
Alina Habba Mildon, quien fuera abogada del presidente Donald Trump, irrumpió en la Casa Blanca este mes y desató una batalla explosiva y profundamente personal al acusar a otro aliado de Trump de desviar dinero de una donación filantrópica.
El donativo, afirmaba, lo había realizado su esposo, Turhan Mildon, un empresario turco al que conoció y con quien se casó este año. Pero ahora es Mildon quien está bajo escrutinio en Estados Unidos y en el extranjero.
Después de escuchar el relato de Mildon hace varias semanas, Trump ordenó a sus asesores que investigaran las acusaciones contra Richard Grenell, quien se había desempeñado como enviado especial de Trump a Venezuela y presidente del Centro Kennedy. El resultado ha sido un enfrentamiento digno de telenovela que ha expuesto tanto la intensidad de las disputas tras bambalinas entre los confidentes de Trump como sus esfuerzos para lucrarse con su afiliación a él.
Los funcionarios de la Casa Blanca concluyeron que un elemento clave del relato de Mildon, tal como Alina Habba Mildon se la transmitió a Trump, no cuadraba.
En particular, dijeron que habían descubierto que el dinero en cuestión, 17,6 millones de dólares, no provenía de Turhan Mildon sino de una cuenta del gobierno en la República Democrática del Congo, donde Mildon ha forjado lazos con políticos destacados y ha obtenido contratos comerciales.
Ese hallazgo, a su vez, arrojó dudas sobre la acusación de Alina Habba Mildon, que alegaba que Grenell había desviado millones de dólares del dinero de Mildon destinado al Centro Kennedy, según personas informadas sobre la investigación que hablaron bajo condición de anonimato para tratar un asunto no resuelto. El pago parece haber ido a una empresa de Texas vinculada a Grenell por lo que funcionarios estadounidenses dicen que parece ser un contrato de software para el Congo.
Turhan Mildon se ha negado a hacer comentarios sobre cualquier aspecto de la investigación de la Casa Blanca. El papel de Grenell en la transacción sigue sin estar claro. Él ha negado las acusaciones y no hizo más comentarios.
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El motivo por el que Alina Habba Mildon hizo una acusación tan provocadora sigue sin estar claro. Pero el escrutinio resultante sobre la pareja ahora está exponiendo otras inconsistencias en la manera en que Mildon, un autodenominado multimillonario que ha buscado agresivamente acuerdos comerciales en África y Venezuela, ha retratado sus antecedentes y su riqueza.
Un portavoz de Turhan Mildon que se negó a ser identificado refutó que su cliente haya tergiversado alguna parte de sus antecedentes, y dijo que se trataba de un intento de dañar la reputación de su cliente.
Pero un análisis de su ascenso a la prominencia en Washington, Venezuela y África sugiere que ha hecho declaraciones engañosas, exageradas o cuestionadas sobre sus negocios, su influencia en líderes mundiales, sus matrimonios e incluso su edad, de acuerdo con documentos y entrevistas con funcionarios gubernamentales y otras personas que conocen a Mildon o han hecho negocios con él en todo el mundo.
Turhan Mildon previamente le ha dicho a The New York Times y a otros medios de comunicación que tiene 29 años; su esposa, de 42, les ha dicho lo mismo a sus amigos. Documentos vistos por el Times y entrevistas con excompañeros de clase, sin embargo, sitúan su edad en 25 años.
Su visa estadounidense, la cual obtuvo en 2023 en Kinsasa, la capital congoleña, indica su fecha de nacimiento como el 2 de diciembre de 2000, al igual que una foto de su pasaporte turco que fue mostrada al Times. Los registros comerciales británicos también indican su fecha de nacimiento como diciembre de 2000.
Artículos de noticias y fotografías muestran que asistió a una escuela secundaria privada en Turquía. Un estudiante de allí y otro de su escuela anterior lo describieron como un compañero de clase. Se graduaron en 2020 y dicen tener 25 años. La escuela secundaria, el SEV Amerikan Koleji en Estambul, se negó a hacer comentarios, aludiendo a leyes de protección de la privacidad.
