El fútbol americano vive estos días conmocionado en los Estados Unidos después de conocerse la muerte de Allen Bailey, un exjugador de la NFL de 37 años que el pasado 20 de octubre fue encontrado sin vida en su domicilio de Florida sin que hayan trascendido hasta el momento las circunstancias del deceso. Bailey, un portento físico de casi dos metros de altura y 131 kilos de peso, habría fallecido por causas naturales según ha explicado su familia. Ya retirado, se dio a conocer tras jugar sus primeras ocho temporadas en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) con la camiseta de los Kansas City Chiefs ejerciendo como ‘defensive end’. Ahí, al escenario principal de este deporte de gigantes, llegó después de haber sido elegido en tercera ronda del ‘draft’ de 2011 por su buen hacer en la Universidad de Miami. «Nuestros corazones están con su familia y nuestras oraciones los acompañan. Es una edad demasiado temprana. Era uno de mis jugadores favoritos, un gran muchacho. Lamento profundamente que esto le haya sucedido», lamentó Andy Reid, entrenador de los Chiefs. «Es terrible, sobre todo teniendo en cuenta todo lo bueno que hizo. Tiene familia, y es una situación muy triste. Sé que su padre también murió siendo joven. Es algo que te deja una sensación terrible cuando le sucede a alguien tan joven », profundizó. Por su parte Patrick Mahomes , ‘quarterback’ estrella de los Chiefs considerado el heredero del mítico Tom Brady en el fútbol americano, recordó el momento en el que llegó al equipo de Kansas y se topó con Bailey. « Fue la primera persona que vi al entrar al vestuario tras el draft y pensé ‘esto ya no es la Big 12’ », relató sobre el impacto de ver a su nuevo e inmenso compañero. «Es terrible recibir esta noticia. Fue un gran compañero. Era uno de esos jugadores que mantienen unido al equipo y que también hacía jugadas clave. Quizás no era una superestrella pero era el tipo de jugador que hacía que todo funcionara . Estamos rezando por su familia», agregó. Después de firmar su mejor curso en 2018 con la franquicia de Kansas, se mudó a los Atlanta Falcons en 2019, defendiendo sus colores durante las dos siguientes temporadas, en las que disputó 31 partidos antes de ser despedido.