Nos fuimos de vacaciones con la mima preocupación que hemos vuelto: la luz, por las nubes. Y un gobierno anestesiado que es víctima de su propia medicina: una transición ecológica a ultranza, sin reparar en los costes que tendrá para los ciudadanos.
Amador G. Ayora: España y los efectos lesivos del ‘shock’ eléctrico que nadie calculó