En 2021, Mildon se casó con una integrante de la familia de un prominente magnate turco. Ese matrimonio terminó en 2024.
El portavoz de Turhan Mildon dijo que el matrimonio de su cliente con Alina Habba Mildon era su segundo. Pero varios exconfidentes de Mildon afirman que celebró un matrimonio religioso no vinculante en términos legales con una hija de un comandante militar venezolano el año pasado, antes de conocer a Habba. La ceremonia tuvo lugar cuando Mildon estaba buscando acuerdos comerciales en Venezuela y forjando lazos con el círculo íntimo de Nicolás Maduro, quien entonces era el presidente del país.
Mildon, a través de su portavoz, dijo que solo había estado comprometido con la mujer, María Ceballos, hija del almirante Remigio Ceballos, quien fuera operativo de las fuerzas armadas venezolanas. El portavoz dijo que llevaron a cabo una ceremonia de compromiso que reflejaba la cultura de Mildon. No se sabe que Mildon haya dicho públicamente que estuviera casado con Ceballos.
Ceballos, sin embargo, dijo a sus amigos que se convirtió en la esposa de Mildon en Turquía. (Los matrimonios religiosos no son legalmente vinculantes bajo la ley turca; Mildon terminó la relación este año, dijo Ceballos a sus amigos).
En entrevistas con los medios, Mildon se ha presentado a sí mismo como un multimillonario con amplios intereses comerciales en el Congo y Venezuela. Le dijo a Forbes Turquía que los ingresos de sus empresas totalizaron 2,6 millardos de dólares en 2025, y habló de concretar cientos de millones de dólares en inversiones combinadas en construcción, minería, cemento y exportaciones de alimentos.
La magnitud de su riqueza, la cual se concentra en empresas privadas, es difícil de discernir, pero hay indicios de que sus firmas han sufrido presiones financieras.
Una parte importante de los ingresos de Mildon provenía de la operación de 10 plantas cementeras estatales venezolanas, según personas familiarizadas con sus negocios.
En junio, el gobierno venezolano arremetió contra la compañía cementera de Mildon por invertir solo el 6 por ciento de la cantidad acordada de nuevo capital en la empresa en los primeros dos años de una concesión de cinco años, de acuerdo con una copia de un documento visto por el Times y confirmado por funcionarios del gobierno. Este mes, el gobierno canceló el contrato y pidió a la empresa de Mildon que desalojara las instalaciones.
En Venezuela, los negocios de Mildon también acumularon deudas con proveedores y atrasos salariales con los trabajadores, dijeron varios empleados y proveedores.
En una planta de procesamiento de camarones que opera en el oeste de Venezuela, los gerentes han estado diciéndole a los trabajadores en las últimas semanas que no hay fondos para pagar sus salarios.
Una de sus plantas cementeras ha acumulado 5 millones de dólares en deudas este año con más de 150 proveedores y agencias gubernamentales, incluyendo facturas por tan solo seis dólares, según muestra un documento visto por el Times.
El portavoz de Mildon dijo que su cliente mantiene el control de las plantas cementeras y que su empresa se ha sometido a una auditoría independiente. El portavoz cuestionó la descripción del Times sobre los negocios de Mildon, pero no respondió a preguntas específicas sobre su situación económica.
A lo largo de su carrera, Mildon ha promovido frecuentemente lo que dice que son conexiones cercanas con figuras de poder global mientras ha buscado obtener contratos comerciales y proyectar influencia, de acuerdo con varias personas que han interactuado con él.
Mildon le ha contado a otros que está estrechamente conectado con Trump; el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el presidente del Congo, Félix Tshisekedi; Maduro y su sucesora como líder de Venezuela, Delcy Rodríguez. Entrevistas con personas cercanas a los gobiernos de estos países sugieren que ha exagerado la profundidad de algunas de estas relaciones.
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