disfruto los dos, pero quizá prefiero el héptatlon porque es al aire libre. —El otro día, Cosculluela, su principal rival, comentaba a ABC que usted había tomado una decisión «superguay». —Sí, he hablado con ella. Nos llevamos bien, lo pasamos genial en Birmingham. —Uno de tus objetivos en este cambio era entrenar junto a otras heptatletas. —Sí somos cinco aquí en el grupo. —Fuga de talentos en el atletismo español, ¿cómo lo ve? —A ver… yo creo que cada persona tiene que buscar lo que más le funciona, sea donde sea. Si es en casa, cerca de los tuyos, mejor. Pero si no, hay que luchar, y la carrera deportiva es de uno mismo. Yo no digo que en España no haya buenos entrenadores, pero cada uno debe buscar su hueco, sea donde sea, y hay que apoyarlo. —¿Superadas las lesiones? —Sí. Estoy bien, incluso haciendo multisaltos, que son ejercicios que antes no hacía por los problemas físicos. Estoy sana.

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